“El compromiso social es el que sostiene el empleo”

Gustavo del Boca, presidente de la Afamac

Es complicada la coyuntura del sector de la maquinaria agrícola, debido a la baja en el volumen de ventas que arrastra desde hace tres años y la escasa rentabilidad empresaria. Pese a eso, todavía no hay suspensiones de trabajadores.

Como presidente de la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola y de Agrocomponentes de Córdoba (Afamac), Gustavo del Boca relató a Comercio y Justicia la realidad que atraviesa el sector al que representa pero, pese a que la coyuntura trae de arrastre una situación por demás complicada, no pierde las esperanzas y consigna: “Crisis hemos pasado. Lógicamente que uno lucha para que no nos duela, pero sin lugar a dudas sabemos que vamos a superarla, como hemos superado todas las anteriores”.

-Cuéntenos cómo está el sector
-Viene con una disminución en la venta de maquinaria y componentes muy importante. La realidad no es pareja para todos. Para algunos es mejor que para otros. Pero en menor o mayor medida, de 2011 a esta parte venimos con menores posibilidades de realizar negocios y con menor rentabilidad empresaria. Lógicamente, porque muchas veces en la competencia por generar negocios la rentabilidad se termina esfumando, no tan sólo en lo que tiene que ver con la negociación de los precios sino también con lo que es el alargamiento de los plazos de pago. En una situación como la actual, en la que el dinero es tan costoso, eso también hace que se pierda rentabilidad. La retracción es dura y es constante desde hace tiempo. Estamos trabajando con muy baja rentabilidad y con muchos problemas económicos y financieros porque ésta es una realidad que arrastramos desde hace tres años.

-¿Qué cantidad de trabajadores absorbe la maquinaria agrícola?
-En el último estudio que hicimos con los economistas del Ieral, hablábamos de 11 mil puestos de trabajo directo. Ese estudio se hizo en 2011 y, si bien se han hecho actualizaciones, no ha cambiado mucho el panorama porque el compromiso social que tenemos con nuestra gente es muy distinto al de otras empresas.

-¿A qué se refiere?
-Nuestras compañías están ubicadas en el interior del interior y le dan vida a un montón de pueblos y ciudades de ese interior. El compromiso social para con la persona que trabaja en nuestras empresa es muy grande, porque después con esa persona uno comparte otros ámbitos. Siempre se hacen esfuerzos mucho más allá de lo razonable o lógico desde el punto de vista empresarial para mantener a los trabajadores. Porque hay una relación muy fuerte con la gente que trabaja con nosotros. Hay pueblos en los que es muy alto el grado de dependencia de una o dos industrias. Si no están relacionados de manera directa, lo están de manera indirecta porque hay muchos talleres que son los que proveen a esas empresas.

La relación de la que hablo también tiene que ver con que estas empresas fueron naciendo en estos pueblos, son de origen familiar, con una formación distinta a lo que pueden ser las multinacionales. Hay unas cuantas que ya tienen tres generaciones de la misma familia trabajando y muchas ya superan los 40 años de vida.

-¿Se puede decir que ese compromiso es el que hoy sostiene el nivel de empleo del sector?
-En gran medida. Hay muchas a las que les está costando mantener una jornada normal de trabajo.

-¿Hubo suspensiones?
-Que yo tenga información, no. Pero horas extras, obviamente, ya no existen. Hay distintas realidades. Pero en general no se hacen horas extras desde 2011 más o menos.

-¿Cómo están las negociaciones con la Provincia y el Bancor para reflotar créditos para el sector?
-Nosotros teníamos ya una línea de crédito que hay que renovarla. Estamos ahí con algunos pequeños ajustes. Pero está a punto de salir. Estamos renovando más o menos lo que teníamos pero con algunas modificaciones.

-Y el viejo acuerdo ¿funcionó?
-Toda herramienta que sirva para mover la rueda es útil.

-¿Tal como el proyecto de ley para declarar la emergencia industrial que propone exenciones impositivas?
-La presión tributaria es muy alta. Terriblemente alta. Eso afecta toda posibilidad de rentabilidad. Además,cuando se genera una deuda impositiva, el cobro es inmediato y la realidad del comercio es otra, hay cheques devueltos, dilación de pagos. Eso también afecta mucho las finanzas de las empresas. Con el impuesto a las Ganancias uno va pagando de manera anticipada por las dudas lo que pueda llegar a pasar. Financieramente, la situación es complicadísima. No se genera una utilidad y ya se está pagando Ganancias por las dudas.

Ésa es nuestra realidad. Pero de algo estamos seguros, lo único que no podemos perder es la esperanza.

Lo dice el Indec
El más bajo desempeño del sector desde 2002

El relato realizado por Gustavo del Boca (foto) encuentra su sustento numérico en los datos del Indec, que informó que en el primer trimestre se despacharon 2.422 unidades, es decir, 38% menos que en igual período de 2013. Fue el menor nivel de venta de la última década. La depresión incluso causó una disminución en la facturación de las firmas pese a la inflación y la devaluación.

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