Cinco consejos para disminuir o evitar el estrés crónico y sus consecuencias

En la actualidad, el mecanismo diseñado para que el ser humano esté alerta frente a situaciones de peligro puede estar activado permanentemente y causar daños físicos. Mantener vínculos sociales fuertes, descansar la mente y conseguir ayuda profesional son algunas estrategias posibles de implementar.

Por Luz Saint Phat – lsaintphat@comercioyjusticia.info

Comienza marzo y el año ya se encuentra en marcha, con todo lo que esto conlleva. Para los adultos, las responsabilidades de la vida cotidiana en las familias, sumadas a las preocupaciones que pueden ser causadas por el entorno laboral, social o la situación financiera, pueden constituirse como riesgos psicofísicos que deriven en la presencia de estrés crónico.
Así, es valioso contar con herramientas que posibiliten disminuir la presión y transitar las tareas diarias con mayor tranquilidad, a pesar de las circunstancias y la coyuntura que atraviesa cada individuo.
En este sentido, la Asociación Americana de Psicoanálisis (APA) publicó recientemente algunas pautas que pueden ayudar a disminuir o evitar la presencia de estrés y, así, combatir sus consecuencias.
Vale aclarar que el estrés, tal como lo explica la entidad que agrupa a los profesionales psicólogos de Estados Unidos, es una respuesta automática del organismo de los seres humanos que se desarrolló principalmente como una forma de proteger la especie de depredadores y otras amenazas.

“Ante el peligro, el cuerpo se pone en marcha, lo inunda de hormonas que elevan su ritmo cardíaco, aumentan su presión arterial, aumentan su energía y lo preparan para enfrentar el problema”, indica la publicación consultada.
No obstante, las dificultades se advierten cuando los “múltiples desafíos, como cumplir plazos, pagar facturas y hacer malabares con el cuidado de los niños”, hacen que el cuerpo reaccione como si estuviera frente a una amenaza y, como resultado, “la respuesta de lucha o huida puede estar bloqueada en la posición de encendido”, teniendo fuertes efectos en la salud de los individuos, precisó la asociación.
Sobre este punto, según APA, distintos estudios científicos han demostrado que estreses emocionales repentinos vinculados con emociones, como por ejemplo la ira, pueden desencadenar “ataques cardíacos, arritmias e, incluso, muertes súbitas”.
“Cuando el estrés comienza a interferir en la capacidad para vivir una vida normal durante un período prolongado, se vuelve aún más peligroso. Cuanto más dura el estrés, peor es para la mente y el cuerpo”, advierte la organización, y precisa que la persona puede sentir síntomas como fatiga, incapacidad de concentración e irritabilidad, lo que desgasta profundamente los mecanismos del cuerpo y empeora los problemas preexistentes.

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Así, el desencadenamiento de un permanente estado de alerta “también puede causar enfermedades, ya sea por cambios en el cuerpo o por comer en exceso, fumar y otros malos hábitos que las personas usan para enfrentar” las situaciones estresantes, dice APA, y agrega que “la tensión en el trabajo se asocia con un mayor riesgo de enfermedad coronaria, por ejemplo”.

Para implementar
En cuanto a las estrategias que permitirían contrarrestar la situaciones estresantes, APA señala cinco acciones a tener en cuenta, que cada persona puede evaluar y utilizar según la situación en la que se encuentre.
En primer lugar, recomienda tratar de conocer la razón desencadenante. Al respecto, los individuos pueden procurar evaluar y controlar cómo se encuentran de ánimo durante todo el día y escribir los pensamientos negativos y las causas asociadas que pueden aparecer. “Una vez que sepa qué le está molestando, desarrolle un plan para abordar” esta situación, dice la entidad. En este caso, establecer expectativas más razonables, pedir ayuda para las tareas diarias y evaluar prioridades pueden ser opciones válidas.
Por otro lado, construir vínculos fuertes puede amortiguar las preocupaciones e intranquilidades. “Comuníquese con familiares y amigos cercanos y hágales saber que está pasando por un momento difícil. Es posible que puedan ofrecerle asistencia y apoyos prácticos, ideas útiles o simplemente una nueva perspectiva”, sugieren los especialistas.

Tomar distancia ante el enojo también es otra acción válida. “Antes de reaccionar, tómese un tiempo. Caminar u otras actividades físicas también pueden ayudar”, dice APA, y enfatiza en la necesidad de que las personas desarrollen ejercicio de manera periódica, además de fortalecer las emociones y los pensamientos positivos.
En cuarto lugar, “descansar la mente” es una estrategia indispensable. Según investigaciones científicas, el estrés mantiene a más de 40% de los adultos despiertos por la noche. Por eso, es necesario también eliminar otros factores que pueden alterar un descanso reparador, como pueden ser el consumo de cafeína, las distracciones, la televisión y el uso indiscriminado de los dispositivos móviles. “Las actividades como el yoga y los ejercicios de relajación no sólo ayudan a reducir el estrés sino que también estimulan el funcionamiento inmunológico”, indicaron los psicólogos.
Finalmente, es fundamental que ante la presencia de estrés crónico, se acuda a la consulta con especialistas.