Un debate jurídico, con impacto político

Juristas consultados por la Cámara de Comercio señalaron la debilidad que tiene la posición argentina en el marco normativo del Mercosur. Suponen que una vez pasada la pandemia,
el país volverá a la mesa de negociaciones comerciales

La decisión anunciada por Cancillería de abandonar la mesa de negociaciones del Mercosur supone afectar (o lleva a reformar) las instituciones vigentes en el bloque, dado que ellas prevén que cualquier acuerdo comercial externo que incluya un pacto arancelario para los países del bloque debe decidirse con la aprobación de todos sus miembros, y que ninguno de ellos está legitimado a celebrar acuerdos con terceros sin el consenso de los demás.
El viernes pasado nuestro país anunció su retiro de la mesa, sine die, aclarando que facilitará que los demás miembros puedan celebrar acuerdos vigentes para ellos.
Esto supone que si esos acuerdos son obtenidos tendrían vigencia entre los firmantes (Brasil, Paraguay y Uruguay, hipotéticamente) pero no para Argentina. Según juristas consultados por la Cámara de Comercio, “esto requeriría una adaptación regulativa”, porque “no está claro cómo lo hará, no está previsto en las normas”.
Para ellos, “esta situación implicaría una sustancial reforma institucional en el bloque (el abandono del arancel externo común para los 4 miembros plenos) y una modificación del estatus de los socios: tres de los fundadores mantienen plenos derechos y uno de ellos (Argentina) renuncia (sin precisar plazo) a uno muy relevante: el de negociar y celebrar acuerdos con terceros y por ende afectar el arancel externo en el bloque en relación a ellos”, consideraron.
De modo que la decisión argentina abre un debate jurídico por ahora inconcluso, que además tiene impacto político e institucional de importancia. “Supone por primera vez abandonar la política del consenso absoluto con los demás socios del Mercosur.
Podría poner en riesgo la profundidad de la estrecha alianza con los demás socios (probablemente no la alianza en sí misma pero sí la profundidad), y llevaría al Mercosur –en el caso de obtenerse acuerdos comerciales con terceros países o regiones– a una situación híbrida en la que los otros socios tendrían un acceso a mercados, integración económica y fluidez comercial que Argentina no tendría.
Además, modificaría el flujo comercial interno en la medida en que entre los otros tres socios habría normas que no se aplicarían a Argentina”, advirtió un documento de la Cámara de Comercio.
Para esta entidad, “es de esperar que, siendo esta medida una decisión que no ha sido planteada como definitiva, sea en poco tiempo (después de superadas las difíciles circunstancias que actualmente pasa nuestro país, así como todo el mundo) morigerada o revisada para facilitar la participación argentina en los más dinámicos flujos económicos regionales.
Ello haría de Argentina un eslabón fuerte en la cadena de la alianza estratégica sudamericana y contribuiría, con el comercio internacional, a nuestra economía que se fortalecería través del comercio como lo han hecho la gran mayoría de los países del mundo que incrementaron su intercambio exterior”, expresó la entidad patronal.
“El comercio internacional mejora las condiciones para la inversión, la producción y la competitividad, incrementa oportunidades y la cantidad y la calidad del trabajo, como lo muestra la evidencia empírica que acredita que las tasas de empleo son más altas donde más comercio internacional se produce”, afirmó.