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Ser feministas también es saludable para los hombres

grupo laboral

Un estudio estadounidense revela que los que muestran mayor conformidad con ciertas normas tradicionales de masculinidad tienen más probabilidades de padecer dolencias subjetivas y problemas en sus relaciones

Por Luz Saint-Phat - lsaintphat@comercioyjusticia.info

El avance de la lucha de la mujeres por la igualdad de género -tanto en el ámbito laboral como en el social y en el familiar- es una de las transformaciones más importantes que se han registraron en las últimas décadas.
El feminismo, entendido como un movimiento plural que reclama para las mujeres derechos y capacidades que antaño eran reservados a los hombres, ha tenido importantes logros, sobre todo en el mundo occidental.
Aun así (y aún hoy), la declamación de igualdad de género todavía resiste los embates más conservadores de argumentos arraigados en la vida cotidiana y en las prácticas naturalizadas por siglos.
En el marco de numerosos estudios en psicología y otras disciplinas que abordan esta temática, un estudio de la Asociación Estadounidense de Psicología señala que la conformidad de los hombres con ciertas normas tradicionalmente asociadas a la masculinidad, como la autosuficiencia, el poder sobre las mujeres y el comportamiento de “conquistador” (playboy) se relacionan desfavorablemente con la salud mental de los individuos y con las habilidades sociales y las relaciones intersubjetivas que ellos desarrollan en con su entorno.

La importancia de esta investigación (Meta-Analyses of the Relationship Between Conformity to Masculine Norms and Mental Health-Related Outcomes) fue tal que el estudio fue señalado por ONU Mujeres como uno de los hitos importantes en la lucha por la igualdad de género durante el año 2016.
“En los tres últimos decenios, la cuestión de cómo las construcciones relacionadas con la masculinidad están asociadas con la salud mental ha sido uno de los principales aspectos investigados por la psicología orientada al género, así como por la psicología de los hombres”, señala el estudio.
“En una revisión narrativa de 249 estudios, se encontraron pruebas sólidas de que las construcciones relacionadas con la masculinidad se asocian positivamente con problemas psicológicos”, dice el estudio, aunque reconoce que pueden existir matices y que el contexto, las dimensiones específicas de la masculinidad que tienen en cuenta las escalas de investigación que se utilizan y las poblaciones que se estudian juegan un papel importante en los resultados.
De hecho, la conformidad con las normas asociadas a la masculinidad significa la predisposición que tienen los individuos estudiados a “satisfacer las expectativas sociales de lo que constituye la masculinidad en la vida privada”, indica la investigación consultada. Y se entiende que estas expectativas varían en cada comunidad.
Además, la relación entre conformidad a las normas y salud mental también depende de cada aspecto de la escala de masculinidad que se trabaja en las investigaciones.

Detalles
En el caso de este estudio, la escala que se tuvo en cuenta fue la denominada Conformity to Masculine Norms Inventory (CMNI) en sus distintas versiones.
La herramienta abarca once subescalas correspondientes a diferentes dimensiones de normas masculinas como el imperativo de ganar, el control emocional, la toma de riesgos, la violencia, la dominación, el comportamiento playboy, la autosuficiencia, la primacía del trabajo, el poder sobre las mujeres, el desprecio por los homosexuales y el logro de un buen estatus social.
En tanto, la noción de salud mental que utilizan los investigadores de la asociación estadounidense es amplia y no equipara la ausencia de trastornos con la idea de persona sana.
En ese sentido, el concepto también incluye factores positivos como la satisfacción con la vida, el bienestar psicológico y la autoestima, entre otros.
El estudio se aplicó a 19.453 participantes distribuidos en 78 muestras, donde se indagó la relación entre conformidad con normas masculinas y su relación con la salud mental.
La principal conclusión obtenida por el estudio es que “en general, los individuos que se ajustaban fuertemente a las normas sociales sobre masculinidad tienden a tener peor salud mental y menos actitudes favorables hacia la búsqueda de ayuda psicológica, aunque los resultados difieren dependiendo de tipos específicos de normas masculinas” a las que manifiestan tal conformidad, señala el documento.

Datos
Según indica el sitio web de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas -con relación a la meta número 5 enunciada como “lograr la igualdad de los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas”- alrededor de dos tercios de los países de las regiones en desarrollo ya han logrado la equidad de género en el acceso a la educación primaria.
En tanto, en 46 países, las mujeres ya ocupan más de 30% de los escaños en los parlamentos nacionales.