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Equipamientos urbanos para el proceso de desmanicomialización

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La propuesta fue desarrollada como trabajo final de grado por dos arquitectas egresadas de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Córdoba. Por Luz Saint Phat – lsaintphat@comercioyjusticia.info

Implementar el proceso de desmanicomialización no sólo significa un cambio de paradigma en las formas de conceptualizar, abordar y tratar las dolencias subjetivas sino que también implica proyectar formas de integrar la salud mental a los espacios que diariamente recorren los ciudadanos.
En contraposición al paradigma clásico de abordaje de “lo mental” mediante el diseño y construcción de edificios grandes y especializados, donde los internos son segregados de su comunidad para realizar un tratamiento, las arquitectas Eugenia Ferrero Buffa y Mariana Cortelleti desarrollaron un sistema de equipamiento para el proceso de desmanicomialización en Santa María de Punilla (Córdoba).

Equipamiento desmanicomializacionLa propuesta fue presentada como trabajo final de grado de las profesionales de la carrera de Arquitectura Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Córdoba (FAUD-UNC). “En primer lugar, trabajamos desde la historia y las necesidades que presentaban los profesionales del Hospital de Santa María de Punilla, en cuanto a la implementación del proceso de desmanicomialización. En esa primera instancia, vimos que muchas de las actividades que se realizaban en ese lugar necesitaban integrarse a la comunidad”, explicó sobre la propuesta la arquitecta Cortelleti.
“Además de los lineamientos que tuvimos que trabajar en base a las pautas de la cátedra, la pregunta fundamental que nos hicimos fue cómo lograr la inclusión en ciudades que tienen más tendencia a la segregación, donde no hay justamente un trabajo con lo diferente”, agregó la profesional en diálogo con Comercio y Justicia.

“A partir de ahí, nuestra intención fue desarrollar un conjunto de equipamientos que tuviera como base la integración estratégica con otras instituciones de salud, de recreación y de empleo que ya estaban funcionando en la comunidad”, agregó.
“Esto también es parte de humanizar el proyecto, de hacerlo más cálido, frente a lo monumental que siempre han tenido los edificios destinados a la salud mental”, dijo -por su parte- la arquitecta Ferrero Buffa.

Detalles
Equipamiento desmanicomializacion 3En este marco, el proyecto propone para la localidad de Santa María de Punilla un sistema de equipamientos en salud mental, enmarcados en una red territorial afín e imprescindible al incipiente proceso de desmanicomialización que allí se desarrolla y en el entramado urbano del espacio público de la comunidad y de instituciones y actores locales que le proporcionan soporte al conjunto de edificios proyectados.
De esta manera -tal como relatan las arquitecta-, en oposición a la segregación y estigmatización que genera el viejo hospital monovalente (distante y ajeno), se proyectaron equipamientos entretejdos en la trama urbana, visibilizados y vinculados con la comunidad. Para esto se recuperaron espacios cívicos ya existentes en esa localidad cordobesa.
En la propuesta se diferencian tres quipamientos básicos: un centro de día para el trabajo con adicciones y alcoholismo, un centro de rehabilitación sociolaboral y un conjunto de consultorios externos.

Cada uno de estos edificios está articulado con distintos espacios que ya funcionan en la localidad, como una plaza y un club, la unidad de empleo de la Municipalidad y el dispensario, donde se realiza el primer nivel de atención de la salud.
“La idea de cada equipamiento es que estuviera integrado a la comunidad y cercano a instituciones afines a las distintas temáticas. Nosotras hicimos entrevistas y conversamos con referentes de estas entidades para poder desarrollar la propuesta”, explicó Cortelleti. Se trata de edificios cuyo diseño es más bien de líneas simples e integradas a la arquitectura barrial que se presenta en la localidad. Los equipamientos son de no más de 250 metros cuadrados y tienen espacios comunes y también más privados.
“Pensamos también que, en oposición a los grandes hospitales donde los pacientes tienen que realizar todas sus actividades frente a la mirada del personal médico, en este caso tuvimos en cuenta un ingreso institucionalmente identificado y espacios comunes, pero también lugares de resguardo donde los asistentes pueden pasar un tiempo de intimidad si lo necesitan”, explicó Buffa al describir cómo se implementó el paradigma de desmanicomialización, teniendo en cuenta las necesidades que puedan presentar quienes utilizan estos espacios.