La cuarta parte de las mujeres en Latinoamérica son emprendedoras

A pesar de que viene creciendo la cantidad de mujeres que trabajan por cuenta propia, lo “más probable” es que ofrezcan sus servicios en el sector informal

“Mujeres emprendedoras en América Latina y el Caribe, realidades, obstáculos y desafíos” es el nombre de una investigación publicada recientemente por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) que   “examina continuidades y transformaciones en la participación de la mujer latinoamericana en actividades productivas”, según explicó Lidia Heller, autora del proyecto.
“La llegada de mujeres a las pequeñas y medianas empresas, ya sea como fundadoras o como socias, ha provocado interés en distintos ámbitos por conocer sus características, formas de acceso, tipo de emprendimiento que desarrollan y sobre todo, el aporte que pueden realizar al crecimiento productivo de los diferentes países donde actúan”, afirmó Heller.

¿Dueñas o empleadas?

Según la investigación, hasta el momento la situación y características particulares y distintivas de las mujeres emprendedoras han sido poco explorada en la región, en parte debido a su escasa participación dentro de actividades productivas y también, porque la mayoría de los estudios sobre el tema enfocan su atención en aspectos referidos a los procesos (el cómo) y a las características de las empresas en sí mismas (tamaño, sector, productividad, grado de innovación), sin tener en cuenta las especificidades de género.

Sin embargo, existen algunos datos: “A pesar de que las empleadoras son una pequeña minoría dentro de las categorías ocupacionales y la diferencia con los varones es significativa, ellas representan en la región una proporción mayor que el promedio mundial (1,8 por ciento) (OIT, 2008)”, indicó Heller en su estudio (ver gráfico).

En este marco, “resulta significativo considerar que cerca de la cuarta parte de las mujeres que trabajan en la región son trabajadoras por cuenta propia (22 por ciento) y lo más probable es que estas mujeres ofrezcan servicios en el sector informal, donde los ingresos varían en el día a día y la falta de sistemas de apoyo social las hace más vulnerables a las variaciones de mercado. Si además se considera el servicio doméstico (12 por ciento) y el trabajo no remunerado (6,2 por ciento), se ve que 40 por ciento del sector informal está compuesto por mujeres y 27 por ciento por varones”.

Empleadoras por zona

Según información disponible para diferentes países de la región, existe una mayor proporción de empleadoras en zonas urbanas (26 por ciento) respecto de las rurales (15,7 por ciento). Los porcentajes más altos de empleadoras se encuentran en El Salvador (29 por ciento), Chile (28,8 por ciento), Brasil (28,2 por ciento), Ecuador (27,9 por ciento), Colombia (27,4 por ciento), en tanto otros países registran cifras por debajo del promedio como es el caso de Bolivia (18,2 por ciento), Panamá (19,9 por ciento) y México (19,9 por ciento).

“Esta información confirma que las tasas de participación de mujeres en el mercado laboral se han incrementado durante la última década en la mayoría de los países de la región; sin embargo persiste la segregación por género en ocupaciones de baja productividad. Ellas siguen concentradas mayoritariamente en áreas de la economía informal, como el trabajo doméstico, trabajo familiar no remunerado, ocupaciones que ofrecen un empleo precario, de baja calidad, irregular o sin remuneración”, puntualizó el informe.

Perfiles de las emprendedoras

En diferentes países de la región, la alternativa emprendedora y el autoempleo se convierten en muchos casos en una estrategia de supervivencia, sobre todo en períodos de crisis y desempleo.
En este sentido, Heller explicó: “Las emprendedoras comienzan la actividad por el deseo de poner en práctica alguna idea innovadora, cubrir un nicho específico del mercado o la necesidad de generar sus propios ingresos. En algunos casos —sobre todo las profesionales— deciden por esta alternativa ante la imposibilidad de ascender en sus carreras laborales dentro de una organización o encontrar un trabajo acorde con sus habilidades y contar además con mayor flexibilidad horaria que les posibilite compatibilizar trabajo y familia, así como ganar mayor independencia”.

Así, si se comparan las mujeres ocupadas en general con las empleadoras, se observa una sobrerrepresentación de empleadoras dentro del grupo entre 31 a 45 años (46 por ciento) en relación con las ocupadas en general (38,6 por ciento). Dentro del grupo más joven (de 15 a 30 años) es menos frecuente observar empleadores, tanto en varones como en mujeres; sin embargo, ellas están representadas en mayor proporción que sus pares masculinos.

Más datos

En la Argentina, y en la mayoría de los países latinoamericanos, la matrícula femenina universitaria supera a la masculina.
– La participación femenina en el mercado laboral alcanza 56% en la región. En las mujeres universitarias la cifra es de 67%.
– El 26% de las empleadoras son mujeres, frente a 76% de varones.
– Un 40% de las mujeres trabaja en el sector informal.
– El porcentaje de mujeres emprendedoras pasó de 2,5% en 1995, a 3,1% en 2006.
– Casi la mitad de las mujeres emprendedoras (46%) tiene entre 30 y 45 años.
– El 70% de las emprendedoras son dueñas/socias de microemprendimientos (de hasta cinco empleados).

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