Un balance positivo para una justicia cuestionada

Horacio Roitman, ex vocal del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba

Su trayectoria es reconocida y ampliamente conocida entre sus pares. Horacio Roitman se recibió de abogado hace 32 años y desde ese tiempo a esta parte su curriculum no para de crecer.  Participó en importantes reformas que después se plasmaron en leyes trascedentes: fue miembro de la comisión de reformas de la ley de concursos 19551, miembro de la comisión redactora del proyecto de unificación de los códigos Civil y de Comercio y miembro de la comisión de Juristas que se encargaron del “Digesto Jurídico Argentino”.

Hace 22 años asumió como presidente del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, cargo que ejerció sólo por dos años pero que le sirvieron para vivir desde adentro la “vida judicial”. A poco de terminar el año, Comercio y Justicia dialogó con el abogado que hizo un impasse para reflexionar sobre los cambios, logros  y desafíos que tiene todavía por delante la justicia provincial.

– Si tuviera que hacer un balance ¿qué cosas destacaría de su paso por el Tribunal Superior de Justicia?
– Bueno, la mía fue la década del 90. En aquella época nos tuvimos que poner a trabajar para poner en marcha la nueva Constitución y adaptar las instituciones. Fueron años con precariedad de medios, pero de todos modos los jueces teníamos buena voluntad. Además, fue una época de disputa por las remuneraciones de los jueces. El otro gran tema que signó aquella época fue la insuficiencia edilicia y fue una política de los tribunales superiores que vinieron a decidir que la tasa de justicia le sea asignada al Tribunal Superior para que la administre. Gracias a ello se han financiado la construcción de numerosos tribunales en la provincia, como los de San Francisco y Cruz del Eje, recientemente inagurados. Nosotros dejamos la base de la idea de que había que brindar mayor beneficio edilicio para la ciudadanía y, en ese momento, conseguimos el predio donde actualmente se erige el edificio de Tribunales II .

-¿Qué cosas cambiaron desde aquella década del 90, cree que cambió la demanda de la gente a la justicia?
– Sí claro.  Yo creo que cambió fundamentalmente porque cambió  la demanda  social. Se afianzó el reclamo por los derechos humanos, se profundizó la lucha por la defensa de los consumidores, se consolidó la defensa de la libertad -porque no hay que olvidar que cuando yo asumí, en el Tribunal Superior recién emergíamos de la dictadura- . En este sentido, yo creo que se ha  progresado mucho.

-¿Cuáles son los desafíos que debe enfrentar el Poder Judicial de aquí en adelante?
– Teniendo en cuenta la manera que ha crecido  la litigiosidad, creo que poder acelerar los tiempos en la resolución de las causas es sin dudas un gran desafío.  Con razón se dice que justicia que llega tarde no es justicia, aunque le dé la razón al justiciable. Ya se está trabajando en métodos alternativos de resolución de conflictos como una forma para resolver esta problemática, pero sin dudas todavía falta mucho. Por lo demás, creo que se hace una extraordinaria labor desde los tribunales. Córdoba tiene una de las mejores organizaciones de justicia que tiene el país, no hay hechos resonantes de corrupción, hay una independencia del resto de los poderes, eso habla muy bien del Poder Judicial cordobés.

– ¿Por qué cree entonces que la gente tiene una mala imagen de la Justicia?
– Creo que es una mala imagen que excede la Provincia y que tiene que ver con percepciones del orden nacional. Yo creo que la justicia provincial, no digo que sea una isla, pero tiene diferencias notables con la justicia a nivel nacional.

– ¿Cree que las reiteradas críticas de la Presidenta contra los jueces contribuyeron a incrementar esa mala imagen que se tiene del Poder Judicial?
– Sí claro. La Presidenta lo que ha dicho es que cuando no le dan la razón al Ejecutivo la justicia es mala y la justicia tiene que ser justicia para todos. Yo nunca he escuchado que un gobernador en esta provincia se haya quejado de ninguna decisión de los tribunales de Córdoba, fuera a favor o en contra, y eso habla muy bien de la justicia.

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