Todos contra Moody's

Desde los sectores público y privado criticaron su análisis, que ponía en duda la fortaleza del sistema bancario nacional.

Durante los últimos días, Moody’s logró lo que casi nadie puede. Consiguió que economistas y consultores de casi todo el espectro ideológico y político estén de acuerdo en un punto: la crítica a su informe, en el que puso en duda la fortaleza del sistema bancario argentino. Todos ellos coinciden, a diferencia de Moody’s, en que el conjunto de las entidades tiene una situación sólida y está a resguardo, al menos por ahora, de impactos externos.

La semana pasada, Moody’s pasó de “estable” a “negativa” la perspectiva del sistema bancario argentino y lanzó fuertes críticas al Gobierno nacional por su supuesto “intervencionismo”. Según el análisis de la calificadora, el cambio de nota se debe a la “vulnerabilidad del sistema bancario frente a factores macroeconómicos y a medidas intervencionistas por parte del gobierno argentino para los próximos 12 a 18 meses”.

En sus propias palabras, el reporte establece tres preocupaciones principales para los bancos argentinos: 1) la fragilidad de las ganancias, que dependen cada vez más de las políticas acomodativas pero insostenibles del Gobierno; 2) su vulnerabilidad a la confianza de los inversores; y 3) su exposición a riesgos políticos y a situaciones que podrían afectar negativamente la distribución de sus activos, su rentabilidad y su capitalización.

“En el contexto de elevados precios de materias primas, fuertes niveles de exportaciones y bajos índices de desempleo, las políticas fiscales y monetarias expansionistas están impulsando el crecimiento económico, el consumo local y los niveles inflacionarios a niveles difíciles de sostener”, señala María Andrea Manavella, vicepresidenta de Moody’s.

“El principal inconveniente en materia crediticia para los bancos del país es si podrán continuar financiando el boom de consumo al mismo tiempo que preservan sus actuales fundamentos financieros estables”, agregó.

Oposición
Rápidamente salieron a responder a Moody’s tanto desde el propio Banco Central como los analistas privados. Entre estos últimos, la consultora Delphos Investment consideró que es “ambiguo” calificar al Gobierno de intervencionista en los próximos meses, “dado que no existe ninguna certeza todavía sobre los próximos pasos a dar. El oficialismo ha obtenido la mitad de los votos en las primarias de agosto, y tiene demasiado tiempo y espacio como para evaluar las medidas”. En suma, se trató de una muy diplomática manera de tildar de infundado el informe.

En ese marco, Delphos analizó el estado de varios indicadores del sistema bancario, para mostrar de su situación. Con respecto al porcentaje de la cartera en situación irregular, consideró que tras la salida de la convertibilidad, desde que el sistema pudo normalizarse, se encuentra en su mínimo. “Es decir, no se ve que los tomadores de deuda, independiente de su categoría, estén atrasándose en sus pagos. De hecho pasa lo contrario, pagan, en tiempo y forma”, indicó la consultora.

También destacó que, a diferencia de lo que ocurría durante los años 90, “hoy en día los bancos son deudores netos del sector público” y que, además, las entidades “no paran de demostrar balance tras balance incrementos en su rentabilidad”.

Si bien consideró también que el sistema bancario nacional tiene “cuestiones de fondo” para resolver -como su pequeño peso con relación al PIB y la estrechez de los créditos hipotecarios-, sus condiciones actuales “son suficientemente sólidas, y ninguna de las series analizadas ha mostrado algún comportamiento excesivamente negativo que justifique una revisión de las perspectivas” por parte de Moody’s.

En ese marco, criticó a las calificadoras -“tienen problemas para medir el sentido de la oportunidad de la presentación de sus informes”, les reprochó- y consideró que, aun si llegara a operar una restricción externa, “es muy probable” que su impacto se viera recién a finales de 2012 y “la economía supere el umbral de crecimiento necesario para activar el pago de diciembre de 2013”.

Palabra oficialista
También el propio Banco Central salió a responderle a Moody’s, apenas horas después de conocido el informe. Consideró que, lejos de estar debilitado, el sistema bancario argentino “sostiene el patrón de expansión crediticia a la economía real”, en un marco de “acotado riesgo de contraparte así como de elevados indicadores de liquidez y solvencia”.

En ese marco, destacó la expansión del crédito al sector privado -47% interanual en el primer semestre del año-, el bajo nivel de endeudamiento de los hogares (7,2% del PIB, por debajo de los observados durante las crisis de 2001/02 y 2008/09) y las bajas irregularidad de las carteras (1,7% en junio) y morosidad de las empresas (1,1%). También destacó que, por séptimo año consecutivo, “el conjunto de bancos se encamina a terminar 2011 con ganancias contables”.

La entidad también dejó lugar para la autocrítica, al señalar que el financiamiento bancario al sector privado -que equivale a 13,4% del PIB- “aún se encuentra por debajo de los valores observados previamente a la crisis de 2011”.

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