La necesidad del desarme civil sigue en la agenda de los gobiernos

ACCIONES. La Anmac postergó sus planes en Santa Fe por las nuevas restricciones a raíz del covid.

Recientemente, el titular de la Anmac, Ramiro Urristi, sostuvo que es irresponsable propiciar el “armamentismo” como forma de seguridad. Ayer, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció medidas ante la ola de tiroteos

Esta semana, la Provincia de Santa Fe anunció que la entrega anónima y voluntaria de armas de fuego será recompensada con entre tres mil y nueve mil pesos, según el tipo de material del que se trate.

El plan “Santa Fe libre de armas” se enmarca en el Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego, competencia de la Agencia Nacional de Materiales Controlados (Anmac), el cual prevé que la recepción se concretará en cuatro puntos de la jurisdicción, entre abril y mayo, mediante un trámite simple.

Cabe aclarar que, a raíz de las recientes restricciones dispuestas por Nación a causa del coronavirus, la Anmac decidió postergar la instalación de los puestos móviles.

La necesidad de impulsar acciones en pos del desarme civil sigue en la agenda de casi todos los países del mundo.

Hace un mes, el gobierno de la Ciudad de México lanzó la campaña “Sí al desarme, sí a la paz”, que contempla la posibilidad de que los residentes del distrito federal entreguen armas a cambio de dinero. La meta para este año es lograr recolectar, por lo menos, cuatro mil.

México ocupa el sexto lugar en el mundo en el ranking de personas con posesión de armas de fuego en el hogar, después de Estados Unidos, China, Pakistán, Rusia y Brasil. Se calcula que aproximadamente 15 millones de mexicanos tienen una.

Homicidios

Recientemente, el titular de la Anmac, Ramiro Urristi, declaró que es irresponsable propiciar el armamentismo como medida de seguridad y destacó que 51% de los homicidios dolosos se produce por conflictos interpersonales entre civiles armados.

Estudios del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip) confirman que, aunque la gente suele armarse por seguridad, acaba agravando las consecuencias de, por ejemplo, peleas familiares o con vecinos.

En tanto, informes sobre homicidios dolosos en la ciudad de Buenos Aires señalan que en 2018 se registraron 143 víctimas de armas de fuego y que el móvil preponderante fueron discusiones, riñas, “ajustes de cuentas” o venganzas, con 61 casos.

Urristi recordó que en el país todos los ciudadanos tienen la posibilidad de tener un arma en su casa, siempre que cumplan con requisitos tales como no tener antecedentes penales, superar el test psicofísico y asistir a los polígonos de tiro para recibir capacitación por parte de expertos.

El funcionario puntualizó que la legislación argentina es muy restrictiva, a diferencia de, por ejemplo, la de Estados Unidos, en donde la mitad de los Estados son proarmas.

Tiroteos

Ayer en Estados Unidos, ante la ola de tiroteos, el presidente Joe Biden dijo que llegó la hora de frenar “la epidemia” de violencia generada por las armas.

En ese país de 330 millones de habitantes hay más de 400 millones de armas en manos de ciudadanos.

El mandatario lanzó un paquete de medidas que, entre otros objetivos, busca endurecer el control de la venta de kits para la fabricación de armas caseras, sin número de serie, conocidas como ghost guns (armas fantasmas).

Biden anunció su iniciativa mientras la legislación más ambiciosa en la materia, que incluye la restricción de adquisición de armas de asalto, sigue estancada en el Congreso.

En octubre de 2018, el plan de desarme voluntario que impulsó Santa Fe logró la entrega de 700 armas en ocho días. Sólo en el Gran Rosario se recuperaron 595.

Aunque asumió que se trata de un debate difícil en el país, sostuvo que se impone combatir los tiroteos indiscriminados y planteó un punto de partida para mitigar la problemática.

Declaró que ya hubo “suficientes oraciones” y que era hora de “actuar” y anunció acciones ejecutivas destinadas a problemas concretos.

Le ordenó al Departamento de Justicia que en un mes presente un proyecto de trabajo para frenar el incremento de las “armas fantasmas”, que se ensamblan en poco más de media hora a partir de un juego de piezas y no se pueden rastrear.

También le reclamó que establezca un modelo de legislación llamado de “bandera roja” para los Estados, para permitirles a los familiares o a las fuerzas del orden solicitar una orden judicial que les prohíba a las personas en situación de crisis acceder a armas de fuego si representan un peligro para ellas mismas o para los demás.

En tercer lugar, Biden dispuso que habrá más financiación para las iniciativas destinadas a reducir la violencia urbana.

Uno de los principales obstáculos para el desarme civil en Estados Unidos es la oposición de quienes consideran que vulnera la Segunda Enmienda de la Constitución, redactada en 1791, poco después de la guerra de independencia.

Durante la campaña, Biden -defensor a ultranza de una ley que durante 10 años, entre 1994 y 2004, prohibió el uso de armas de asalto fuera del ámbito de las fuerzas de seguridad- prometió reactivar esa legislación, así como el veto al comercio de armas en Internet.

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