“La justicia es una materia pendiente”

Carlos Ayala Corao, ex presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA

Su curriculum es vasto. Los derechos humanos han formado parte de su mayor preocupación y, en ese marco, se ha desempeñado a lo largo de su extensa carrera.

Fue: presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (OEA) entre 1997 y 1999, presidente de la Comisión Andina de Juristas, asesor contratado de la Unesco para el programa de derechos humanos, presidente de la Asociación Venezolana de Derecho Constitucional y, como si esto fuera poco, ha sido profesor en diferentes universidades latinoamericanas. Estamos hablando del venezolano Carlos Ayala Corao, quien visitó nuestra ciudad invitado por la Universidad Blas Pascal.

Tras su disertación, el jurista dialogó en exclusiva con Comercio y Justicia.

-¿Cuál es la situación de los derechos humanos en Latinoamérica?
– Podría decir que este continente está en varios tiempos, por supuesto que podemos hablar de Latinoamérica como una unidad cultural, geográfica, histórica, pero en materia de derechos humanos nos encontramos como en un carrusel: damos vueltas y vueltas y, parece mentira, a veces regresamos a los mismos problemas que ya habían pasado por nuestros ojos. De cualquier manera, yo haría una diferencia entre tres grandes grupos de países: aquellos que están en una situación de avance importante en su democracia, con mecanismos de participación muy avanzados, como es el caso de Chile, Uruguay, de algún modo Costa Rica; y creo que Argentina también. Son democracias que, al mismo tiempo, tienen materias pendientes en el área económica, social y cultural. Después, hay otro grupo de países con problemas de seguridad muy graves por cuestiones relacionadas con el narcotráfico, como es el caso de Guatemala, Ecuador, Perú. Por último, podemos mencionar una tercera línea de países que tienen democracias formales pero que tienen un profundo desafío para hacer funcionar correctamente sus instituciones, como Venezuela o Haití. En este sentido es que digo que tenemos una América Latina que está en distintos tiempos, pero lo que también creo es que muchas veces esos países que estaban en una situación avanzada desafortunadamente después sufirieron un retroceso. Es un tema dinámico, que por supuesto depende de las políticas públicas, de los gobernantes, pero que también depende de la sociedad y del empoderamiento de la lucha en nuestros países y en un mundo mundializado o internacionalizado.

-Se habla mucho de los derechos humanos que se violaron en nuestro país durante la última dictadura militar. ¿Qué sucede hoy; cuáles son, a su criterio, los derechos humanos que se violan?
– Son varios los temas pendientes, entre ellos la igualdad de género, la defensa de los derechos indígenas, la situación de los marginados, la libertad de expresión.

– ¿Cree que hoy la sociedad tiene una mayor conciencia en materia de los derechos indígenas, por ejemplo?
-Hay una mayor conciencia de una deuda histórica con los pueblos indígenas y creo que hay una tendencia hacia el pluralismo en nuestras sociedades que integra la cosmovisión de los pueblos indígenas. Ahora, este tema no es un problema fácil de resolver. Hay países donde los indígenas integran la sociedad de los más pobres dentro de los pobres. Tenemos muchos pueblos originarios que siguen peleando por sus tierras, pero también tenemos fenómenos como en Bolivia, donde la Constitución se ha impregnado de una cosmovisión pluralista, incluso hay cargos judiciales -por ejemplo- que deben ser ocupados por personas que tengan raíz indígena, que hablen esa lengua. Por esa razón es que hablo de una creciente conciencia sobre la situación de los indígenas.

– ¿ Cuál es la materia pendiente hoy en lo que se refiere a derecho humanos?
– La justicia, creo que ahí sí podríamos hablar de un componente unificador en toda América Latina. La justicia es materia pendiente en este continente. Estadísticamente, sólo 7 por ciento de la población tiene acceso a la justicia, el resto de los conflictos se resuelven a veces por otras vías, que tienen que ver muchas veces con la violencia.

-¿Cómo se resuelve eso?
– Tiene que haber un cambio de paradigma, es hora de que se entienda que el valor justicia es un valor central. Pero yo no hablo de la “gran justicia”, no todo tiene que ir a tribunales, se tienen que activar otros mecanismos para resolver los conflictos cotidianos. Es el caso, por ejemplo, de los defensores del Pueblo, estas instituciones tienen que darle al pueblo la sensación de justicia. Creo que la gran diferencia que tenemos con las sociedades más desarrolladas tiene que ver con este sentido de la justicia, esa sensación de que la arbitrariedad no puede quedar impune, la arbitrariedad cotidiana o la gran arbitrariedad, no importa cuál. Abusos y arbitrariedad ocurren en todas las sociedades, el tema es que en algunos países quedan impunes y en otros no. La sociedad debe poder creer en la justicia y para ello ésta debe poder darle respuestas.

Ilustración: Luis Yong

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