En Argentina, quedarse quieto no es una opción válida

Por Nicolás Alfonso *

Habitualmente, como solemos explicar a nuestros clientes, la economía real y la financiera funcionan a destiempo.
Esto se debe a que la economía real trabaja con datos actuales (o pasados) mientras que en la economía financiera tratamos de adelantarnos a lo que vendrá, por lo que trabajamos con proyecciones a futuro.
Cuando los ciclos de la economía se aceleran, este divorcio entre el comportamiento de la economía financiera y el de la economía real se hace más notable, dando lugar a grandes divergencias.
Esta «grieta» genera buenas oportunidades de negocios para el inversor que sabe leer a futuro, así como también da lugar a amenazas que nos exigen ser muy cautelosos.
En ambos casos, la velocidad para la toma de decisiones y el foco en la gestión de riesgos será lo que marque la diferencia entre el éxito y el fracaso.
En Argentina, quedarse quieto no es una opción válida.

El nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) nos dio una especie de hoja de ruta de lo que podemos esperar para los próximos meses en términos de política monetaria y cambiaria, y desde allí buscar proyectar las consecuencias que estas políticas traerán.
A nuestro entender, los próximos meses serán de tasas altas, tipo de cambio al alza y caída en la actividad económica real.
La plaza de pesos se irá secando en cumplimiento con el objetivo del Gobierno de llevar el crecimiento de la base monetaria a cero y los bancos deberán elevar las tasas (el precio que se paga por ese bien: el dinero) para cumplir con las exigencias del BCRA.
Esta política monetaria sumada a la política fiscal de déficit cero favorecerá el ataque al problema de la inflación a mediano plazo, pero generará un mayor impacto a la baja en la economía real.
Por estos «drivers» que hemos enunciado interpretamos que el mercado de renta variable argentina de empresas cuyos negocios son locales puede sufrir en el corto plazo una nueva baja en sus precios, por lo que recomendamos prudencia.

Uno como inversor compra los futuros flujos de fondos de una compañía, y tanto la recesión como las tasas altas (especialmente esta última) son los principales enemigos a los que se enfrenta el mercado accionario.
Habrá que esperar las señales de cambio de tendencia en estos dos factores, para comenzar a ingresar a este mercado.
La fijación de bandas en el tipo de cambio no son el dato que estamos mirando.
Sí tomamos como dato de valor para nuestro análisis que esas bandas serán móviles, ajustándose 3% mensual y que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) dispondrá de poco poder de fuego para mantener la cotización del dólar si este toca esos valores de referencia.
Con estos condicionamientos y una inflación elevada para lo que resta del año, nuestra visión es de un tipo de cambio al alza.

Por estos motivos, nuestra recomendación para el inversor pasa por el mercado de bonos en dólares. Aquí ponderamos con mayor atractivo a los bonos soberanos cortos (recordemos que el acuerdo con el FMI trae disponibilidad de dólares, lo que nos da mayor tranquilidad de cobro para estos activos) y corporativos con buen balance y negocios globales de vencimientos próximos.
En la economía real, hacer un buen manejo de sus finanzas será crucial para las empresas.
Para nuestro clientes, la recomendación pasa por ser oportunistas para aprovechar los financiamientos baratos (con aval de Sociedades de Garantías Recíprocas -SGRs-) que ofrece el mercado de capitales y ser muy precisos en el análisis del costo de reposición, el control estricto del ciclo de efectivo y la administración del riesgo de crédito en sus cobranzas.
Quienes no se concentren en administrar estos aspectos serán los que se llevarán las pérdidas a su casa, dejando la ganancia en la mesa del lado de quien tome la oportunidad.

(*) Asesor Financiero de FOCUS IM (Investment Management).

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