El “Sheriff de Wall Street”

Por Luis R.
Carranza Torres

Se distingue de sus homólogas por diversas circunstancias, que la hacen única en su tipo

Hay fiscalías y fiscalías. Pero en el sistema de prosecución pública criminal federal de  Estados Unidos una se destaca del resto. “United States Attorney for the Southern District of New York” es su denominación oficial. En el idioma de Cervantes y adaptado a nuestras estructuras judiciales: Fiscalía Federal para el Distrito Sur de Nueva York.

Su jurisdicción abarca ocho condados de Nueva York: Manhattan, Bronx, Westchester, Putnam, Rockland, Orange, Dutchess y Sullivan. Pero la joya jurisdiccional que le ha dado su perfil único es que abarca la isla de Manhattan, el centro financiero de Estados Unidos, incluido cualquier asunto relativo a la bolsa de Wall Street. Por eso es que al fiscal a su cargo se le dice en ocasiones el «Sheriff de Wall Street».

Entre sus investigaciones se cuenta una amplia gama de casos que no se ven tanto, o no se ven nada en otras jurisdicciones, como los delitos económicos de cuello blanco, lavado de activos, terrorismo doméstico, delitos cibernéticos o delincuencia organizada. 

Se la conoce por ser altamente independiente, a veces hasta del mismo procurador general, lo que llevó a que se lo apodara dentro de la estructura judicial el «Distrito Soberano de Nueva York». Las elevadas capacidades de su personal, una fuerte cultura de elite y una oficina de campo del FBI a su disposición les ha conferido asimismo una reputación de ser excepcionalmente agresiva en su persecución de criminales, sobre todo de aquellos de clases acomodadas. 

Orgánicamente está organizada en dos divisiones, que se ocupan, una de asuntos civiles y la otra de asuntos penales. Tiene también dos oficinas: la primera y más grande en Manhattan y la segunda en White Plains. Al fiscal a cargo lo secundan aproximadamente unos 220 fiscales federales adjuntos, de diversas categorías.

Sus orígenes son casi tan antiguos como el mismo país. Desde 1789, cuando se organizó la justicia federal, a 1815, todo el estado de Nueva York tenía una sola fiscalía federal. En 1814, el Distrito de Nueva York se dividió en el Distrito Norte y el Distrito Sur, nombrándose al siguiente año a los fiscales federales para los nuevos distritos. 

El primero del nuevo Distrito Sur fue Jonathan Fisk, natural de Amherst, condado de Hillsborough, New Hampshire, desde donde se trasladó a la ciudad de Nueva York para estudiar leyes. Luego de ello, fue admitido en el Colegio de Abogados del condado de Westchester, Nueva York, en 1799, y comenzó a ejercer la profesión en Newburgh, Nueva York en 1800. 

Fue representante del sexto distrito de Nueva York para el Congreso de Estados Unidos en dos oportunidades, la última de 1813 a 1815, cuando aceptó el nombramiento del presidente James Madison como fiscal de Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York. Confirmado por el Senado el 6 de enero de 1816, permaneció en el cargo hasta el 30 de junio de 1819, para luego reanudar el ejercicio privado de la abogacía. 

Mary Jo White fue la primera mujer en ocupar el cargo, entre 1993 y 2002. En tal período, supervisó las investigaciones contra los organizadores del atentado contra el World Trade Center de 1993 y envió a prisión al mafioso John Gotti, jefe de la familia Gambino.

Actualmente la fiscal es también mujer: Audrey Strauss, descendiente de rusos, quien antes de ser fiscal adjunta se había desempeñado en la oficina como Jefa de Apelaciones en la División Criminal y jefa de la Unidad de Fraude de Valores y Productos Básicos. Asumió el cargo interino el 20 de junio de 2020, después de que el presidente Donald Trump despidió  al fiscal anterior, Geoffrey Berman, a solicitud del fiscal General William Barr. Pero ése es otro novelón judicial aparte. 

Quizás el fiscal más famoso que desempeñó el puesto fue Rudolph William Louis Giuliani, entre 1983 y 1989. Sus éxitos en el procesamiento de jefes mafiosos le hicieron cobrar la notoriedad que le permitió ser electo alcalde de Nueva York, gobernando entre el 1 de enero de 1994 y el 31 de diciembre de 2001. Fue apodado el «Alcalde de Estados Unidos» por su liderazgo de la ciudad después de los ataques del 11 de septiembre de 2001.

El puesto es un gran trampolín a casi cualquier otro cargo de importancia en el país. Algo tan asumido que hasta en la propia página de internet de la fiscalía lo expresan en la parte de su presentación: “A lo largo de su historia, esta Oficina se ha distinguido como una de las principales instituciones legales de la nación, procesando exitosamente casos históricos y revolucionarios. Aquellos que han servido en el Distrito Sur incluyen abogados que se han convertido en senadores de los Estados Unidos, congresistas, alcaldes de la ciudad de Nueva York, gobernador de Nueva York, secretario de Guerra, secretario de Seguridad Nacional, secretario de Estado, fiscal general de la Estados Unidos, Jueces de la Corte Suprema de los Estados Unidos, embajadores y jueces federales, así como miembros respetados de destacados bufetes de abogados privados”.

Pocas instituciones judiciales estadounidenses han tenido tanta presencia en los medios, incluso de ficción. Por ejemplo, la serie dramática Billions o el drama legal de la cadena ABC For the people tienen su trama centrada en la actividad de dicha fiscalía.

Por más de dos siglos ha mantenido y acrecentado una imagen de profesionalismo, éxito y adaptación a las nuevas formas de delito, sobre todo la de los sectores acomodados. Algo que no es poca cosa.

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