Dificultades y ventajas para construir una empresa en el país

Argentina es el tercer Estado de la región en generación de empresas, según lo publicado por el ICSE-Prodem en su evaluación internacional de las fortalezas y debilidades de 42 países.

Crear una empresa no es algo sencillo. Por esta razón, los académicos consideran la tasa de generación de empresas como un indicador valorable. Al considerar las fortalezas y debilidades de 42 países, Argentina se posiciona entre los mejores de la región ya que es el tercer país de Latinoamérica, detrás de Chile y Brasil.

Sin embargo, en el ámbito internacional se ubica en el puesto 30. Los datos se desprenden del Índice de Condiciones Sistémicas para el Emprendimiento (ICSE)- Programa de Desarrollo Emprendedor (Prodem), una investigación que elabora la Universidad General Sarmiento (UNGS).

El ICSE intenta identificar las condiciones que inciden en el surgimiento de nuevas empresas. “Estas condiciones y la tasa de fertilidad empresarial de las naciones están positivamente correlacionadas. A mejores condiciones sistémicas, mayor nacimiento de empresas”, resumió Hugo Kantis, director del Prodem de la UNGS y del equipo de investigación que integró junto con Juan Federico y Sabrina Ibarra García. El estudio se basó en estadísticas locales e internacionales y en la evaluación de diez factores que favorecen el surgimiento de empresas.

Según la investigación, el contexto económico de los últimos años representó una de las principales fortalezas para Argentina, junto con sus condiciones naturales. Como contrapartida, la escasez de financiamiento y su plataforma de Ciencia y Tecnología, “cuya producción y vinculación con el mundo empresarial es débil”, fueron las mayores debilidades.

Para la medición, la evolución económica es un vector clave. Según una estadística del Ministerio de Trabajo, en nuestro país existen hoy 506.000 empresas en funcionamiento. De ese total, 198.000 se sumaron al parque actual en la última década.

En otro orden, dos de cada diez argentinos económicamente activos están vinculados con un negocio de su propiedad. El GEM (estudio global sobre la actividad emprendedora temprana) indica que la tasa creció 40% durante el último año, siendo el nivel más alto desde 2003.

Gabriela Macagni, de la Fundación Endeavor, diferenció las iniciativas empresariales asegurando que “el emprendedor de supervivencia no corre riesgos innecesarios, maneja estructuras contenidas y evita las complicaciones de crecer. Los proyectos de alto impacto, en cambio, son organizaciones pensadas desde su inicio para ser grandes compañías”.

Juan Manuel Collado, cofundador y director del grupo Tapebicuá, indicó que “el emprendimiento de alto impacto es el que genera exportaciones y empleo, el que derrama desarrollo para la comunicad y apunta a los mercados globales”. Luego aclaró: “El emprendimiento por necesidad no es necesariamente malo pero su actividad es de bajo impacto”. Sobre el efecto de las nuevas empresas en la economía general, un estudio de Endeavor y el GEM reveló que 1% del PIB de México representa la actividad de 169 empresas grandes o 578.000 microempresas. En Brasil, ese mismo porcentaje equivale a 346.000 microempresas o 247 compañías grandes.

Silvia Torres Carbonel, directora del Centro de Entrepreneurship del IAE, coincide en gran parte con estas apreciaciones y señala que Argentina es un muy buen país para generar emprendimientos: “Hay capital humano, intelectual y social. Pero el contexto actual no es el mejor, sobre todo para invertir. Surgen proyectos de mucho potencial que terminan instalándose en lugares con condiciones más amigables, donde las reglas de juego son claras”.

Al tener en cuenta la realidad del país, el panorama actual no resulta demasiado alentador. Si bien han crecido las nuevas empresas en el último año, los “emprendimientos por necesidad tienen mayor incidencia”. Al igual que en los períodos recesivos, Torres Carbonel aclara que lo que ocurre hoy no es consecuencia del desempleo sino de la inflación: “Muchos buscan complementar con ingresos extras para compensar salarios depreciados o insuficientes”.

Los entendidos en la materia aseguran que hay ideas de sobra, también capacidad y talento para encontrar nichos de negocio sin explotar. Sin embargo, los emprendedores se quejan por la falta de créditos para financiar proyectos nuevos. Sobre ello, Collado reconoció que hay dificultades ya que “los buenos emprendedores y las buenas ideas siempre consiguen capital. Esto, de ningún modo constituye una barrera”.

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