Análisis: cambió el juego político

Por Nahúm Mirad / nmirad@comercioyjusticia.info

El acto en Renault muestra líneas que trazan, sin dudas, el derrotero de los próximos meses con miras a las elecciones presidenciales de 2011. Imposible negarlo a esta altura, la muerte de Néstor Kirchner modificó el sistema político nacional. Las encuestas que miden muy positivamente la imagen de Cristina Fernández y más aún la intención de voto, los gestos de apoyo a la gestión de Schiaretti (pero también Scioli y un largo etcétera) muestran el raro efecto de evocar el comienzo de una gestión. Al hijo de Raúl Alfonsín, Ricardo, el fallecimiento de su padre también lo catapultó a un lugar expectable en la lucha por la presidencia. Pero aquí el fenómeno no parece equiparable: la actual Presidenta carga sobre sus espaldas el desgaste de haber pasado ya la mitad de su mandato, con nada menos que el conflicto de la 125, entre otros duros cruces.

Se parece más a un escenario en que la convergencia que los diferentes actores evaluaban, necesitaba una excusa, un detonante. Al fin y al cabo, los datos de la macroeconomía son muy alentadores y el Estado tiene “poder de fuego” para desarrollar estrategias de intervención. Los distintos sectores políticos y fracciones saben que antes de poder desarrollar continuidades o cambios de diferente grado hay que cuidar “lo que se tiene”. En ese sentido van las señales políticas de apuntalamiento y encuadramiento tras la figura presidencial: hay espacio para jugar, pero desde lo consolidado.

Para el kirchnerismo también cambia el juego. Ya no se trata de aumentar la imagen pública sino que el objetivo es mantener las mediciones, que hoy por hoy permiten sobrepasar la barrera del 40+1% necesaria para un nuevo período presidencial, algo que resultaba incierto hace 10 días. Claro que no es simple, pero Cristina hoy posee la capacidad de iniciativa.

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