Cooperativismo se muestra como alternativa a la crisis

En momentos en que los habituales analistas, gurúes de la economía e incluso corrientes partidarias, se han quedado sin respuestas ante la crisis, el movimiento cooperativo sacó a relucir su trabajo. La industria, el comercio y todas las actividades empiezan a sufrir un evidente decaimiento y las pequeñas empresas y los trabajadores resultan las primeras víctimas.
Frente a la dominante inquietud sobre “qué es lo que viene ahora”, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC), celebró su 50° aniversario con un multitudinario acto en el Luna Park, donde se ensayó una respuesta. Se juntaron unas 15 mil personas, entre dirigentes e integrantes de cooperativas de todo el país y delegaciones del IMFC.
El sector de la economía social surge siempre como refugio cuando aparecen las dificultades. En la debacle del 2001, impidió que algunos miles de medios de producción -este diario fue uno de ellos- desaparecieran. Cuando los problemas desaparecen, el sector pierde voz y protagonismo. Es el tiempo de los grandes grupos, el mundo financiero -que no es malo en sí, pero que sin controles no aporta para una consolidación sustentable.

Carlos Heller, un banquero que en general apoya al Gobierno, delineó la labor de estas entidades desde el punto de vista de un banco cooperativo, el Credicoop. Esta institución, la única nacional que queda del sector privado, se fundó sobre el movimiento asociativo. Superó todas las crisis de los últimos 30 años y sus directivos apuntan en especial sobre ésta. Por la simple razón de haber denunciado con antelación los problemas que se venían. El titular del Credicoop criticó el blanqueo de capitales que están en el exterior o fuera del sistema financiero. "Se trata de rentabilidad generada en el país que se ha ido, que está financiando en otros lugares y que no ha pagado lo que corresponde al Fisco", aseguró el titular del Credicoop. "Son US$ 150.000 millones que están en el exterior, que no pagaron lo que corresponde y que hoy en vez de pagar el 35%, pueden volver pagando 1%". La historia es conocida, volverán a irse cuando la rentabilidad no les satisfaga. Heller y otros dirigentes cooperativistas apuntaron un camino, el desarrollo de un frente sólido de economía social, formado por un tejido de pequeñas empresas, mutuales, cooperativas, negocios familiares, como contrapeso a la superconcentración económica. Un sector despegado de la corporación tradicional que se sustenta en el esfuerzo del trabajo, al fin y al cabo, el unico valor que crea riqueza.

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