Determinan que un NN falleció por heridas de bala

Tras establecer probables lugares de enterramientos de personas de identidad incierta o desconocida y, eventualmente, determinar si los restos humanos allí inhumados corresponden a aquellas personas que habrías sido víctimas de “desaparición forzada” como consecuencia o en ocasión del accionar del personal de las Fuerza Armadas y/o de Seguridad que intervino en lo que dio en llamarse “la represión de la subversión”, el Juzgado Federal Nº 3 de Córdoba declaró que uno de los cadáveres investigados, que fue denominado arbitrariamente como NN, había fallecido por lesiones producidas por proyectiles de arma de fuego.
Las actividades investigativas que han ido efectivizándose, permitieron concluir con la identidad de una persona cuyos restos fueron inhumados en el cementerio municipal de la ciudad de Santa Fe el día 21 de enero de 1977.

Al respecto, las probanzas reunidas permitieron establecer que en el año 1977 familiares y allegados de Jorge Luis Piotti tuvieron noticias de su muerte a través de la radio, difundiéndose también por otros medios gráficos que daban cuenta que ‘en un enfrentamiento con fuerzas del Ejército en calle Las Heras e Ituzaingó de la ciudad de Santa Fe murió Jorge Luis Piotti, ex seminarista oriundo de la ciudad de La Calera”, razón por la cual el padre del occiso gestionó el traslado del cadáver a la localidad de La Calera.

Incertidumbre

“Cabe poner de manifiesto –relató el fallo- que la autoridad militar actuante en enero de 1977 remitió el cadáver de la persona abatida al cementerio municipal, al segundo día de producido el fallecimiento, sin haber logrado su identificación, ordenando que se registre su ingreso como NN, no habiéndose adoptado recaudo alguno tendiente a establecer con certeza la identidad del occiso (…) por lo que la defunción de Piotti se ha mantenido hasta la fecha en un plano de incertidumbre, no surgiendo en forma fehaciente de ningún documento oficial, motivo por el cual, frente a las sospechas y vacilaciones de algunos de sus familiares y resignadas convicciones de otros, el destino final del nombrado prosiguió sin conocerse con absoluta certeza”, concluyó el tribunal a cargo de la jueza Cristina Garzón de Lascano.

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