Bajar un cambio: ¿la reflexión que deja la muerte de Kirchner?

La carga de estrés juega un papel importante en la salud y el ámbito laboral es un espacio donde se potencia.  La corriente del “slow management” propone cómo se pueden evitar cotidianamente  desenlaces negativos.

Existen factores reconocidos que hacen que el corazón se enferme, como tener sobrepeso, fumar o padecer diabetes, pero también el estrés podría jugar un papel importante. Los antecedentes de la obstrucción carotídea y el accidente coronario de Néstor Kirchner fueron alertas que parecen haber chocado con la hiperactividad y el estrés del ex presidente.

Para Alberto Alves de Lima, del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires,  el desenlace estaba anunciado:  «Tuvo dos avisos. El eje de la respuesta a un tratamiento depende de la persona y de un cambio de comportamiento. El estrés produce liberación de sustancias como la adrenalina, las catecolaminas, el cortisol, mayor predisposición a la agregación plaquetaria (…) que son estimulantes del aparato cardiovascular, causan aumento de la irritabilidad del músculo cardíaco y de las arterias coronarias. Esto predispone a padecer accidentes de placa que desencadenan el infarto».

De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón, no se ha descubierto todavía si el estrés actúa como un factor de riesgo independiente, pero sí es sabido que contribuye al fortalecimiento de otros agentes pues coadyuva a que los niveles de presión y colesterol se incrementen.

Los cardiólogos explican que el estrés es la respuesta del cuerpo ante un estímulo, cualquiera que sea éste: emprender un proyecto, dar un discurso o tener alguna preocupación, por ejemplo. Sin embargo, cuando la persona se ve imposibilitada para resolver los problemas, se transforma en algo negativo que afecta la salud.
La rutina laboral es  uno de esos espacios en que se produce mucho estrés. Una tarea que no ha sido realizada por resolver otras pendientes o una pobre comunicación con los compañeros de trabajo y con el jefe, que impide que las cosas fluyan adecuadamente, y la situación se vuelve más caótica.

Tras la muerte de Kirchner, las repercusiones han apuntado a la hiperactividad del ex mandatario, aspecto que hizo un llamado a la reflexión sobre las actuales formas de encarar el trabajo, muchas veces teñidas de exigencias, sobrecarga y cansancio no resarcido.

Hora del “slow management”

Estas alertas son trasladables a la gestión de las actividades empresariales. Para poner un freno en la oficina y evitar desenlaces negativos, la corriente del “slow management” propone algunos consejos:

– Dedicarse a una sola cosa. Debe ser el lema para cada día que comienza.

– Dejar de hacer algunas cosas. Decidir a cuáles reuniones no se va a asistir, los mails que no se escribirán, los procedimientos que se abandonarán.

– Hacer menos cosas. A veces, la búsqueda de la excelencia aparta el esfuerzo del punto óptimo de productividad. Uno podría preguntarse si es necesario un cierre contable trimestral o sería suficiente uno semestral.

– Disponer de tiempo de reserva, tanto mental como de agenda.

– Formalizar lo importante. Que lo urgente no se coma lo importante.

– Tener el control de los actos y las emociones. Esta actitud frente a la vida suele aprenderse desde la infancia, en casa y en la escuela.

– Seguir un dieta saludable, hacer ejercicio, dormir bien, contribuyen a sobrellevar las presiones con una mejor actitud.

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