“Más allá” de la pandemia: ¿cuáles son las variables que dificultan la recuperación del consumo?

Por Luz Saint Phat / [email protected]

Un mapa de la situación del sector minorista de Córdoba muestra las limitaciones que existen para lograr un mejor desempeño y de las políticas públicas necesarias, según los principales referentes

En este momento del año, considerando que Argentina ha transitado siete meses desde el inicio de la pandemia, se siente de manera profunda el impacto en la economía de la crisis sanitaria que golpea al país y también al mundo.

La contracción registrada en la actividad en general tuvo su correlato en el consumo minorista, que no logra casi a fin de año recuperar niveles aceptables.

Aun así, si bien se entiende que la situación derivada del coronavirus y de la disposición de Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) fue un factor de peso en la coyuntura actual, muchas de las problemáticas en torno al comercio que se han profundizado, ya venían registrándose con anterioridad. 

Nuevas Medidas de Aislamiento/Noviembre

En este sentido, “más allá” (y quizás también “más acá)” de la pandemia, ¿cuáles son las variables a tener en cuenta para entender la dificultad de recuperación que enfrenta el consumo?

Un recorrido por la situación de los comercios de Córdoba ayuda a comprender el panorama y, en este sentido, representantes de las cámaras que agrupan al rubro revelaron a Comercio y Justicia las necesidades prioritarias y las políticas públicas que consideran importante implementar.

“Hay que aclarar que al día de hoy veníamos con 29 meses consecutivos de caída en las ventas, con lo cual la pandemia no hizo más que agravar esta situación por las restricciones a la comercialización”, confirmó Ezequiel Cerezo, presidente de la Federación Comercial de Córdoba (Fedecom).

“La pandemia llegó en un momento en el que todo el comercio minorista se encontraba debilitado. Venimos con una inflación alta en los dos últimos años y esto limó el poder adquisitivo”, dijo por su parte Vanesa Ruiz, gerente comercial del Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comerciantes Minoristas de Córdoba.

“El principal factor que viene afectando a la actividad comercial y de servicios desde antes de la irrupción del covid-19 es la muy fuerte caída del poder adquisitivo de los ingresos de las familias en todo el país que, en el caso de los salarios, acumuló más de 20% de caída desde septiembre de 2013 hasta el inicio de la pandemia”, indicó -por su parte- la Cámara de Comercio de Córdoba

Además, la entidad expresó: “Las sucesivas depreciaciones cambiarias (bruscos saltos en el valor del dólar), los consecuentes saltos inflacionarios, que fueron reduciendo el poder adquisitivo de los ingresos, y la recesión iniciada a comienzos de 2018 explican gran parte de esta dinámica adversa para la demanda de las empresas de comercio y servicios”.

Los datos estadísticos sectoriales de tendencia a la baja dan una muestra precisa de esta realidad. 

En este sentido, el Índice de Ventas Minoristas de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) registra una contracción progresiva desde enero de 2018, que recién comenzó una senda de desaceleración en 2019 pero continuando en terreno negativo. Mientras, la curva comenzó a descender de nuevo a partir del mes de febrero de 2020.

Por su parte, los indicadores de Fedecom señalan que la curva histórica más reciente de caída comenzó en marzo de 2018 con una baja de 0,4% interanual, mientras este escenario se fue profundizando con los meses para alcanzar un piso de -54,1% en el mes de mayo de este año, en comparación con igual período de 2019. Mientras, septiembre cerró con un descenso de 13,2% con relación al noveno mes del año pasado.

En el caso de este año, el comportamiento de los distintos subrubros fue heterogéneo, considerando sobre todo que algunos se mantuvieron con actividad durante todo el período de ASPO, dado que fueron clasificados como servicios esenciales. 

Éste es el caso de los almacenes que, según el relevamiento de la entidad que representa Ruiz, observaron un ascenso de 7% interanual en la evolución del volumen de venta de los comercios de cercanía en el mes de marzo, pero luego inició una contracción que finalizó en septiembre con una baja de -11,5%. Mientras, en los últimos 12 meses, cerraron 1.080 locales en el distrito comercial (siempre sobre la base de datos de Almaceneros), de los cuales 827 fueron en el período pre pandemia y 253 en los meses previos.

“Se puede decir que en estas fases más restrictivas donde había que moverse más cerca de casa, el formato de cercanía se ha potenciado, se han conseguido más clientes, ha habido una gran visibilización, y la sociedad ha rescatado la importancia del comercio minorista”, dijo Ruiz, al destacar un aspecto que podría denominarse como “positivo”. Además, reveló que en estos locales creció de 40% a 70% el uso de las terminales electrónicas como medio de pago. “Por otro lado, lo negativo es que ha crecido mucho el fiado y también se ha registrado una caída del del ticket promedio, estamos 11% más abajo y siempre hablando de alimentos, asociado a lo aguda de la situación que están atravesando las familias”. 

 

Demandas sectoriales 

Dado este escenario, los comerciantes enfrentan un conjunto de problemas que limitan las posibilidades de recuperación, muchos de los cuales también ya eran previos al virus. Aunque otros, claro está, se enmarcan en la actual crisis sanitaria, según precisaron las fuentes consultadas. 

“Los principales obstáculos para nuestro sector pyme es la falta de previsibilidad, poder planificar. La incertidumbre trae, por ejemplo, aparejada la situación distorsiva del comercio como es la dificultad de poner un precio de referencia por la imposibilidad de reponer el producto”, explicó Cerezo al precisar los alcances de la inflación y las crisis del tipo de cambio.

El comercio minorista no es formador de precios sino que -por el contrario- es víctima de esto. Hay rubros que nos vienen informando que tiene aumentos en la actualización de precios semanal por parte de sus proveedores”, agregó y enfatizó: “Hoy tenemos comercios que están evitando comercializar determinados productos por no saber el costo de reposición. Y eso es una falencia o una gran pérdida para este momento, donde necesitamos generar ingresos para poder sostenernos”. “Eso, la verdad, es tremendo”, aseveró. 

Además, el dirigente empresarial agregó que hay dificultades cuando se “cambian las reglas de juego”. “Las pymes tienen una gran capacidad que es la resiliencia. Ahora, esta capacidad tiene un límite y estamos en constante cambio. Eso impacta en los costos y en la rentabilidad”, advirtió.

 

Vanesa Ruiz – Centro de Almaceneros de Córdoba

“Se canaliza mucho la venta a través de ayudas estatales que han llegado de forma muy oportuna, pero sólo el hecho de retirar algunas de ellas puede impactar de forma grave”

 

Por su parte, la Cámara de Comercio de Córdoba enumeró la caída de la masa salarial “tanto por menor poder de compra de los salarios como por caída del empleo”; la retracción del consumidor “por incertidumbre política y económica”; las “restricciones sanitarias que impiden el normal funcionamiento de algunos rubros comerciales y servicios, como los vinculados al turismo, el entretenimiento y la gastronomía”; la “incertidumbre cambiaria que implica dificultades para reposición de mercaderías importadas o con precios vinculados al dólar”; y el diseño del programa Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), “que va dejando afuera a empresas cuya facturación nominal va aumentando, no porque recuperen ventas sino por efecto de la inflación”.

Por otro lado, en términos de políticas públicas, y en palabras de Fedecom, en este momento sería clave avanzar con una reforma tributaria en la cual “la carga sea menor sobre las pymes”. “Hace falta diferenciar por segmento y por rubro. Hace falta una ingeniería para poder recaudar impuestos de una manera justa y que haya un equilibrio entre lo aportado y cómo se utiliza ese aporte”, dijo Cerezo.

“Y también, un sistema tributario que desincentive el trabajo no registrado. Hoy tenemos una economía informal de aproximadamente 50%. Eso claramente es un perjuicio para todos y genera una competencia desleal”, agregó, precisando que “la verdad es que tenemos que tratar de consolidar un sistema tributario que no sea tan atractivo de vulnerar”.

 

Ezequiel Cerezo – Fedecom

“Las pymes tienen una gran capacidad que es la resiliencia. Ahora, esta capacidad tiene un límite y estamos en constante cambio. Eso impacta en los costos y en la rentabilidad”

 

En otro orden, aseveró que “es necesaria una nueva mirada sobre la legislación laboral”, ya que resulta “fundamental” adaptarse “a las nuevas épocas, sin que ello implique una pérdida de derechos para el trabajador. Muy por el contrario, que sea una recomposición del valor del trabajo, con una mirada innovadora”.

Finalmente, indicó que es importante “alentar el consumo pero un consumo sostenido, no marginal o artificial generado por créditos. Sino uno en el que se erradique la inflación y los salarios tengan un crecimiento sostenido por encima de los precios”.

Mientras, Ruiz explicó que “para recuperar y seguir adelante”, es necesario relevar “un mapa” de los sectores más afectados para disponer de rebajas impositivas, sobre todo en los que “han podido trabajar menos”.

“Somos totalmente conscientes de que hay rubros que no pudieron desarrollarse normalmente en todo lo que va del año, como por ejemplo las cantinas escolares. Así como otros que se han reconvertido o están en una fase de restricciones”, indicó.

Otra demanda pendiente y que tiene tiempo de debate es la eliminación de Ingresos Brutos (IIBB), mientras Ruiz coincide en que es necesario “aumentar el control sobre la informalidad que está en ascenso en el sector, ya que es la alternativa de muchas familias que van perdiendo el empleo y sus fuentes laborales”. “Según los datos oficiales, no han habido aperturas aunque lo vemos físicamente en todas las zonas”.

Por su parte, la Cámara de Comercio de Córdoba indicó que, en este contexto, se requiere la habilitación de todas las actividades comerciales y de servicios con estrictos protocolos sanitarios, el rediseño del programa ATP para que la condición de facturación se ajuste por inflación, y la implementación de una  “política cambiaria que reduzca la incertidumbre sobre el costo de reposición de mercadería con precios vinculados al dólar”.


 

PERSPECTIVAS

La incógnita de lo que puede suceder en 2021

Con relación a lo que queda de 2020 y el panorama que se avizora para 2021, Cerezo aseguró que el actual se trata de “un año que deberíamos sacar del calendario a los fines estadísticos porque es un año muy atípico”.

Sin embargo, dijo: “Tenemos expectativas de que en corto plazo se solucione la situación sanitaria y de que podamos tener menos restricciones o incluso convivir con este virus para lograr una debida planificación para que el resto de los factores, además del sanitario y la salud, tengan alguna previsibilidad a su situación”.

Mientras, las autoridades de la Cámara de Comercio de Córdoba detallaron que “las estadísticas del expendio de combustibles muestran un freno en la recuperación de ese rubro comercial y, por el rol que juega el combustible en la movilidad de las personas y las actividades productivas, están mostrando un freno en el resto de las actividades”.

En este sentido, aseguraron que “incluso las estadísticas de nuestra entidad sobre ventas de comercios de electrodomésticos y de ferreterías y demás rubros vinculados a materiales de la construcción, que venían mostrando una fuerte recuperación, también muestran signos de desaceleración”. 

Así, manifestaron que “esto plantea una señal de alerta para la actividad comercial y de servicios durante lo que resta del año, y una gran incógnita sobre 2021”.

“El principal factor que viene afectando a la actividad comercial y de servicios desde antes de la irrupción del covid-19 es la muy fuerte caída del poder adquisitivo de los ingresos de las familias en todo el país”

En tanto, desde la perspectiva del Centro de Almaceneros, el panorama “luce bastante incierto”. “No sabemos este pico de la pandemia cuánto más puede seguir afectando. Y esto también cuánto va a impactar a todo lo que es el empleo, lo cual está asociado al poder adquisitivo de las familias”, explicó Ruiz 

Según una encuesta reciente de la entidad, 94% de las familias tienen afectados sus ingresos en este momento. 

Además, sus relevamientos indican que 50% de las compras que se efectúan en la actualidad, se realizan con ingresos provenientes del Estado. “Se canaliza mucho la venta a través de ayudas que han llegado de forma muy oportuna, pero sólo el hecho de retirar algunas de ellas puede impactar de forma grave”, alertó.


 

TENDENCIAS

Los consumidores estiman una “larga convivencia” con el coronavirus

Según un informe de alcance internacional publicado este mes por la consultora KPMG, los consumidores estiman que tendrán que convivir con el covid-19 por “un largo tiempo”, incluso aún más de lo que se estimaba previamente.

En este sentido, se pueden vislumbrar un conjunto de tendencias y cambios de hábitos en todo el mundo. 

El resumen del documento explica que “las expectativas de los consumidores para la nueva normalidad se extienden a 12 meses o más, y los hallazgos subyacentes del último informe ahora se han convertido en parte de la vida cotidiana”.

Además, se destaca “el mayor uso de proveedores locales” que continúa en terreno “positivo”, mientras que la “tendencia de las marcas globales es descendente”.

En tanto, “la seguridad personal se ubica entre los tres principales impulsores de compra, lo que demuestra la necesidad de que las organizaciones trabajen en este punto, especialmente si desean que los consumidores vuelvan a los comercios”, se destaca.

“Las organizaciones que tienen más probabilidades de prosperar a largo plazo son aquellas que adaptan sus modelos de negocio y asociaciones para responder a la nueva realidad; repiensan su costo para hacer negocios en múltiples facetas; demuestran su propósito; priorizan la seguridad personal de sus empleados y clientes; y comprenden quiénes son sus clientes, el rápido cambio de sus necesidades, y que son las marcas las que deben adaptarse rápidamente para atender sus expectativas”, se advierte.

Uno de los puntos centrales también a considerar es que en el marco de la incertidumbre, el reporte publicado en el mes de septiembre precisa que 43% de los encuestados “se encuentra financieramente abrumado o sensible” frente a esta situación. En esta línea, la relación “calidad-precio” es el principal “impulsor” para la toma de decisiones de compra. 

Fortalecida la compra en canales online, KPMG recomienda que es necesario conocer las expectativas de los clientes y que las “marcas deben asegurar que sus ofertas en línea son fáciles de usar, integradas con una oferta omnicanal”.

Además, el comercio minorista, necesita “pensar cómo utilizar mejor su espacio físico para maximizar sus rendimientos”.

Por otro lado, al referirse particularmente al sector del turismo -fuertemente afectado por escenario de pandemia- la consultora indicó que “sólo dos de cada cinco consumidores confían en volver a este sector, menos en Japón (29 por ciento) y, China (34 por ciento) y más en Brasil (54 por ciento), Italia (53 por ciento) y Francia (51 por ciento).

“Para reconstruir la confianza del consumidor, organizaciones de viajes y turismo

requiere comunicaciones transparentes de políticas de reembolsos y vales, establecer expectativas claras, especialmente las aerolíneas”, dice el documento.

“También necesitarán inspirar confianza en la seguridad de sus operaciones y procesos, con medidas visibles de higiene y seguridad”.

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