Informe dice que compras externas mantienen “a raya” la inflación

La  consultora Economía & Regiones (E&R) destacó que, frente a la demanda y  encarecimiento continuo de los productos locales, los artículos del exterior le están dando oxígeno al índice de precios, que este año puede alcanzar una suba de 27 por ciento.

El estudio señala que con aumentos de precios crecientes y un tipo de cambio prácticamente estable, la inflación se dolariza, lo que afecta las inversiones, la competitividad de la economía y el nivel de actividad. La consultora dice que este fenómeno, denominado «inflación en dólares”, es la contracara de la apreciación del tipo de cambio real.

Así, el mantenimiento de un tipo de cambio depreciado hace que los productos y factores de una economía sean relativamente baratos, con lo que se brinda protección a la producción nacional estimulando la inversión y el empleo. Pero si los precios de estos productos y factores aumentan más que el tipo de cambio, su costo medido en dólares también aumenta.

El incremento en dólares del precio de los bienes, de los servicios, del capital y del trabajo encarece la estructura productiva local, lo que hace que la inversión productiva se torne cara y poco atractiva, lo que, a su vez, termina por frenar la generación de empleo y el crecimiento económico.

Debido a esta aceleración del aumento de precios y a las expectativas de inflación, «la actual administración ha perdido la capacidad de utilizar la política cambiaria como fuente de competitividad y protección de la producción local», alertó   Economía & Regiones.

Como contrapartida, el tipo de cambio nominal funciona hoy en día como ancla antiinflacionaria. Por lo tanto, el Gobierno no está en condiciones de mejorar la competitividad del tipo de cambio porque los efectos de una devaluación se verían inmediatamente compensados por el incremento de los costos internos, haciendo que la depreciación “real” sea nula.

Según E&R, a esto se suma el fuerte aumento de las importaciones -en los primeros meses del año-, que si bien el Gobierno intenta mantenerlas controladas mediante el uso de herramientas -como las licencias-, hoy «funcionan como ancla antiinflacionaria, al expandir la oferta agregada y descomprimir los excesos de demanda».

Un efecto negativo de la inflación es que la producción de bienes no transables también se ve distorsionada , lo que impacta al encarecer la estructura de costos en dólares. Dependiendo de la capacidad de trasladar ese aumento de costos, la distorsión puede terminar por frenar la inversión productiva.

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