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Dólar soja y bonos del Tesoro obligan al Banco Central a una fuerte emisión en diciembre

PESCE. El titular del BCRA volvió a mover la tasa de política monetaria.
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Las decisiones de política económica hacen prever que diciembre será un mes de aumento de la emisión para hacer frente a las obligaciones del gobierno. Cautela entre los analistas.

Fin de año llega con una nueva serie de complicaciones para el área que conduce Sergio Massa. Tras un noviembre con algunas presiones cambiarias, la demanda estacional de pesos común a cada diciembre le quitará presión a la cotización del dólar, pero serán otras cuestiones las que conspirarán contra esa calma en los meses subsiguientes.

A continuación se enumeran los desafíos que deberá enfrentar el gobierno respecto a la emisión, habida cunta de las obligaciones que habrá de enfrentar en el transcurso del mes.

Dólar soja 2

Se proyecta hasta fin de año que el Banco Central comprará dólares a los exportadores del agro por un piso de US$3.000 millones, a una tipo de cambio preferencial de $230 -antes de retenciones-, por cuanto tendría que emitir unos $690.000 millones por este concepto, un 15% de la Base Monetaria ($4,5 billones).

Si revendiera en el mercado la tercera parte de esa cifra -unos US$1.000 millones- al tipo de cambio oficial -que sube a un ritmo de 6,8% mensual-, reabsorbería a un promedio de $172,30 unos $172.300 millones, con una emisión neta estimada de unos $517.700 millones por la compra de unos USD 2.000 millones. Es decir que el BCRA pagaría cerca de $260 por cada dólar incorporado a las reservas netas.

“Recordemos que al igual que en septiembre esto generaría emisión de pesos, a lo que se le suma la emisión por la intervención del Central en el mercado secundario de bonos. Si bien gran parte de esta emisión se absorbe con pasivos remunerados, los intereses que éstos pagan con las actuales tasas efectivas continúan presionando la economía. En este marco, la presión en los dólares financieros se mantiene firme, con mucha sensibilidad al nivel de depósitos/plazos fijos y al rollover de la deuda Tesoro”, puntualizó Lucas Yatche, de Liebre Capital.

Endeudamiento del Central

Pasado el efecto de las Fiestas y vacaciones, los analistas del mercado proyectan una caída de la demanda de dinero que forzará a una intensa reabsorción monetaria del BCRA con la colocación de sus propios títulos de deuda, que elevará al stock de pasivos remunerados a 10 billones de pesos.

El stock de Letras de Liquidez (Leliq), Pases pasivos y Nobac (Notas del BCRA) llegaba el pasado 23 de noviembre a $9,4 billones, un monto que indexa a una tasa efectiva de más del 100% anual y que es el respaldo de los depósitos a plazo fijo. Su función es la de atenuar el impulso inflacionario al esterilizar la liquidez de la plaza financiera -a cambio de una alta tasa de retorno-.

Ante la probabilidad de duplicar este stock en 2023, desactivar la “bomba” de Leliq será parte del complejo entramado de obligaciones a honrar que recibirá el próximo gobierno.

Cabe recordar que el solo pago de intereses devengados por los títulos de deuda que emite el BCRA es el principal factor de emisión monetaria, del orden de los $500.000 millones por mes, sobre los que habrá que contabilizar el capital e intereses de nuevas colocaciones de Leliq en bancos.

“La última vez que la relación pasivos remunerados contra Base Monetaria superó el 200% fue en 1989, donde la economía argentina se sumergió en una inflación galopante”, subrayó Alfredo Romano, profesor de la Universidad Austral y presidente de Romano Group.

Por su parte, los pasivos remunerados se acercan a los $10 billones, cifra que en dólares equivale a unos USD 57.000, superiores a las reservas brutas del BCRA.

Rescate de los bonos del Tesoro

A esto se suma otra carga para el BCRA, la emisión monetaria para rescatar deuda en pesos por la salida de agentes privados que no quieren llegar a las elecciones con estos títulos en cartera.

Entre junio y julio la intervención en el mercado secundario de deuda fue cerca de $1,4 billones, mientras que en el último mes alcanzó a $300.000 millones.

En conjunto estas operaciones devolvieron al mercado cerca del 10% de la Base Monetaria. Esterilizar parte de esta emisión también demandará tarde o temprano más colocaciones de Leliq, destino final de los excesos y desequilibrios como consecuencia del déficit fiscal.

Ignacio Sniechowski, del Grupo Invertir en Bolsa, consideró que “diciembre es un mes estacionalmente de mucha demanda de pesos, pero también es un mes estacionalmente de muchas obligaciones por parte del Tesoro, con lo cual ahí hay que ver cuál es el que termina ganando y para dónde se inclina la balanza. La prueba de fuego la tenemos en diciembre nuevamente, con otras dos rondas de licitaciones el 14 y el 28. El problema acá, como siempre lo sostenemos, es que todo está en manos de privados, básicamente. Y lo que vemos es también un interrogante: si ya en noviembre no pudieron lograr el rollover que necesitaban, con un monto más o menos similar al de diciembre, qué nos hace pensar en diciembre lo van a hacer con esta situación de cada vez más pesos dando vueltas, con un Banco Central cada vez emitiendo con mayor fuerza”, consideró .

“La salud del mercado doméstico impacta sobre la salud de la economía argentina. Más allá de los instrumentos en sí, el mercado de pesos posee una importancia gravitante para el financiamiento del déficit del Tesoro. En otras palabras, si el financiamiento no se consigue mediante esta vía, es probable que se busque por otra alternativa peor como la asistencia monetaria del BCRA. Si a ello le agregamos las consecuencias de un rollover bajo sobre la perspectiva del excedente de pesos y vencimientos que crecerán significativamente en 2023, la situación se complica aún más. En definitiva, es otra señal de debilidad desde el mercado primario -la cuarta licitación débil consecutiva- que atenta contra la estabilidad actual”, evaluaron desde Portfolio Personal Inversiones.

El miércoles 14 de diciembre será la próxima licitación del Tesoro, donde los vencimientos alcanzan a $405.638 millones. Otra vez, prácticamente la totalidad del pago de vencimientos de títulos públicos irá a manos privadas en un momento donde el refinanciamiento disminuyó significativamente.

A ese ritmo de emisión es muy difícil sostener el ingreso extra de dólares, que siguen siendo demandados en el país. El nuevo desembolso del FMI o los dólares ingresados por dólar soja son rápidamente dilapidados para sostener el tipo de cambio artificialmente bajo, ingresando en una espiral en la que estas martingalas duran cada vez menos.

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