Buscan consensuar para 2009 un tributo a la «última venta»

El Gobierno provincial y empresarios de diferentes sectores acordaron conformar una comisión conjunta para analizar en un plazo de entre “60 y 90 días” la puesta en marcha de un impuesto que reemplace a Ingresos Brutos y que, en principio, gravaría la “última venta”.
Así lo admitieron ayer el secretario General de la Gobernación, Ricardo Sosa, y Oscar Guardianelli, titular de la Unión Industrial, tras un encuentro mantenido con el gobernador Juan Schiaretti. De la reunión, que en principio estaba convocada para tratar la relación Nación-Provincia por el reclamo de deudas previsionales (ver página 3), también participaron referentes de las cámaras de la Construcción y de Comercio además de la Bolsa de Comercio de Córdoba.
“Le hemos pedido al Gobernador y ya se ha consensuado una comisión mixta público-privada con participación de todas las cámaras, no para tratar la ley de Ingresos Brutos sino una nueva reforma que incluya la competitividad de la provincia dentro del contexto nacional e internacional. Esto va a ser estudiado, no va a ser un aumento del impuesto sino con imaginación y creatividad como puede la Provincia hacerse de los impuestos sin recalar en aumentos impositivos y sin sobrecostos para la gente”, señaló Guardianelli.

El empresario completó que la idea es “trabajar en los próximos 60 ó 90 días a ver si logramos consensuar una nueva ley que haga más competitiva a la provincia, que se pueda aplicar a partir del primero de enero de 2009”. La comisión comenzaría a funcionar en los próximos tres días.
Sosa, por su parte, fue más cauto en cuanto a los plazos y señaló que el tema recién se aplicaría cuando reúna el consenso necesario.
Las partes coincidieron en que Ingresos Brutos es un impuesto “distorsivo” y que existen trabajos previos para reemplazarlo.
Por su parte, Sosa admitió que el tema debería consensuarse con otros distritos como Santa Fe y Buenos Aires. No obstante, confió en avanzar en un proyecto conjunto.
En tanto, fuentes oficiales destacaron los beneficios de un impuesto a la “última venta”: el impacto fiscal sería neutro, es más fácil de recaudar porque evita la evasión, porque hay sistemas de percepción.
El futuro esquema se implementaría de manera paralela a Ingresos Brutos para analizar su impacto y viabilidad.

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