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“Más argentino que el dulce de leche”

Por Sergio Castelli* y María Constanza Leiva **

Por Sergio Castelli* y María Constanza Leiva **

Por Sergio Castelli* y María Constanza Leiva**

Sin hacer muchas indagaciones podemos afirmar que en general compartimos el sentimiento de que no hay nada más argentino que el dulce de leche; pero lo cierto es que no se sabe a ciencia cierta quién fue el real inventor, y el origen de este dulce tan particular es disputado por diferentes países, aunque ninguno ostenta la “denominación de origen”, es decir la indicación geográfica utilizada en un producto que tiene un origen geográfico concreto, cuyas cualidades, reputación y características se deben esencialmente a ese lugar.
En el Museo Histórico Nacional de nuestro país se puede encontrar un documento que determina como fecha de invención del dulce de leche el año 1829, cuando estaban por reunirse Juan Manuel de Rosas y Juan Lavalle a firmar un pacto de paz -Pacto de Cañuelas-, en la estancia del primero en el partido de Cañuelas, en las afueras de Buenos Aires. Al llegar fatigado, Lavalle se recostó sobre el catre de Rosas y se quedó dormido. La criada de Rosas, mientras hervía leche con azúcar para acompañar el mate de la tarde, se encontró con Lavalle durmiendo sobre el catre de su patrón. Ella lo consideró una insolencia y fue a dar aviso a los guardias.

Poco tiempo más tarde arribó Rosas, quien no se enfadó con Lavalle y pidió a la criada el mate con leche. Ésta recordó en ese momento que había dejado la leche con azúcar al fuego durante un largo tiempo. Al regresar a buscar la lechada, la criada se encontró con una sustancia espesa y de un color similar al marrón. Su sabor agradó a Rosas y se cuenta que compartió el dulce con Lavalle mientras discutían los puntos del pacto.
Ducrot, en su libro Los sabores de la patria: las intrigas de la historia argentina contadas desde la mesa y la cocina (1998), sobre la gastronomía argentina, expresa que la anécdota de Rosas sólo es una mitificación derivada de otra acontecida 12 años antes en Chile. Indica que el origen del producto es chileno y que su difusión vino de la mano del Ejército de los Andes en 1817, siendo precisamente el libertador argentino José de San Martín el principal responsable de su promoción. A su llegada a Chile, a él le ofrecieron un “manjar” para atenuar el amargor y endulzar su mate.
Una investigación de 2016 plantea que el origen del dulce de leche estaría en Indonesia, y que alrededor del siglo VI fue llevado a las islas cercanas, entre ellas las Filipinas. Siglos más tarde, al ser conquistadas estas últimas islas por la corona de España, los europeos conocieron la receta, que llevaron al resto de sus territorios y en especial a las colonias americanas.
Ya sin importar quién fue el inventor, el dulce de leche es sin dudas uno de los productos más consumidos alrededor del globo, siendo conocido con diferentes nombres pero conservando la misma esencia; es “doce de leite” en Brasil y Portugal; “Arequipe” en Colombia y Venezuela; “milk sweet” en los países de habla inglesa; “confiture de lait” en Francia o simplemente “manjar” en Chile.
En Argentina, el consumo alcanzó un récord en 2012: llegó a 139.693 toneladas. En los últimos años, el consumo promedio anual es de 3,10 kg por habitante, único en el mundo, con lo cual, si no podemos arrogarnos el origen, podríamos decir que, aunque sea por consumo, el dulce de leche ya es argentino naturalizado.

* Agente de la Propiedad Industrial. ** Abogada

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