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Alertan sobre la inflexibilidad “a la baja” del gasto público

Los economistas explicaron la relación entre el déficit fiscal y los subsidios y detallaron que éstos crecerán 26,8% este año, lejos de lo anunciado por el Gobierno nacional. Sucede que las transferencias sociales representan casi 80% del total, lo que explica -según indicaron- “su rigidez”. “Si les fuera muy bien con lo que pretenden con las tarifas, sólo podrían bajar 20% el nivel del gasto”, advirtió Guillermo Pizarro

El gasto público nacional tiene un alto componente de “inflexibilidad a la baja” debido a su composición, según advirtieron ayer los economistas del Consejo Profesional de Ciencias Económicas (CPCE) de Córdoba. “El déficit no bajará como pretendía el Gobierno y deberá cubrirse con deuda o con más emisión monetaria, o con ambas”, adelantaron, en el marco de un nuevo encuentro para analizar la coyuntura.
Lejos de morigerar los gastos, los subsidios crecerán este año por sobre 25%, de acuerdo con la estimación realizada con base en lo presupuestado para 2016 y lo devengado en 2015.
“Los subsidios sociales representan aproximadamente 79% del gasto total en transferencias, lo que explica la rigidez del gasto”, indicó ayer Guillermo Pizarro, ecomista del CPCE.
Sobre el total del gato público presupuestado para 2016, 977.000 millones de pesos están destinados a cubrir servicios sociales, esto es 79,6% del total de transferencias.
En tanto, 18%, es decir, 222.000 millones, están destinados a los servicios económicos. “Si al Gobierno le fuere muy bien con lo que pretende hacer con las tarifas, sólo podría bajar menos de 18% de las transferencias”, aseguró el economista.
Sucede que de los 222.000 millones destinados a gastos en servicios económicos, 140.000 millones están destinados a pagar energía, combustible y minería, según el Presupuesto. “El gasto es muy rígido y difícil de bajar”, agregó Pizarro.
En 2007, de lo que recaudaba el Gobierno, 45% iba a transferencias. Hoy va 80%.
José Simonella, presidente del CPCE, subrayó que hay que considerar el impacto de la inflación: “Como proporción de los ingresos es claro el crecimiento del gasto”.
“Las transferencias sociales equivalen a 79%, lo que demuestra la inflexibilidad del gasto; pudiendo acomodar tarifas el gasto podría bajar alrededor de 18%. Por eso Argentina necesita generar empleo”, indicó Simonella.

Indicadores económicos
Respecto de la actividad económica, los profesionales estimaron que el Producto Interno Bruto (PIB) argentino puede caer entre 1% y 1,5% este año, un desempeño peor que el estimado por el Banco Mundial (BM), organismo que proyectó un desempeño de -0,5% para 2016.
“La coyuntura plantea desafíos para la economía argentina, cuyo PIB recién volvería a recuperarse el año que viene”, indicó Pizarro.
Asimismo, planteó que la mejora del tipo de cambio fue “comida” por la inflación, aunque todavía éste es mejor que el que recibió la administración macrista. “La devaluación de 2014 implicó pasar de un déficit comercial a un superávit que se extendió todo ese año hasta que el rojo volvió a avanzar en 2015; la corrección de enero de este año mejoró un poco la situación, aunque sin revertirla totalmente”, dijo.
Respecto de la balanza comercial, el economista explicó que, en términos generales, todos los rubros de las importaciones presentan una tendencia a la baja, a excepción de Bienes de consumo y Vehículos para pasajeros, que exhiben subas.
“Es consecuencia de la caída de la actividad -señaló Pizarro-. En lo que hace a las exportaciones, se acentúa la primarización”.
En el caso de la balanza industrial, arrastra un déficit de años que nunca logró revertirse.
Sobre el aporte del campo, el CPCE apuntó que desde el récord de los precios de 2013, la soja perdió 45,8% de valor internacional; el maíz, 62,9%, y el trigo, 60,9%.
“El precio de la soja proyectado hasta julio próximo no es malo para la política que lleva adelante el Gobierno; es importante que no baje”, agregó Víctor Peralta.