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El arte como constructor de lazos sociales

María Finocchietti asegura que el arte es un estado de encuentro, que despierta, debate y enciende nuevas luces. Protagonista de la segunda muestra de Qubo, la galería de arte de Edificor, elige exponer en este espacio porque puede alcanzar otras realidades

“La nueva revolución es reconstruir lazos sociales a través del arte”, enfatizó la artista plástica María Finocchietti, quien, aunque teme que su decir pueda pecar por utopía, lo sabe concretar de la mejor manera. Propone al público preguntarse (“¿cuál es la belleza que llevamos dentro?”), luego invita a alumnas de la Universidad de Bellas Artes a bordar esas preguntas, constituyendo así una ilimitada obra en la que el arte relacional es su tejedor.
La artista plantea la necesidad de plasmar una huella en el transitar de la vida e interpela al público con la consigna ¿Qué preguntas?
“La obra no es de mí a mí, es colectiva es participativa, es vinculativa, es estar próxima; habilita además una cuestión solidaria que genera otras cosas y ayuda a levantar otras realidades”, dijo a Comercio y Justicia en el marco de la inauguración de la segunda muestra en Qubo, la galería de arte ubicada en el showroom de Edificor, llevada a cabo días atrás.

 

Su sola intervención ya invita a un otro a ser parte de la obra de arte, sobre la que asegura, no está solamente ergida por el pintor, sino por el espectador que participa. Y va en busca de un alcance mucho más abarcativo, porque, justamente, eligió ser parte de este espacio, porque permite impactar otras realidades. Mediante la venta de rifas y de la venta de obras, Qubo recauda fondos para el comedor Los Pekkes.
En ese sentido, ponderó el espacio de Edificor como un canal de llegada a gente que de otra forma no consume arte. “Me gustan mucho los lugares alternativos, que escapan del circuito tradicional porque, si no, nos encerramos en la misma burbuja y siempre con la misma gente. Hay que salir a otros espacios y llegar a otro público”, dijo.

 

 

 

Consideró que hay una mayor apertura del arte hacia otros espacios, impulsado por estas entidades o empresas que emprenden pequeñas galerías de arte. “Es interesante porque la gente viene a otra cosa, a lo mejor no va a un museo, pero tiene que comprar cosas para su casa y de pronto participa y se engancha”, amplió.
“El arte es un estado de encuentro. Despierta, genera, debate, enciende nuevas luces, eso es lo que pretende el arte”, apuntó.
La artista tiene una larga trayectoria en ese camino de multiplicar el arte hacia otros espacios, es su modo de vida. “Elijo trabajar con gente que no tiene acceso a la cultura, porque las pobrezas uno las identifica con falta de comida, pero hay nuevas pobrezas, como la cultural, que me pega y me duele, y entonces trabajo con eso”, subrayó.
Así como los bordados los hacen estudiantes universitarias de la carrera de Bellas Artes, la artista ha intervenido en barrios con pinturas y distintas acciones performáticas, trabajando con chicos y adolescentes con adicciones.
Consultada sobre la receptividad de esos jóvenes, “Como en la vida, algunos se enganchan, otros no, yo siembro pero ellos siembran mucho más en mí”, señaló.

“ La gente pasa un buen momento final, hay quienes aprender herramientas, también se genera un intercambio de saberes, cuando se propone que pintemos, que cortemos, que hagamos esculturas con desechos, uno transmite lo que alguna vez le ha enseñado otro”, destacó, recordando que de esta manera ha trabajado en Villa Revol y en la villa El Nylon.
¿El arte ha dejado de ser exclusivo de los segmentos de élite?
Es más abierto, recalco las propuestas como estás que me cierran porque se dirige a otros público, veo gente que nunca iría a ninguna muestra de arte, y algunos se entusiasman, y otros no, como en la vida.
La muestra, curada por Marcos Acosta, se podrá visitar en Casa Central de Edificor, ubicada en la colectora de Circunvalación (altura Monseñor Pablo Cabrera al 5500), en Córdoba. Durante su inauguración, el público fue invitado a conectarse con lo lúdico y divertido: pintó mensajes y dibujos conformando una gran obra colectiva.

 

¿Qué preguntas? 

El texto curatorial elaborador por Marcos Acosta, el curador de la muestra,  indaga sobre la función del Arte, “ cuál es su esencia, podríamos arriesgar que ante todo es una pregunta. Sin principio ni final, tan imprecisa como poderosa”, se pregunta. 

“Hacer arte es un ejercicio que todo lo cuestiona. No hay un territorio firme en él, ya que permanentemente busca disgregar las certezas en incertidumbres. Allí, en esa intemperie que permite el crecimiento, habita el artista y también, quien posea el deseo de profundizar en su ser a través de lo que la experiencia del arte le provea”, agrega

Asegura que María Finocchietti  presenta su obra a través de una pregunta permanente. “Nos alienta, a través de sus sutiles trabajos, a adentrarnos en las huellas que dejamos en esta existencia. Sus temas principales son preguntas. Y esas preguntas no dan respuestas, sino que generan nuevas preguntas una y otra vez, en un enriquecedor camino que cada cual debe descubrir”, añade-

“Cuestionar es una herramienta transformadora. Despierta a aquel que lo hace y a quien la recepta, para que en ese despertar no se pueda volver a ser igual. Ejerce una fuerza de belleza similar a la acción del agua. Tal vez por eso la artista la utiliza para crear sus obras: su poder transformador, que deja huella, nos ayuda a reconocernos en ese camino. Y allí, en ese instante, podemos pensar que reconocer es volver a conocer”, insiste.

Acosta asevera que “nuestra esencia vital muta de formas a lo largo de la vida, una y otra vez. No somos los mismos que conocimos ayer. Allí reside el aprendizaje de comprender que nada es permanente y que, a través de lo que seamos capaces de preguntar, serán las profundidades a las que estaremos invitados a llegar”.