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Si nos equivocamos, las sociedades se dividirán entre ganadores y perdedores

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  Por Joe Kaeser*

Aunque sólo hemos visto el comienzo, una cosa ya está clara: la Cuarta Revolución industrial es la mayor transformación que la civilización humana ha conocido. Nunca las revoluciones industriales anteriores generaron tan enorme poder transformador.
La Cuarta Revolución Industrial está transformando todas las actividades humanas: la forma de hacer cosas; la forma como usamos los recursos de nuestro planeta; la forma como nos comunicamos e interactuamos los unos con los otros; la forma como aprendemos; la forma como trabajamos; la forma como gobernamos; y la forma como hacemos negocios. Su amplitud, velocidad y alcance no tienen precedentes.
Piénselo: hace sólo diez años no existía el teléfono inteligente. Hoy, nadie sale de casa sin él. Hace apenas unas décadas, las computadoras conectadas a Internet se encontraban en sólo unos pocos lugares. Hoy, cada ser humano puede conectarse a una red que abarca todo el mundo y proporciona acceso al mayor repositorio de información y conocimiento creado por la humanidad.
Este enorme poder implica también un riesgo enorme. Sí, lo que está en juego es importante.
Si hacemos bien la revolución, la digitalización beneficiará a los casi 10.000 millones de seres humanos que habitarán nuestro planeta en el año 2050. Si nos equivocamos, las sociedades se dividirán en ganadores y perdedores, habrá disturbios sociales y anarquía, el pegamento que mantiene unidas las sociedades y las comunidades se desintegrará, y los ciudadanos ya no creerán que los gobiernos puedan garantizar el cumplimiento de la ley y proporcionar seguridad.

Es por eso que la Cuarta Revolución Industrial no va sólo de tecnología o negocios; afecta la sociedad en su conjunto. Es fascinante cuando una computadora supera al mejor jugador humano, cuando los bots escriben textos y las máquinas “hablan” entre sí. Sin embargo, nosotros los humanos decidimos los algoritmos que gobiernan las máquinas y no al revés. Y no se equivoque al respecto: ahora estamos escribiendo el código que dará forma a nuestro futuro colectivo. Eso está sucediendo ya en la fabricación.
Lo que llamamos Industria 4.0 genera un “gemelo digital” de todo el entorno de producción, desde el laboratorio hasta la fábrica. Los fabricantes pueden diseñar, simular y probar productos sofisticados en el ámbito virtual antes de hacer el primer prototipo físico, antes de configurar líneas de producción y antes de comenzar la producción real.
El software ayuda a optimizar cada proceso y cada tarea, ya sea realizada por humanos o máquinas.
Una vez que todo funciona en el mundo virtual, los resultados se transfieren al mundo físico, las máquinas, y se cierra el ciclo informando al ámbito virtual. Esta integración cíber-física perfecta supera todo lo que ha sucedido en la industria hasta ahora.
Como en revoluciones industriales anteriores, pero en una escala mucho más grande, la Cuarta Revolución industrial eliminará millones de empleos y creará millones de nuevos puestos de trabajo. Y dado que la fabricación representa 70 por ciento del comercio mundial, esto realmente afectará “la riqueza de las naciones”, citando a Adam Smith. Esto plantea la pregunta: ¿qué podemos hacer para asegurarnos de esta revolución beneficie al mayor número de ciudadanos?
Primero, podemos aprender del pasado y sentar las bases conceptuales para una sociedad inclusiva.

Creo que el siguiente paso en el camino hacia la inclusión es elevar significativamente los estándares para las empresas en cuanto a la responsabilidad social corporativa y la sostenibilidad. Contrariamente a la máxima de Milton Friedman, el negocio de los negocios no debería ser sólo negocios.
Hoy los stakeholders (clientes, accionistas, proveedores, empleados, líderes políticos, la sociedad en su conjunto) esperan con razón que las empresas asuman una mayor responsabilidad social, por ejemplo, protegiendo el clima, luchando por la justicia social, ayudando a los refugiados y entrenando y formando a los trabajadores.
El negocio de los negocios debería ser crear valor para el conjunto de la sociedad. En Siemens llamamos a esto Business to Society.
En segundo lugar, dado que la Cuarta Revolución Industrial se basa en el conocimiento, necesitamos una conjunción entre formación y educación.
En tercer lugar, debemos fomentar la innovación y la capacidad de adaptación.
En cuarto, como líderes debemos reunir el coraje para hacer frente a las preguntas difíciles. Y aquí hay muchas. ¿Cómo podemos asegurar el futuro de aquellos cuyos trabajos serán eliminados por máquinas? ¿Necesitamos un ingreso básico garantizado? ¿Deberíamos imponer impuestos sobre el software y robots? ¿Las empresas que proporcionan plataformas globales de IT tienen que cumplir con las normas nacionales y regulaciones? Debemos mirar hacia

* CEO y presidente de Siemens.adelante, analizar las oportunidades y los riesgos y ofrecer respuestas que realmente funcionen.

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