Combustible: se podría sustituir su importación con hidrógeno

HIDRÓGENO. En el horizonte energético.

En 2010 se importó más de 1,6 millón de m3 de nafta y gasoil, por un total de 968 millones de dólares.

El país podría reemplazar estas importaciones con sólo utilizar 10% de las tierras aptas para proyectos de energías renovables distribuidas en todo el territorio. Este dato surge de un estudio de factibilidad que analiza el potencial nacional para la producción de hidrógeno a partir de las energías eólica, solar y de biomasa.

Así lo informó ayer Unciencia, agencia de noticias científicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

El hidrógeno es el norte hacia el que se encamina la búsqueda de alternativas energéticas “limpias”, conscientes del impacto altamente negativo que tiene el uso de combustibles fósiles, no sólo para el medio ambiente sino también en la salud de la población, como consecuencia de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera.

En un contexto global de agotamiento de las reservas mundiales -los cálculos más optimistas prevén un agotamiento de estos combustibles en 40 años-, el hidrógeno adquiere protagonismo en la diversificación de la matriz energética.

Mientras algunos se preguntan cómo almacenarlo, transportarlo o aplicarlo al parque automotor, científicos de la UNC avanzaron sobre interrogantes más fundamentales:

¿Argentina puede producirlo? ¿En qué cantidad? Y tan importante como lo anterior: ¿Puede hacerlo de manera limpia, es decir, a partir de energías renovables?

Según el estudio de factibilidad desarrollado por Ramiro Rodríguez, Ezequiel Leiva y Agustín Sigal, Argentina puede producir mil millones de toneladas métricas anuales de hidrógeno limpio, volumen similar al que se estimó para Estados Unidos, país con una superficie 3,5 veces mayor.

Este dato cobra relevancia si se tiene en cuenta que sólo en 2010 Argentina importó más de 1,6 millón de m3 de naftas y gasoil por un total de 968 millones de dólares, lo que equivale a 486.274 toneladas de hidrógeno. Con estas proyecciones, el país estaría en condiciones no sólo de producir el hidrógeno energéticamente equivalente a los combustibles líquidos que importa sino también de sustituir estas importaciones utilizando sólo 10% de las tierras aptas para proyectos de energías renovables distribuidas en todo el territorio.

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