Naruto, el macaco aspirante a obtener derechos de autor

 Por Sergio Castelli* y María Constanza Leiva**

En el año 2011, el mono macaco Naruto, originario de Indonesia, llegó a la fama mundial luego de que un fotógrafo hizo públicas las fotos que el animal se había tomado a sí mismo con una cámara. Desde entonces se generó una controversia sobre quién era el titular de los derechos de autor por esas imágenes, si el fotógrafo dueño de la cámara, o el mono, quien oprimió el botón obturador luego de arrebatarle el equipo fotográfico al británico David Slater.
Las imágenes, especialmente la que toma el formato de selfie, recorrió el planeta, apareciendo en numerosos sitios de Internet e incluso periódicos, hasta que Slater comenzó a reclamar los derechos de autor sobre dichas fotografías, por haber sido él quien colocó la cámara en un trípode. Afirmaba que, luego de alejarse un momento, se encontró con que el mono había manipulado la cámara obteniendo esas imágenes como resultado.
La ONG de defensa de los derechos de los animales People for the Ethical Treatment of Animals (PETA, por sus siglas en inglés) llegó con el caso ante la justicia de San Francisco (Estados Unidos) en contra de Slater, quien publicó las imágenes en un libro. PETA reclamaba que el macaco fuera declarado “autor y propietario de sus propias fotografías».

La ONG argumentaba a los medios que la ley de derechos de autor de EEUU no prohíbe a los animales poseer el derecho de autor y, debido a que Naruto tomó las fotos, era el dueño del derecho de autor “como cualquier humano”.
Pero al momento de fallar, en 2017, el juez William Orrick dijo: «Aunque el Congreso y el presidente pueden extender la protección de la ley a los animales tanto como a los humanos, no hay indicación de que ellos estén amparados por la Ley de Derechos de Autor».
A pesar del fallo adverso, el vocero y asesor legal de PETA sostuvo que la organización seguiría en su lucha por los derechos del primate. “Pese a este revés, hoy se hizo historia porque alegamos ante un tribunal federal por qué Naruto debe ser el propietario de los derechos de autor, en lugar de verse él mismo como un pedazo de propiedad”, remarcando incluso que casos como este también demuestran la hipocresía de aquellos que explotan a los animales para su propio beneficio.

Al continuar con el litigio, el caso llegó a la Corte de Apelaciones de California, que asestó un segundo golpe para la organización proteccionista, ya que sostuvo que la violación de los derechos de autor solo puede ser denunciada por humanos. “PETA parece utilizar a Naruto sin su consentimiento, como un peón para lograr sus objetivos ideológicos” criticó.
La ONG, en su respuesta, expresó que la Corte había dejado de lado la verdad, afirmando que “el macaco es víctima de discriminación simplemente porque es un animal no humano”.
Para calmar un poco los ánimos, el fotógrafo Slater acordó donar 25 por ciento de los ingresos provenientes de las imágenes selfies de Naruto a las organizaciones que protegen el hábitat de los macacos negros de cresta en Indonesia.

* Agente de la Propiedad Industrial ** Abogada

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