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Empoderando a las mujeres y promoviendo el desarrollo sostenible

Por Julieta Ramírez *
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A 20 años del hito que supuso la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, de Beijing, en un momento cuando la comunidad global se encuentra inmersa en la definición de los Objetivos de Desarrollo Sostenible pos 2015 y en un contexto local conmovido por la convocatoria de la marcha #NiUnaMenos, es indiscutible señalar que nunca antes ha habido consenso más firme sobre la necesidad de lograr la igualdad de género.

El empoderamiento de las mujeres es uno de los principales objetivos que tratan de alcanzar todos los sectores, ya sean estatales, empresariales o de la sociedad civil. Sin embargo, resulta imprescindible cuestionar en qué medida este consenso se ha traducido en avances tangibles sobre la práctica; y planificar qué acciones deben asumirse para superar la brecha que existe entre lo que se enuncia y lo que efectivamente se lleva a cabo.

Mientras la actualidad muestra un pico histórico de acceso a la educación por parte de las mujeres en el mundo, éstas siguen luchando por encontrar un trabajo o acceder a condiciones laborales equitativas. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en los casos en los que las mujeres pueden acceder a un trabajo, cobran en promedio –en el mundo–  24% menos que los hombres por iguales funciones.

En seguimiento de las conclusiones que plantea el Informe de ONU Mujeres “El progreso de las mujeres en el mundo 2015–2016: Transformar las economías para realizar los derechos”, a escala mundial tres de cada cuatro hombres en edad de trabajar forman parte de la población activa, mientras sólo 50% de las mujeres lo hace. El género femenino sigue recibiendo en todo el mundo salarios diferentes por trabajos de igual valor y tiene menores probabilidades que los hombres de cobrar una pensión, lo que resultu Por Julieta Ramíreza en grandes desigualdades en términos de ingresos a lo largo de toda su vida.

Las proyecciones para la región de América Latina no difieren de esta realidad. Tal como manifestaba Carina Lupica (consultora experta de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal) en un artículo, 46,3% de las mujeres que integran la población económicamente activa no llega a alcanzar los umbrales mínimos de educación (12 años de educación formal), mientras que –entre las que arriban a mayores niveles educativos– existe una gran proporción de mujeres que no tienen garantizado el acceso a empleos de calidad, conforme sus cualificaciones.

De estos datos se desprende que la mujer representa más de 40% de la fuerza laboral mundial. Ante este panorama, ¿qué pueden hacer las empresas y organizaciones para respetar y promover la igualdad de género?

Son muchas las maneras de contribuir; teniendo en cuenta la capacidad de innovación, experiencia e inversión del sector privado. Una posibilidad puede ser acompañar y financiar emprendimientos sociales que promuevan el empoderamiento de las mujeres. Otro aspecto clave tiene relación con la promoción del liderazgo femenino, eliminando el “techo de cristal” y todos aquellos impedimentos que dificulten el acceso a puestos directivos por las mujeres.

Tal como sostuvo Michelle Bachelet en uno de sus discursos como directora Ejecutiva de ONU Mujeres, “las compañías están trabajando sobre este aspecto de muchas maneras: algunas establecen metas de diversidad de género para aumentar la representación de las mujeres en los niveles directivos y establecer acuerdos para la remuneración igualitaria; otras abogan por una representación equitativa de las mujeres en sus juntas directivas; y muchas otras invierten en actividades locales para asistir en la educación de las niñas en ciencias y tecnología”.

En este punto, es fundamental que las empresas asuman su responsabilidad en el desarrollo de aptitudes y retención del talento femenino, a partir del desarrollo de entornos de trabajo flexibles que permitan conciliar la vida familiar con el desarrollo laboral.

Los Indicadores Ethos–Iarse para Negocios Sustentables y Responsables configuran una excelente herramienta para que las empresas puedan realizar un autodiagnóstico en torno a su actuación sobre la equidad de género. El documento presenta diferentes variables que permiten determinar si la empresa cuenta con criterios para monitorear la diversidad de su personal y las posibles desigualdades que se generen; indagando también sobre la existencia de metas para reducir las diferencias de proporción entre cargos gerenciales o ejecutivos ocupados por mujeres y por hombres.

Son algunos ejemplos que sirven para graficar una clara afirmación: las empresas pueden potenciar su contribución al desarrollo sostenible si colocan a las mujeres al centro de sus esfuerzos de sostenibilidad corporativa. La práctica ha demostrado que los países y las organizaciones que tienen mayor igualdad de género gozan de niveles más altos de crecimiento y mejor desempeño.

El acceso de las mujeres a empleos decentes y en condiciones de igualdad no sólo mejorará su poder de acción sino que, a largo plazo, permitirá avanzar en el progreso de las economías y las sociedades en su conjunto creando un futuro más justo.

* Responsable del Área de Comunicaciones del Iarse

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