Cerrando el 2018

 Por Matías Altamira *

En esta última columna de 2018 es oportuno e indispensable hacer un balance del año para disponerse a descartar, corregir y mejorar aquellas decisiones tomadas y actividades realizadas, según corresponda, para que en 2019 continúe el crecimiento.
Lo primero por mencionar es que esta columna lleva 18 años. Aun cuando la fotografía del suscripto en la versión online se mantenga inalterable, los años han pasado con contundencia tanto en lo físico (que es inevitable) como en lo profesional, lo que permitió fortalecer los conocimientos y brindar una perspectiva del impacto de la tecnología en el ámbito legal que iba a suceder en aquellos primeros años, que hoy es pan de cada día.
Este 2018 tuvo entre sus actores principales a Facebook, no sólo por ser una de las empresas más grandes y expandidas del mundo sino por sus políticas de protección de datos personales y su vínculo con Cambridge Analytica. La discusión se centró en si al ser tan masiva e incidir en la opinión de la sociedad global, esta empresa privada puede ser regulada un servicio público, como la luz o la seguridad.

Otro privado que mantuvo entretenidos a los legisladores y jueces fue Uber, con su sistema de transporte de pasajeros que se resiste a cumplir las normativas locales. A estas empresas se sumaron los sistemas de correos en bicicleta y las aplicaciones de servicios profesionales como Quick Divorcio. La cuestión a discutir es que, si el servicio tradicional no satisface al usuario, se deben admitir nuevos mecanismos o se debe exigir la transformación del existente.
La verborragia en las redes sociales tuvo muchos y variados matices, partiendo desde la difusión de videos privados de alto voltaje erótico por exparejas; siguiendo por las versiones del “poliamor” hasta llegar al escrache en las redes sociales por supuestas violaciones o ataques a la integridad sexual, sin las necesarias denuncias penales. La “justicia por mano propia” se apoderó de estas plataformas de comunicación, y en muchos casos ni siquiera se buscaba ajusticiar a alguien, ya que el mensaje distribuido era falso.
Por otro lado, el comercio electrónico continuó creciendo sostenidamente, desafiando la situación general de los otros medios de comercialización, liderado por sus eventos principales como el CyberMonday y el BlackFriday; también se sumaron las subastas judiciales electrónicas implementadas tanto en Córdoba como en San Luis, que mejoraron sustancialmente la recaudación buscada.

Finalmente, se rescata de una columna anterior un consejo para 2019: en sus comunicaciones electrónicas implemente un proceso de autocensura, que es tan simple como pensar dos veces antes de publicar cualquier información, y pensar unas cinco veces antes de fotografiarse o filmarse en situaciones que deberían mantenerse en la total intimidad.
Ello para evitar la redistribución que terceros realicen con ánimo de diversión, u otros con cierta malicia y hasta algunos con deseos de que la sociedad conozca hechos que afectan el interés general.
Les deseo que 2019 sea un año de grandes logros personales, familiares y profesionales, confiando en que sean bendecidos generosamente en esta Navidad.

* Abogado, especialista en derecho informático

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