Despedidos de la industria suman competencia a un comercio minorista “grave”

El “combo” que enfrentan cuentapropistas, autónomos, pequeños productores y comerciantes se agravó con los ajustes de impuestos, servicios y con la llegada de un “ejército de nueva competencia” que amenaza con restar mercado

Por Javier De Pascuale – jdepascuale@comercioyjusticia.info

La primera semana de diciembre dejó una sucesión de malas noticias para quienes se desempeñan en el sector comercial minorista: los tarifazos no se detienen, se anuncian aumentos de impuestos para el primer día del mes que viene, la recesión no termina de tocar fondo y el aumento del desempleo acerca a miles de personas a la actividad cuentapropista, agravando la competencia por un mercado cada vez más chico.
A primera vista, los cambios impositivos dispuestos a finales de noviembre, que van a estar vigentes a partir del primer día del 2019, suenan graves. “Los aumentos ya dispuestos para las distintas categorías del monotributo, en torno a 28,5%, así como del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias, están directamente relacionados con el aumento promedio de salarios para 2018”, explica al respecto el economista Juan Valerdi, en diálogo con este diario.
“La buena noticia es que la actualización del mínimo no imponible o del monotributo sigue el ritmo de alza de los salarios. La mala noticia, no sólo para los trabajadores sino para el conjunto de la economía, es que los salarios se ajustan menos de 30% cuando la inflación supera 47%. Eso habla de una pérdida de la capacidad adquisitiva cercana a 20%, lo cual repercute en el consumo y en el desempeño general”, opinó el economista.

De este modo, la indexación de los aportes al monotributo así como de su componente impositivo, y el mínimo no imponible de Ganancias, terminan ejerciendo una mayor presión impositiva sobre trabajadores cuentapropistas, autónomos y profesionales, quienes en muchos casos ven crecer sus ingresos muy por debajo del índice de actualización de 28 puntos.
De hecho, para el caso de los pequeños emprendedores, productores y comerciantes cuyos ingresos dependen de la rotación de ventas de bienes y servicios, por el contrario los últimos números confirman que la recesión se agrava.
En paralelo, un nuevo fenómeno preocupa a los pequeños comerciantes, en especial a cuentapropistas del sector servicios, ya sean personales, familiares o para empresas: la llegada al sector de un ejército de nuevos “emprendedores” antes dependientes de empresas y que, fruto del cierre de fábricas o de los licenciamientos masivos de personal, se encontró en la calle, sin ingresos fijos y con la necesidad de encontrar una salida rápida a esa situación.

Según Pablo Dragún, director del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), sólo 16% del personal expulsado de la industria se queda en el desempleo. “Los datos de transición de empleo marcan que 19% pasa al cuentapropismo, 22% al comercio y 7% a transporte y construcción”, áreas en las que pasan a competir con quienes ya están en esos sectores.
En muchos casos, se trata de personas que llegan con recursos, movilidad, experiencia y con una imperiosa necesidad de sostener gastos. Una verdadera pesadilla para el minorista de servicios ya instalado en su sector.

“¿Cuántos llegamos vivos a marzo?”, se pregunta apyme denuncian 25 cierres de empresas por día

“Queremos trabajar” y “Ni una pyme menos” fueron las consignas más coreadas el pasado jueves cuando más de 20 organizaciones que nuclean a las pequeñas y medianas empresas de todo el país marcharon al Congreso Nacional para entregar un petitorio de una decena de puntos, en los cuales piden se declare el sector en emergencia y se adopten medidas urgentes para evitar la profundización del proceso de quiebra masiva de comercios e industrias, que se lleva cada día 25 empresas del aparato productivo nacional.
“El sector pyme no puede esperar futuras recuperaciones”, explicó Eduardo Fernández, titular de la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), en diálogo con este diario. “Nos vienen a hablar de innovación, de traer ideas, de emprendedurismo, y estamos de acuerdo, pero las exigencias a nivel de tasas, las exigencias para obtener préstamos y la respuesta del Estado es dramática”, disparó efusivo el dirigente empresarial. “Todo esto lo ven incluso los bancos en los índices de mora y en los cierres de cuentas corrientes”, abonó.
Las organizaciones pymes denunciaron ante diputados y senadores que cada día unas 25 empresas cierran sus puertas en el país, aquejadas por la “tormenta perfecta” de suba de costos, caída de ventas, competencia desleal, presión impositiva y tarifazos.
“Nos están llevando a salidas de sobrevivencia”, justifica Fernández cuando se le consulta por empresas que formalmente cierran pero que a persiana baja siguen trabajando aunque ahora en la informalidad. “No tenemos red de contención social ni estatal las pymes. Yo recorro el país, la provincia y mire acá nomás, en Colonia Caroya y zona han desaparecido gran cantidad de empresas de chacinados. La importación desenfrenada de cerdo las mató. Ahora algunas siguen produciendo pero sin inspecciones bromatológicas. Es una locura pero son las salidas individuales a las que nos llevan”, agregó.
Ante la pregunta si en marzo cree que la situación puede comenzar a mostrar un cambio de sentido, Fernández responde con otra pregunta: “¿Y cuántos llegamos vivos a marzo?..”.

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