Con declaraciones de otros acusados, se reanuda hoy el juicio a Videla

El juicio oral y público que se sigue contra Luciano Benjamín Menéndez y Jorge Rafael Videla continuará este martes  con la declaración de los acusados que aún no hicieron uso de la palabra y deseen hacerlo antes de que comiencen las testimoniales.

De los 28 acusados, todavía no usaron ese derecho once de ellos, entre ellos el ex policía Carlos Yanicelli. Su testimonio es uno de los más esperados y fue uno de los acusados que, al inicio del debate, negó que su apodo fuera «Tucán», como numerosas víctimas torturadas en el D2 lo reconocieron.

Yanicelli se desempeñó como oficial auxiliar de la Policía y en el D2 fue segundo encargado de la División Investigación de la Información de la Brigada de Procedimiento Inteligencia. Además, fue uno de los miembros del Comando Libertadores de América.

El 2 de julio de 1997 fue pasado a retiro con el grado de comisario mayor luego de que una de las víctimas de la «causa Gontero», Luis Urquiza, denunciara que Yanicelli integraba la plana mayor de la Policía en plena democracia.

La de mañana será la cuarta audiencia ante el tribunal encabezado por el juez federal Jaime Díaz Gavier, quien junto a los vocales Carlos Lascano y José Pérez Villalobos oirán a los ex policías del Departamento de Informaciones.

El cuarto intermedio se dispuso el martes último porque se requería la presencia de Menéndez en Tucumán para escuchar la sentencia a cadena perpetua (ya suma cuatro condenas iguales: dos en Córdoba y dos en Tucumán) por delitos similares cometidos en esa provincia del norte argentino.
El Tribunal Oral Federal Nº 1 resolvió que, a partir de esta semana, las audiencias se desarrollen de martes a jueves, en doble turno.

En el debate están unificadas dos causas. En una de ellas se investigan crímenes cometidos en la Unidad Penitenciaria Nº 1 de Córdoba. En la otra, conocida como “Gontero”, se investigan los secuestros e imposición de tormentos en perjuicio de seis víctimas, que fueron detenidas y trasladadas a la sede del D2, luego al campo de la «La Rivera» y finalmente a la Unidad Penitenciaria N° 1.

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