Angulo recordó el temor que vivían los abogados que defendían a presos políticos

Aseguró que fue el juez Otero Álvarez quien le comunicó que no podía seguir asistiendo a ese tipo de prisioneros. Dijo que no lo dejaban ingresar a la cárcel a ver a los detenidos y se emocionó al recordar a Marta de Baronetto.

Una audiencia por demás particular se vivió ayer en el juicio en el que están imputados Jorge Videla y Luciano Menéndez, ya que comparecieron como testigos Luis Angulo, actual ministro de Justicia de la Provincia, y la ex jueza federal Cristina Garzón de Lascano, quien estuvo a cargo del Juzgado Federal Nº3 de Córdoba hasta diciembre pasado.

El primero en hacer uso de la palabra fue Angulo, quien en la época de  la dictadura fue abogado de un grupo de presos políticos, entre ellos Marta Juana González de Baronetto  y  su esposo, Miguel Baronetto, actual secretario de Derechos Humanos de la Municipalidad de Córdoba.

A lo largo de su relato, el ministro provincial recordó el clima de temor que vivían los abogados durante los años de plomo. “Después del 24 de marzo sentía temor por mi propia vida,  porque yo ya sabía lo que estaba sucediendo con otros defensores de presos políticos”, dijo.

Angulo señaló que cuando ingresaba a tribunales federales «sentía que estaba en el lugar equivocado» porque era un abogado que defendía a presos políticos en una institución que mantuvo altos grados de complicidad con el aparato represivo. No obstante,  agradeció a Dios haberse mantenido en sus convicciones.

En otro tramo de su declaración, destacó la labor del camarista Daniel Pablo Carreras, junto a sus colegas Osvaldo Santechia y Francisco Luperi, quienes llegaron a revocar procesamientos de presos políticos. Según recordó,  la composición de esa cámara cambió luego -según escuchó de familiares de los presos- por «problemas con Menéndez”.

El ministro también recordó cómo le habían comentado sus defendidos que eran torturados y aseguró que no se le permitía el ingreso a las cárceles. Así, se emocionó al recordar a Marta Juana González de Baronetto, a quien defendió hasta que apareció fusilada en un fraguado intento de fuga el 11 de octubre de 1976 .

“Fue un momento muy duro en la vida de los argentinos, fue muy lamentable y muy triste, pido disculpas porque me emocioné cuando recordé a mi defendida, porque tenía la edad de mi hijo, que tiene 20 años”, aseveró.

De magistrada a testigo
La declaración de la jueza Garzón de Lascano despertó un gran interés en los tribunales federales, aunque aportó poco al debate. Según dijo, no recordaba haberle tomado declaración a una presa política que denunció torturas cuando ella era secretaria del juez Adolfo Zamboni Ledesma.

Se trata de Doris Caffieri, la esposa de Raúl Augusto Bauducco, quien había denunciado que su declaración perdió validez porque Garzón de Lascano confeccionó el acta de modo tal que las torturas fueron escritas en el interlineado del texto.

La ex magistrada asumió como secretaria en 1974 y en 1976 subrogaba en la Secretaría Penal a Carlos Otero Álvarez. Garzón fue convocada justamente por la querella que representa a los familiares de Bauducco, ante cuyas preguntas se mostró incómoda.

Sin defensa

“Cuando me atiende Otero Álvarez me comunica que por decisión de las FFAA yo no iba a poder serguir defendiendo a (Luis) Baronetto y lo iba a hacer la defensa oficial. Se me revocó el poder y lo comenzó a hacer el defensor Molina», dijo el ministro Angulo al referirse al ahora ex juez federal Carlos Otero Álvarez, quien durante la última dictadura militar fue el secretario penal del juez Adolfo Zamboni Ledesma.

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