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Riesgosa martingala del Banco Central con bonos: por contener el dólar echa nafta a la inflación

BANCO CENTRAL. Sigue financiando al gobierno a costa de aumentar la emisión y presionar sobre la inflación.
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El Central se mueve de manera temeraria en el mercado de bonos soberanos, emitiendo y neutralizando para frenar el dólar financiero, pero perdiendo reservas en el medio y profundizando el desequilibrio en el mercado de bonos

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) hace malabares para controlar el dólar, aunque igualmente las cotizaciones de éste siguen subiendo. La entidad monetaria interviene en todos los mercados de renta fija, es decir, en el de pesos y en los bonos en dólares. Por un lado, a comienzo de año, y con el objetivo de controlar el tipo de cambio, el BCRA anunció la compra de bonos en dólares por US$1.000 millones. Pero, a la vez, para mantener el dólar a raya, el BCRA compra esos bonos contra dólares y los vende contra pesos. Es decir, en este caso, el BCRA absorbe pesos del mercado para quitar presión al dólar, con el costo final de perder reservas. Sin embargo, lo que absorbe con esta operación, lo termina expandiendo por la compra de bonos en pesos.

Desde la crisis de deuda en junio y julio de 2022, el BCRA se encuentra activamente comprando bonos en pesos para sostener las paridades de los bonos y mantener las tasas en niveles aceptables para que el Tesoro pueda rollear su deuda. De esta manera, emite pesos para comprar bonos en moneda local, neutralizando el esfuerzo de absorber pesos mediante la compra de bonos en dólares contra pesos.

Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, reconoce que mientras el BCRA retira pesos para controlar el dólar, al mismo tiempo expande pesos comprando bonos en pesos. «El BCRA retira pesos del mercado, aunque por otro lado, sus intervenciones en la curva pesos implican una expansión de los agregados. Consideramos que esto último terminará pesando más y que será una de las fuentes de expansión monetaria de 2023, junto a los intereses de pasivos del BCRA y las compras de dólares. De disponerse de nuevos «dólar soja», implicarían una expansión mayor de pesos por la diferencia de cotizaciones», dijo.

Para el 2023, Franco espera que el BCRA siga activo en la curva de bonos contra pesos, por lo que se espera una emisión monetaria de 3,6 puntos porcentuales del PBI para ese objetivo, siendo el segundo factor de expansión monetaria después de los intereses de los pasivos remunerados.

Pablo Reppetto, de Aurum Valores entiende que si el BCRA compra bonos en pesos con pesos (emitiendo) y al mismo tiempo vende bonos en dólares contra pesos (absorbiendo) el equilibrio del mercado de pesos (si las operaciones fueran por montos equivalentes) no se modifica. En cambio, lo que sí se produce es un desequilibrio en el mercado de bonos.

Para Reppetto, el mecanismo actual es similar a lo que sería un canje de deuda en pesos por deuda en dólares. Es decir, el BCRA aumentaría su stock de bonos en pesos y bajaría su stock de bonos en dólares, por lo que la deuda en poder del sector privado en dólares aumentaría contra caída de stock de deuda en pesos.

«Para evitar que en este proceso el mercado le compre bonos para revenderlos contra dólares haciendo subir los dólares financieros intentaron lanzar el programa de recompra. Eso lograría reequilibrar el mercado de bonos a costa de pérdida de reservas sin absorción monetaria por el mecanismo de compra de bonos en pesos con pesos al mismo tiempo que venden bonos en dólares contra pesos», explicó.

La compra de bonos en pesos por parte del BCRA hizo que gran parte de los vencimientos que deba enfrentar en los próximos meses el tesoro sea deuda que tiene el propio sector público.

Mercado desequilibrado

El mercado de deuda en pesos estuvo cerrado en los últimos meses y enfrentando una situación de estrés a lo largo de los últimos años, mientras que el Gobierno no ha podido reabrir el mercado de deuda en dólares durante toda su gestión. Ante esta situación, la emisión monetaria del BCRA fue la única fuente de financiamiento, provocando una aceleración inflacionaria y cambiaria notable.

El problema se sostiene y se agrava en un contexto en el que el mercado no quiere más deuda del tesoro, por lo que obliga al BCRA a tener que intervenir en todas las curvas.

Alejo Rivas, de Balanz, coincide con la situación. «El problema original que busca resolver el BCRA es de financiamiento del tesoro, y en el medio se genera un problema de expansión monetaria que presiona sobre los dólares financieros, y tiene que salir a resolver con intervenciones y/o política monetaria», explicó Rivas.

Sobre este desafío que enfrenta el BCRA, Rivas agrega que la cuestión central es que el sector privado no está queriendo financiar al tesoro. «Las intervenciones del BCRA en el mercado de pesos, junto con las distintas medidas orientadas a bancos, apuntan a crear un esquema cooperativo entre sector público y privado (especialmente con los bancos) para garantizar el rolleo de deuda y el financiamiento del tesoro por parte del sector privado», sostuvo.

Además explicó que «este esquema cooperativo incluye al BCRA garantizando la salida a los privados de títulos del Tesoro mediante compras en el mercado secundario de bonos, al costo de generar una mayor expansión monetaria, lo cual presiona sobre los dólares financieros«.

Como respuesta a esto aparece la recompra de deuda en dólares utilizando reservas, que parecería tener más un objetivo de intervención sobre estos dólares financieros que de mejora en el precio de los bonos.

«Mediante esta intervención, con la compra de bonos en dólares y su posterior venta contra pesos, el BCRA intenta mitigar el impacto cambiario. Hay que recordar que todo esto ocurre en el marco de un acuerdo con el FMI que impide el financiamiento directo del Central al Tesoro, lo cual explica en parte la complejidad de los mecanismos elegidos», afirmó Rivas.

Riesgos a corto y mediano plazo

El hecho de que el BCRA neutralice su esfuerzo de absorber pesos con la venta de bonos en dólares para mantener a raya el dólar con la compra de bonos en pesos, implica en el fondo riesgos cambiarios e inflacionarios en el mediano plazo.

La absorción monetaria para controlar el dólar y luego la emisión de pesos para comprar bonos en pesos termina siendo neutralizada una con otra, dejando menos cantidad de reservas y más riesgos cambiarios e inflacionarios.

De esta manera, el mercado espera mayores tensiones en ambos frentes.

«Seguimos estimando que las presiones nominales persistirán en 2023 producto de las considerables fuentes de expansión de pesos, algo que podría exacerbarse en caso de desvíos a la meta fiscal del programa con el FMI», sostuvo Franco.

Salvador Vitelli, analista financiero, proyectó una inflación del 110% para 2023.

«Suponiendo un dólar de $350, el dólar se puede ir a $735, acompañando la inflación. Está muy peligroso este año para hacer carry trade. El contado con liquidación, según la evolución del M3 privado, hay una brecha muy grande, con un spread de 22% debajo del CCL teórico versus el stock de pesos», dijo.

Finalmente, sobre esta situación, Reppetto entiende que la manera de corregir el desequilibrio que van generando en todos los mercados es soltando los precios de los activos financieros y presentando un programa integral de estabilización y ajuste.

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