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Milei describió un escenario trágico y confirmó ajuste y shock pero aún sin medidas

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El Presidente dijo que ningún gobierno recibió una herencia peor que la actual. En ese contexto, habló de meses con estanflación y confirmó un plan de ajuste fiscal y monetario de shock. “Hemos decretado el fin de la noche populista”, dijo -luego de jurar y ya entrada la tarde- ante una multitud desde el balcón de la Casa Rosada. El primer decreto: reducir a nueve el número de ministerios. Incertidumbre con respecto a las medidas por venir. Críticas de la oposición

El presidente Javier Milei afirmó que «ningún gobierno ha recibido una herencia peor» que la que su administración recibe, advirtió que «no existe una solución viable si no se ataca el déficit fiscal» y ratificó que el programa económico que se pondrá en marcha será de «shock», en su primer discurso como jefe de Estado.

Después de jurar «por Dios y la Patria» durante el acto de asunción llevado a cabo en la Asamblea Legislativa, habló desde las escalinatas del Congreso, (no frente a los legisladores) donde, ante ciudadanos que se congregaron para acompañar el inicio de su mandato, aseguró: «Hoy (por ayer) comienza una nueva etapa en la Argentina».

Los detalles de la organización del gabinete y los primeros lineamientos de la acción del nuevo gobierno serán revelados hoy en una conferencia de prensa que brindará el vocero presidencial, Manuel Adorni.

No obstante, ayer por la tarde se confirmó que serán nueve los ministerios que conformarán el gabinete de Milei.

Más allá del crudo diagnóstico que trazó el Presidente, no hubo anuncios concretos en materia económica, por ejemplo, medidas que sólo se conocerán en la mañana de hoy, previo a la apertura de los mercados.

Punto de quiebre

En un discurso que se extendió por espacio de algo más de 30 minutos, Milei consideró que el resultado de las últimas elecciones presidenciales marcó «un punto de quiebre de nuestra historia» y subrayó: «Ningún gobierno ha recibido una herencia peor que la que estamos recibiendo nosotros».

Al respecto, sostuvo que «el kirchnerismo, desde sus inicios, se jactaba de tener superávits gemelos, esto es, superávit fiscal y externo, y hoy nos deja déficits gemelos por 17% del PBI, y a su vez, de esos 17 puntos del PBI, 15 puntos corresponden al déficit consolidado entre el Tesoro y el Banco Central, por lo tanto, no existe solución viable en la que se evite atacar al déficit fiscal».

También señaló que «de esos 15 puntos del déficit fiscal, cinco corresponden al Tesoro Nacional y 10 al Banco Central, por lo que la solución implica, por un lado, un ajuste fiscal en el sector público nacional de cinco puntos del PBI, que a diferencia del pasado, caerá casi totalmente sobre el Estado y no sobre el sector privado».

Por otro lado, se refirió al cepo cambiario, y expresó que se trata de «otra herencia de este gobierno que constituye una pesadilla social y productiva por lo que implica altas tasas de interés, bajo nivel de actividad, escaso nivel de empleo formal y salarios reales miserables que impulsan el aumento de pobres e indigentes».

En su primer mensaje como Presidente, en el que empleó la mayor parte para referirse a «la herencia recibida, Milei repitió en seis oportunidades que «no hay solución alternativa al ajuste».

«La solución implica un ajuste fiscal en el sector público nacional de cinco puntos del PBI, que caerá casi totalmente sobre el Estado y no sobre el sector privado», subrayó el nuevo jefe del Estado.

En esa línea, enfatizó: «No pueden quedar dudas de que la única posición posible es el ajuste, un ajuste ordenado y que caiga con toda su fuerza sobre el Estado y no sobre el sector privado. Sabemos que será duro”.

En el mismo sentido, sostuvo que «tampoco hay lugar a la discusión entre shock y gradualismo» y argumentó que «desde un punto de vista empírico, todos los programas gradualistas terminaron mal, mientras que todos los programas de shock, salvo el de 1959, fueron exitosos», frente a lo que agregó que además, «si un país carece de reputación, como lamentablemente es el caso de Argentina, los empresarios no invertirán hasta que vean el ajuste fiscal», además de que «para hacer gradualismo es necesario que haya financiamiento. Y lamentablemente, no hay plata», completó.

«No hay alternativa al shock y eso impacta negativamente sobre el nivel de actividad, el empleo, los salarios reales, y la cantidad de pobres», anunció.

Como ya lo hizo días pasados durante un contacto con la prensa, Milei repitió que -a causa de la herencia recibida- «habrá estanflación», algo que «no es algo muy distinto a lo que ha pasado en los últimos 12 años en donde el PBI per cápita ha caído 15% en un contexto donde acumulamos 5.000% de inflación».

«Éste es el último mal trago para comenzar la reconstrucción de Argentina», prometió, tras volver a calificar a la situación argentina como «crítica y de emergencia».

Frente a este cuadro de situación, el Presidente también advirtió sobre la posibilidad de alcanzar una hiperinflación con una tasa anual de 3.600%.

«El sobrante de dinero en la economía hoy es el doble que había en la previa del Rodrigazo, y el Rodrigazo multiplicó por seis veces la tasa de inflación, por lo que un evento similar significaría multiplicar la tasa de inflación por 12 veces y dado que la misma viene a un ritmo del 300%, podríamos pasar a una tasa anual de 3.600%», alertó.

Luego agregó: «Dada la situación de los pasivos remunerados del Banco Central, la cual es peor que la que había en la previa de la hiperinflación de (Raúl) Alfonsín, en muy poco tiempo se podría llegar a una inflación a niveles del 15.000% anual».

Tras realizar estas advertencias, Milei enfatizó que su gobierno va «a luchar con uñas y dientes para erradicarla» y evitar que el país pueda caer en esa situación.

«Este número que parece un disparate, implica una inflación del 52% mensual, mientras que hoy viaja ya a un ritmo, de acuerdo a estimaciones privadas, que oscila entre el 20% y el 40% mensual para los meses entre diciembre a febrero», describió.

«El gobierno saliente nos ha dejado plantada una hiperinflación y es nuestra máxima prioridad hacer todos los esfuerzos posibles para evitar semejante catástrofe que llevaría a la pobreza por encima del 90% y la indigencia por encima del 50%», remarcó.

Frente a esto, Milei volvió a repetir que «no hay solución alternativa al ajuste».

Pasivos del Banco Central 

En otro tramo de su discurso, resaltó que «es necesario limpiar los pasivos remunerados del Banco Central de la República Argentina (BCRA) que son responsables de los 10 puntos de déficit. De esta manera se pondría fin a la emisión de dinero y con ello a la única causa de la inflación empíricamente cierta y válida en términos teóricos».

El Presidente se refirió de esta forma al stock de Leliq y Pases Pasivos, que suman en total alrededor de $22,5 billones.

«Dado que la política monetaria actúa con un rezago que oscila de 18 a 24 meses, aun cuando hoy dejemos de emitir dinero seguiremos pagando los costos del desmadre monetario del gobierno saliente de haber emitido por 20 puntos del PBI como se hizo en el gobierno saliente», enfatizó.

Dijo que este tipo de decisión «no es gratis» y que «lo vamos a pagar en inflación».

También señaló que «las deudas por importadores superan los 30.000 millones de dólares y las utilidades retenidas a las empresas extranjeras alcanzan los 10.000 millones de dólares», en tanto que «la deuda del Banco Central e YPF suman 25.000 millones de dólares y la deuda del Tesoro pendiente suma unos 35.000 millones de dólares adicionales».

«La bomba en términos de deuda asciende a 100.000 millones de dólares que habrá que sumar a los cerca de 420.000 millones de dólares de deuda ya existentes, y a estos problemas hay que sumarles también los vencimientos de deuda de este año, donde los vencimientos de deudas en pesos son equivalentes a 90.000 millones de dólares y 25.000 millones de dólares en monedas extranjeras por organismos multilaterales de crédito», completó Milei.

Con vistas al corto plazo, el Presidente dijo que «el roll over de deudas es por demás desafiante» para la nueva administración, «con mercados financieros cerrados y el acuerdo con el FMI caído por los brutales incumplimientos del gobierno saliente».

Por otro lado, refirió que todo esto «transcurre en una economía que no crece desde el año 2011» y destacó que «el empleo formal en el sector privado se mantiene estancado en seis millones de puestos de trabajo, y ha sido superado en un 33% por el empleo informal».

«No debería sorprender a nadie que los salarios reales se hayan destruido, ubicado en torno a los 300 dólares mensuales, los cuales no solo son seis veces inferiores a los de la Convertibilidad, sino que de haberse mantenido la tendencia de aquellos años, o como lo decían ellos, el maldito neoliberalismo, hoy oscilarían entre 3.000 y 3.500 dólares por mes», afirmó.

Finalmente, sostuvo que «luego de dicho cuadro de situación, que a todas luces parece irremontable, debe quedar claro que no hay alternativa posible al ajuste».

Sin embargo, contrapuso que «luego del reacomodamiento macro que vamos a impulsar, el cual será menos doloroso cuanto mayor sea la caída de riesgo país y cuanto mejor sea nuestra contención desde el Ministerio de Capital Humano, la situación comenzará a mejorar y habrá luz al final del camino».

A modo de cierre del capítulo económico citó a Julio Argentino Roca al expresar que «nada estable y duradero se conquista en el mundo cuando se trata de la libertad de los hombres y del engrandecimiento de los pueblos, si no es a costa de supremos esfuerzos y dolorosos sacrificios».

Noche populista

Más allá de otras referencias a temas como seguridad y educación, Milei habló horas más tarde desde el balcón de la Casa Rosada a la multitud que siguió el acto de asunción.

“Ustedes saben que he construido mi carrera política sobre decirles siempre la verdad, y eso no fue gratis. Pero ustedes saben que prefiero una verdad incómoda antes que una mentira confortable. Es por ello que quiero que tengan consciencia, quiero que tengamos claro que vamos a empezar la reconstrucción de Argentina luego de 100 años de decadencia, pero volviendo a abrazar las ideas de la libertad. Si bien vamos a tener que soportar un período de dureza, vamos a salir adelante. No hay noche que no haya sido derrotada por el día” y agregó: “Es por eso que, hoy, los argentinos de bien hemos decretado el fin de la noche populista y el renacer de la Argentina próspera y liberal”.

De espaldas al recinto

Milei juró como Presidente de la Nación y se retiró sin hablar ante la Asamblea Legislativa. Fue el primer jefe de Estado en la historia que decidió no inaugurar su gestión con un discurso ante diputados, senadores, jueces de la Corte Suprema e invitados internacionales dentro del Congreso.

El líder de La Libertad Avanza eligió dar sus primeras palabras desde un escenario montado sobre la explanada, ante la ciudadanía y “de espaldas a la casta”, como explicaron en los días previos fuentes de su entorno.

La ceremonia en el recinto fue escueta y protocolar. Milei juró desempeñar su cargo con lealtad y patriotismo y luego recibió de manos de Alberto Fernández los atributos de mando, la banda y el bastón presidencial. Fue justamente el grabado de plata del bastón uno de los puntos de conversación entre el libertario y Cristina Fernández.

Al anunciar que el Presidente daría su discurso en las escalinatas del Congreso, las autoridades de Protocolo de la Cámara pidieron a los diputados y senadores que permanezcan sentados en sus lugares para seguir las palabras del Presidente a través de las pantallas gigantes del recinto.

Sólo siguieron esta recomendación los miembros del flamante bloque de legisladores libertarios, los cuatro integrantes de la Corte Suprema y los ministros del gabinete nacional Nicolás Posse, Guillermo Francos, Diana Mondino, Sandra Petovello, entre otros. El resto de las bancadas se retiró inmediatamente, algunos peronistas con evidentes caras de fastidio.

Precisamente, el Congreso será un ámbito clave en el que Milei deberá articular con los diferentes bloques opositores para, por ejemplo, lograr aprobar total o parcialmente la denominada ley ómnibus que enviará en las próximas horas al Parlamento y en el que sus legisladores, incluso con algunos aliados de Juntos por el Cambio, no tienen mayoría para imponer las normas que el jefe de Estado considere relevantes.

Ministerios

El presidente Javier Milei firmó su primer Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU). Como primera medida, el líder de La Libertad Avanza reducirá a nueve el número de ministerios. Éstos serán Interior; Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Defensa; Economía; Infraestructura; Justicia; Seguridad; Salud y Capital Humano.

Medidas

El vocero Adorni confirmó que hoy a “primerísima hora” habrá una conferencia de prensa para anunciar las primeras medidas de gestión.

“Será a las 8 de la mañana”, señaló Adorni en la puerta del Congreso, antes de participar de la asunción de Javier Milei como Presidente.

Fuentes oficiales aclararon que será el propio vocero quien hablará con los medios en Casa Rosada.

La duda surgió porque el funcionario no precisó si será el propio jefe de Estado el que hablará con los medios o si será el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.

Con una serie de urgencias que sobrevuelan en términos de inflación, flaqueza de reservas, cepo cambiario y déficit fiscal, en el marco de complicados indicadores sociales, se especula que la conferencia de prensa sea sobre las primeras medidas económicas.

Con total hermetismo, Caputo y el nuevo presidente del BCRA, Santiago Bausili, definen las medidas para arrancar el lunes con nuevas reglas cambiarias y el desarmado de la maraña de regulaciones cambiarias.

El mandato que Milei bajó a su equipo económico es el de terminar, lo más rápido posible, con los pasivos remunerados del Banco Central, lo que el economista libertario identifica como el obstáculo para la liberación del cepo cambiario sin pasar por una presión sobre los precios que los deje en terreno propicio para una hiperinflación.

Una cuestión central para prestar atención en los primeros días de mandato de Milei: si habrá una devaluación inmediata (algo que el mercado ya descuenta), pero en especial la profundidad que tendrá, y su impacto luego en precios.

Entre las dudas aparecen, la profundidad de la devaluación inicial, qué tanta presión sobre el ecosistema de precios implicará, si necesitará el ministro emitir una deuda considerable para liquidar esos pasivos del BCRA y si podrá conseguir financiamiento rápido en dólares en el exterior, ya sea a través del Fondo Monetario Internacional (FMI), de un préstamo de un consorcio de bancos o de fondos soberanos de otras naciones.

También, cómo transitarán la sociedad y el Gobierno ese camino que llevará a la estanflación de entre un año y medio y dos años que anticipó Javier Milei pocos días atrás.

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