El Gobierno busca desactivar “corrida” de subas

Las carteras de Economía y Trabajo salieron a negar posibles aumentos de precios fundados en los reclamos salariales. Aún restan cerrar acuerdos en camioneros y automotrices

Tras el alza salarial de 35% que lograron los trabajadores de la alimentación, funcionarios de primera línea del Gobierno intentaron ayer circunscribir ese procentaje de suba a dicho sector y desactivar cualquier intento gremial de incrementar sus porcentajes de aumento, que durante los primeros meses del año se ubicaron en torno a 24%. Pero también buscaron desactivar toda iniciativa empresaria que pretenda elevar los precios escudándose en los pedidos de los sindicatos.

La prolongada paritaria de alimentación cerró días atrás con un incremento salarial de 35%, que se pagará en tres cuotas –la última en abril de 2011– y llevará la remuneración de la categoría inicial hasta casi 3.000 pesos. En buena medida, el porcentaje otorgado se explica por la elevada rentabilidad del sector durante los últimos meses, el bajo nivel relativo de los salarios, el incremento de precios registrado a comienzos de año a partir de la mejora en la demanda por la Asignación Universal por Hijo y la conflictividad que alcanzó la negociación.

La suba fue superior a la que lograron los bancarios en marzo -quienes iniciaron la ronda de negociaciones-, quienes obtuvieron 23,5%, y más tarde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que se llevó un incremento de 26,5%.

También fue mayor que la conseguida por algunos gremios del transporte (choferes de colectivos, personal de los subterráneos y ferroviarios), que acordaron una suba de 20% hasta julio; por los trabajadores de Luz y Fuerza (23%) y por los obreros de la construcción, que esta semana arreglaron 27% de incremento.

“No es un caso referencial”
Frente a la posibilidad de que el aumento otorgado en la alimentación pueda causar una escalada en los reclamos salariales de los gremios -ya sea en las negociaciones que aún restan o en las que podrían reabrirse-, el Gobierno nacional salió ayer a frenar las expectativas de los trabajadores.

El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, desestimó que el aumento logrado por los trabajadores de la alimentación pueda extenderse a otros sectores que ya tuvieron aumentos de 20% al 25% , al asegurar que no se trata de “un caso referencial”. En ese sentido, consideró que ese rubro “ha tenido una mejora sustantiva de la rentabilidad en los primeros meses de este año” y, “comparado con el resto de la industria, venía muy retrasado”.

En declaraciones radiales, el funcionario consideró que “en las negociaciones salariales nadie firma lo que no puede pagar y nadie pide lo que sabe que no le pueden pagar”.

Pero las declaraciones oficiales también fueron un mensaje para los empresarios, pues trataron de desactivar posibles subas de precios justificados en los reclamos sindicales.

Tomada negó que exista una presión de los gremios para aumentar los salarios y dijo que hay “una conflictividad normal y natural” de cualquier negociación salarial.

Por su parte, el ministro de Economía, Amado Boudou, se opuso también a la idea de que los aumentos de salarios puedan generar inflación. “Para nosotros no es un problema que los asalariados ganen más. Lo que necesitamos es un mercado interno que se desarrolle, que haya consumo y que en cada sector de la economía acuerden entre trabajadores y empresarios los aumentos, que vienen siendo distintos para distintas actividades”, dijo.

Descartan subas de precios
En diálogo con Radio Universidad, el jefe de gabinete del Ministerio de Trabajo, Norberto Ciaravino, señaló que la disparidad entre los aumentos otorgados a lo largo de 2010 estuvo vinculada con que, en los distintos sectores, se buscó que el salario básico no fuera inferior a 2.800 pesos.

Dada la disparidad existente entre las diferentes ramas, los porcentajes de incrementos otorgados fueron distintos, como ocurrió, por caso, con la suba conseguida por los trabajadores del Ingenio y Refinería San Martín del Tabacal (azucareros), que conseguieron una alza salarial de 42,8% en dos tramos, pero porque su básico venía muy retrasado.

Asimismo, Ciaravino desestimó un posible impacto inflacionario de las presiones de los gremios porque, según su interpretación, “las empresas ya efectuaron los incrementos de precios a principios de año, para poder contar con recursos que les permitieran afrontar los reclamos de los trabajadores”.

Las negociaciones futuras

Si bien varios sectores importantes ya cerraron las negociaciones para 2010, aún restan algunos importantes. Uno de ellos es el de Comercio, que podría cerrarse los próximos días en no menos de 29%. Otro es el Gastronómico, en que los trabajadores conducidos por Luis Barrionuevo están reclamando 40% de aumento, para elevar el piso a 3.190 pesos.

Pero dos de las más importantes serán sin dudas las negociaciones que aún faltan en la industria automotriz -en junio- y en el sector de los camioneros, que habitualmente solía encabezar el promedio general conseguido cada año.

Dilatan reclamo de la CGT
Desestiman cambios inminentes en ganancias

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, desestimó ayer la posibilidad de un anuncio inminente sobre la modificación del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, tal como viene reclamando la CGT. El funcionario remarcó que la Casa Rosada anuncia las medidas “cuando están tomadas” por la presidenta Cristina Fernández.

“Esa decisión o cualquier otra que se tomara eventualmente de aquí en adelante, el día y la hora que se decide tomar, la Presidenta pone su firma sobre el acta administrativa y en ese momento se anuncia. Nunca se opera por un diario, una radio o una televisión”, señaló el jefe de ministros, quien agregó además que, en consecuencia, “en este mismo momento no existe tal decisión”.

La CGT reclamó sistemáticamente durante las últimas semanas el incremento del mínimo no imponible de Ganancias, en el marco de las negociaciones salariales que se iniciaron en marzo.

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