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El marco jurídico impulsará la creación de empresas B

FUNDAMENTOS. Es relevante el rol de las empresas de impacto social, innovadoras y sustentables ya que generan oportunidades de desarrollo económico.

FUNDAMENTOS. Es relevante el rol de las empresas de impacto social, innovadoras y sustentables ya que generan oportunidades de desarrollo económico.

Para este año está prevista la aprobación el proyecto de ley para la creación de las Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo (BIC). En Argentina, el movimiento de las firmas con triple impacto (social, ambiental y económico) crece a un ritmo de 30% anual y Córdoba no es la excepción: ya hay tres compañías certificadas y otras seis que están en proceso. En el mundo hay 2.014 emPresas b certificadas, distribuidas en 50 paÍses y pertenecientes a 30 industrias . 

Por Natalia Riva - nriva@comercioyjusticia.info

Cuando a mediados del año pasado se presentó el Plan Argentina Emprende, se anunció también un proyecto de ley para la creación de las Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo (BIC), que se caracterizan por generar triple impacto: social, ambiental y económico. Este marco jurídico viene a legitimar el movimiento mundial de empresas B (o B corps) que tienen como objetivo lograr este triple resultado.
“Creemos que es fundamental la existencia de marcos legales que den mayor certeza jurídica a las empresas que buscan triple impacto. De lo contrario, a pesar de que una empresa pueda certificar como B y cambiar su estatuto, si cambia el directorio eso se puede deshacer. Pero cuando ya hay una legislación la realidad es otra”, asegura a Comercio y Justicia Francisco Murray, director Ejecutivo de Sistema B en Argentina, una organización que impulsa la creación de este tipo de empresas.
Si bien se trata de un movimiento reciente que en Argentina sólo tiene cuatro años, cada vez son más las empresas interesadas en obtener certificaciones de este tipo.
Según cuenta Murray, en el país son 44 las empresas que cuentan con certificación y un dato que resalta es que 85% de ellas son de tamaño chico que ya nacen con ese propósito. “Nuestro desafío es hoy que las pymes y grandes empresas se incorporen a este sistema ya que generan un impacto mucho mayor. Por ejemplo, un caso emblemático fue la certificación de la empresa cordobesa Porta hace unos meses”, ejemplifica el directivo.

En el mapa nacional de empresas B, Córdoba está muy bien posicionada, en un tercer lugar después de Buenos Aires y Mendoza. Concretamente, la provincia tiene tres empresas de este tipo: Ondulé, Aero Studiodesign y Porta (ver: Los casos cordobeses).
Pero además hay otras seis que están en proceso de certificación. “En Córdoba se está conformando un grupo de promotores de Sistema B y hay muchos interesados en ser parte de este movimiento”, agrega Murray.
Según explica, hay dos formas de ser una empresa B: generar impacto desde su modelo de negocios (sería “el qué”), es decir, que ya nacen y se gestan con el propósito de generar impacto positivo. Como es el caso de la empresa Ondulé, que trabaja con cartón reciclado y, mientras más venda, mayor será el beneficio.
La otra forma es generar impacto desde sus prácticas (el “cómo”) que es lo que pasa con las industrias tradicionales que se suman a este movimiento. Éstas deben implementar buenas prácticas en su gobernanza, en la política con los trabajadores, en la equidad de género, en los vínculos con la comunidad y el medio ambiente, etcétera.
En palabras de Murray, a pesar de que se trata de un movimiento reciente, en Argentina está teniendo buena aceptación: la cantidad de empresas comprometidas con esta movida crece a un ritmo de 30 por ciento anual. Y se espera que cuando se apruebe el marco legal se incremente mucho más.

Sociedades BIC, los ejes centrales
En este contexto nacional, se espera que el reconocimiento y la promoción de las sociedades BIC por parte del Estado sea bien recibido por muchísimos sectores (emprendedores sociales, empresas familiares, sociedades y organizaciones en general) ya que es un medio de introducir la sustentabilidad en el derecho comercial.
Este nuevo paradigma empresarial ya tuvo recepción normativa en los Estados Unidos y en Italia. En el ámbito regional, Argentina es el primer país de América Latina cuyo gobierno avanza con esta normativa.
Concretamente, la de las sociedades de Beneficio e Interés Colectivo será una nueva figura jurídica que presenta tres características que las definen: la ampliación del objeto o propósito de la empresa, en la cual se busca un beneficio económico y, a la vez, que los negocios y actividades generen un impacto positivo en la comunidad y el medio ambiente; se amplían también los deberes de los administradores, quienes deberán considerar los intereses a mediano y largo plazo de los actores vinculados con el negocio, incluyendo a los socios, empleados, consumidores, el medio ambiente y la comunidad; y se incorporan estándares de transparencia y se brindan informes públicos.
Ese proyecto de ley fue redactado por un grupo de abogados, pertenecientes a la Comunidad de Abogados B, y coordinado por Sistema B. Entre los miembros del grupo se encuentran Fernando López Peña, Laura Ocampo, Fernanda Mierez, Soledad Noel, Carlos González Guerrico, Constanza Connolly, Julio Cordero y Jorge García Santillán.

Los pasos para certificar
Para ser una empresa B es necesario tomar la Evaluación B (se encuentra disponible en la página www.sistemab.org), y obtener más de 80 puntos sobre 200 para obtener la certificación. Además, los accionistas deben firmar un contrato de interdependencia y comprometerse a ampliar el deber fiduciario para incluir intereses no financieros, crear impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente y operar con altos estándares de gestión y transparencia.
La diferencia con las otras compañías es que, aun actuando con los mismos elementos comunes de una empresa (modelo de negocios, prácticas de gobernanza, trabajadores, comunidad, proveedores, distribuidores, clientes y medioambiente), la empresa B coloca en el centro de su accionar un propósito de generar impactos positivos sociales y/o ambientales aliados a su core business, desde lo que hace (productos y/o servicios y desde como lo hace (políticas y prácticas).
Los últimos datos disponibles mostrados por Sistema B, hablan de que en el mundo hoy existen 2.014 empresas de este tipo, distribuidas en 50 países, de 30 industrias diferentes.

Con juguetes de cartón, Ondulé fue la primera cordobesa en certificarondule

Ondulé es una pyme cordobesa que busca cuidar y potenciar la esencia creativa de los niños a partir de juguetes elaborados con cartón reciclado. Además de su original y divertido concepto de negocio, se destaca porque fue la primera en convertirse en empresa B certificada de la provincia de Córdoba. Ahora acaba de recertificar, lo que implica alcanzar un resultado superior al anterior. Se califica de 80 a 200 puntos y en la primera evaluación logró el mínimo; ahora obtuvo 88 puntos. Matías Portela, su fundador, contó qué lo impulsó a la certificación: “En una primera instancia buscábamos tener algo que avalara todo el concepto que veníamos comunicando; esto de decir que éramos una empresa social quedaba solamente en que nos creyera la gente por eso era necesario tener un certificado. Después nos dimos cuenta de que era mucho más; el hecho de certificar nos permitió acceder a una herramienta para evaluar sistemáticamente nuestra gestión socio-medioambiental para así generar acciones que causen mayor impacto”.

Seis meses le llevó a Porta Hnos. ser una empresa de triple impactoporta

En noviembre del año pasado, Porta Hnos. certificó por primera vez, aunque la firma asegura que muchas de las prácticas ya las venía aplicando, sólo que ahora las sistematizó y las sumó a su estatuto. “Por ejemplo, se usan luces LED para ahorro de energía y para construir las nuevas áreas de la planta se usa la metodología LEED, de edificación sustentable, que tiene en cuenta ventilación e iluminación natural”, explicaron fuentes de la firma. También agregaron que “se hace tratamiento de efluentes en forma interna con un lombrifiltro que se controla con un tablero” (no se usan cloacas) y que “se mide la huella de carbono con una consultora internacional y se envasa el gas carbónico para venderlo a la industria de las bebidas”.
Según contó Francisco Murray, de Sistema B, la firma pudo emprender el camino de ser una empresa B ya que contó con un equipo de unas 15 personas para lograr la certificación en seis meses.

El diseño responsable es el sello principal de Aero Studiodesignaero

Aero Studiodesign es otra de las cordobesas que es una empresa B. Se trata de un estudio de diseño que tiene el propósito de ofrecer a sus clientes productos amigables con el ambiente y racionales. Ofrecen desde diseño gráfico responsable (identidad corporativa, papelería, etcétera) hasta diseño industrial (packaging, presentes institucionales, piezas para la industria, etcétera) siempre con la idea transversal de la sustentabilidad. “En el año 2015 conseguimos certificar como empresa B, lo cual fue un gran logro para nosotros, porque -si bien siempre operábamos bajo estos criterios- fue poder blanquear una situación y una convicción que siempre tuvimos, desde los inicios del estudio. Además, nos incorpora a un mundo lleno de compañías con los mismos valores que los nuestros y ésa es una de las mayores satisfacciones, la de ver y conocer a muchas personas que piensan en los demás y en el planeta”, dijo Francisco Ulla.