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El BCRA sólo intervendrá ante “dinámicas disruptivas” del dólar y ratificó tasas altas

META. Para Reidel, el objetivo de 17% de inflación para este año es difícil de lograr “pero no imposible”.

META. Para Reidel, el objetivo de 17% de inflación para este año es difícil de lograr “pero no imposible”.

Las políticas cambiarias y monetarias fueron explicitadas ayer en Córdoba por Demian Reidel, vicepresidente segundo. Dijo que las intervenciones en el mercado cambiario serán excepcionales y evitó hablar de un valor de referencia. Respecto a las tasas, afirmó que seguirán altas y positivas en términos reales hasta que se logre reducir la inflación núcleo. Contrapunto con empresarios quienes cuestionaron el impacto de los altos retornos sobre el crédito y la producción

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) mantendrá su política cambiaria y monetaria en procura de alcanzar las metas de inflación, que para este año tienen un techo de 17 por ciento.
En ese marco, la entidad sólo intervendrá en el mercado de cambios “cuando la dinámica pueda ser disruptiva”. Esa situación no tiene relación con el valor de la divisa sino con las circunstancias que la lleven a una escalada o descenso que no sea consistente con los objetivos macro propuestos por la entidad, esto es las metas de inflación.
En la misma línea, mantendrá una política monetaria “dura”, con tasas reales positivas y elevadas, hasta tanto corroboren una baja de la inflación núcleo, en línea con la propuesta para este ejercicio.
Estas definiciones fueron explicitadas por el vicepresidente segundo de la entidad, Demian Reidel, quien ayer disertó en Córdoba en el marco de un almuerzo de trabajo organizado por Fundación Mediterránea.
La ponencia dejó un punto muy claro: la prioridad del Central es cumplir con las metas de inflación, no sólo para este año sino para el próximo y para 2019.

En esa línea, el BCRA está convencido de que una política monetaria con altos retornos tanto en letras (Lebac) como en el corredor de pases entre bancos será la clave para controlar la inflación.
“Es un proceso virtuoso que derivará en una menor inflación y por consiguiente en una baja de tasas a futuro, que impactará sobre el crédito y por consiguiente sobre el financiamiento para el sector productivo”, señaló, y reinvindicó la necesidad de sostener tasas reales positivas, esto es por encima de los precios.
Claro que la postura teórica de Reidel defendió a capa y espada no coincide con la de muchos empresarios. No en el punto de llegada sino en el proceso para alcanzar ese objetivo.
De hecho, luego de la exposición del funcionario, dos preguntas de los presentes incomodaron a Reidel.
En primer término, un empresario consultó si el BCRA no había reparado en que, en tren de su objetivo de fondo, dejaba al desamparo la producción. La postura despertó tímidos aplausos del auditorio.
Acto seguido, el metalúrgico Emilio Echegorry fue más allá y se preguntó si en el proceso hasta llegar a la meta propuesta, muchas empresas no iban a quedar en el camino frente a las altas tasas que encarecen el crédito y retraen la demanda.

Reidel, incólume, insistió en que, a la larga, la única forma de hacer sostenible el crecimiento será mediante la baja de la inflación y su influencia sobre la economía en general y el costo del financiamiento en particular. “Las metas de inflación son el ancla de las expectativas de mercado”, observó.
Con todo, admitió que, en función de la política monetaria de hoy, es lógico que en el corto plazo el financiamiento mantenga un alto costo. Pero también recordó que las tasas en dólares son las más bajas de los últimos años.
En cuanto al tipo de cambio, insistió en que no hay un valor de referencia. “No tenemos política cambiaria, no queremos elegir un tipo de cambio, necesitamos que no haya ninguna distorsión en la determinación del tipo de cambio. Si vemos algo raro, vamos a intervenir”, señaló Reidel, tal como lo hicieron el viernes pasado, admitió.
El criterio de mantener una tasa real positiva se profundizó desde marzo al advertir que la denominada inflación nucleo se mantenía estable pero sin poder perforar un piso a la baja.
En ese marco, el funcionario justificó la necesidad de mantener tasas positivas, esto es por encima de la inflación.
“Es clave para el ahorrista y para asegurar el fondeo de los bancos para poder prestar”, resumió. “No va a haber cosa más reactivante para el crédito que el sistema financiero de un buen retorno”, graficó.
Recordó que en diciembre, la inflación en los últimos 12 meses alcanzaba 36,6% mientras que en junio pasado mostró 21,7%.
“Ahora nos queda la tarea más difícil que es bajar esos casi cinco puntos para llegar a la meta propuesta”, dijo, y recordó que las expectativas de mercado en el relevamiento periódico que realiza la entidad, ya ubican la inflación en línea con la pretendida por el Central para este año, aunque en el caso de las expectivas es para los próximos 12 meses.
Asimismo, recordó que la suba de precios mayoristas en los últimos 12 meses se ubicó entre 12% y 14%. “Hubo un mark up desde el sector minorista”, señaló, y consideró que ese spread permitiría neutralizar un eventual impacto de la suba del dólar sobre los precios.
Por lo demás, Reidel consideró que todos los indicadores económicos se encuentran en plena recuperación, entre los que citó incluso el consumo público y el privado. También habló de una mejora en todos los indicadores del crédito y una recuperación del salario real.

El BCRA convalidó ayer una nueva suba de tasas de interés y, sumado a la internvención de la banca pública en el mercado cambiario, logró mantener a raya el precio del dólar, que cerró en $17,94 en el mercado minorista y con  leve baja en el mayorista