“No hay una cultura de convocatoria a terceros para mediar en los conflictos”

Para el abogado y mediador, siempre existe una tercera vía para superar “puntos muertos”. Y advierte: no hay que esperar que sean los propios actores los que acudan a terceros para canalizar el hecho conflictivo

Cuando un conflicto público llega a punto muerto, en el que ninguna de las partes involucradas cede, la vía de la mediación puede convertirse en una luz en el tunel para destrabarlo y evitar que no escale en violencia. Con este norte, el abogado Alejandro Nató, especialista en conflictos públicos, ex defensor del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires y ex dirigente del gremio judicial nacional, trazó un análisis sobre cómo la mediación puede aportar en situaciones como en las que hoy se encuentra el conflicto con los judiciales cordobeses.

“Fui dirigente judicial del gremio nacional y conozco la lógica sindical, entiendo también cómo las contrapartes se manejan con las cuestiones sindicales, pero lo cierto es que no hay una cultura de convocatoria a los terceros y la negociación propia entre los propios actores. Esa cultura está bien que exista , y cuanto más se arreglen los propios actores sin necesidad de un tercero, en buena hora, pero cuando los conflictos llegan a lugares de punto muerto requieren una salida, requieren oxigenarse porque, en verdad, están atosigando también a los actores”. Así lo explicó Nató  a Comercio y Justicia antes de disertar sobre conflicto público, el rol del tercero y la generación de confianza, en el marco de una jornada organizada por la Sala de Mediación del Colegio de Abogados de Córdoba.

“En todos los conflictos siempre hay un lugar para una tercera parte que podría llegar a incluir no sólo las dos partes sino también el interés común, la necesidad del bien común, la necesidad de la comunidad. Hay que ver en tanto y en cuánto se puede vulnerar un servicio, cómo se puede vulnerar el derecho de los trabajadores en nombre de plantarse o poner una posición rígida frente a una negociación”, agregó.

Juegos de poder
“Las partes que están en conflicto habitualmente no están atentas, más allá de sus propios intereses, a lo que está abajo, a lo que no se ve. Entonces,  tiene que haber ‘quienes’ estratégicos, gente que pueda incorporar una mirada de amplitud que pueda generar conciencia en ámbitos horizontales sobre cuanto está en juego en esto, sin tomar partido, sin estar a favor de uno y de otro, sino solamente facilitando el diálogo, la comunicación, generando espacios de construcción de consenso y también equilibrando poderes”, resaltó el letrado, quien fue convocado como mediador en múltiples conflictos públicos en diferentes ciudades de Latinoamérica y España (actualmente asesora en Bolivia).

Según Nató, muchas veces las negociaciones se ven interrumpidas o impedidas debido a que está en juego quién tiene más poder. “Esos juegos de demostrarle al otro que yo tengo más poder que vos y no vas a venir a marcarme la cancha, a decirme cuáles son las reglas del juego, hace que se enturbien los vínculos relacionales entre los actores y a medida que se van enturbiando se requerirá algún tipo de canal para que drene, para que fluya, y esos canales son los que generan los terceros cuando aparecen los conflictos”, dijo el titular del Centro Internacional para la Democracia y la Paz Social.

Por otra parte advirtió que, si bien no hay una cultura de las partes a convocar a otros para mediar, no hay que esperar que sean los propios actores los que convoquen a terceros. “Hay muchos otros que pueden contribuir en ese tercer lado, que pueden fomentar la búsqueda de salidas al conflicto”.

Finalmente, subrayó que los mediadores no están para evitar los conflictos sino para contribuir en que éste no escale con violencia. “Conflicto tiene que haber porque la sociedad vive de la diversidad, pero también tenemos que ser concientes de que las diferencias nos imponen obligaciones, responsabilidades”.

“Acá no es sólo cuestión de pensar en el ganar-ganar, a veces hay otros que tienen que ganar frente al conflicto y no se lo tiene en cuenta y hay otros que están perdiendo frente al conflicto y no se los tiene en cuenta”, concluyó.

Métodos alternativos
Mediación gana terreno por la sobrecarga de la justicia

“La mediación ha crecido muchísimo. Creo que la ley de mediación no fue, ni es, un condicionante para ello. Nos encontramos con cuestiones fácticas que tienen que ver con el rebasamiento del sistema judicial, que tiene que ver con la necesidad de otro tipo de sistemas que no sean exclusivamente  los de la justicia ordinaria propiamente dicha, que hacen que la gente tenga otros caminos para acceder a justicia (no a la Justicia), a métodos de solución de sus problemas”, destacó Nató.

“Hoy lo más importante es que la población tenga acceso y si no generamos esa equiparación de oportunidades y de igualdad, estamos siempre con una asignatura pendiente”, agregó.

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