Polémica de América

 Por Sergio Castelli* y María Constanza Leiva**

En la continuidad de la temática de los derechos de imagen, podemos apreciar que en los últimos tiempos las grandes cadenas televisivas se han dedicado a explotar las series biográficas, que les dan mucho rédito económico, no sólo a los productores sino también al biografiado y/o su familia.
Ejemplo de las muchas exitosas series de este tipo es la de Luis Miguel, que generó no solo furor en torno a la tira televisiva sino que logró reflotar e instaurar entre las canciones de moda del momento los grandes éxitos del cantante, generando incluso programas enteros de televisión interrogándose sobre el paradero de Marcela, la madre de Luis Miguel. Otra que nos tocó más de cerca y que incluso fue tema de una de nuestras columnas fue la que se refería a Sandro, en la que los familiares de Julia Adela Visciani, una de las parejas de Sandro, pidieron derecho de réplica por sentir afectada la imagen de Julia con la representación llevada a cabo por Isabel Macedo.
Esta serie no sólo se vio envuelta en esa queja sino que generó varias más, entre ellas la de la ex vedette Tita Russ, quien incluso amenazó con reclamar en la justicia por la interpretación realizada de su persona por Lali Espósito, quien en la serie se llamó Reyna Ross.
Tita sostuvo que incluso no sabía que iba a ser incluida en la historia ni quién iba a llevar a cabo ese papel. Una fuente cercana a su familia manifestó a los medios que a Tita “le hubiera gustado saber o que le pidieran permiso para incorporarla”. Y si bien en la ficción el nombre fue modificado, el parecido se remite a Tita, sin dudas.
La polémica con esta tira televisiva no termina allí. Esther Feldman, una de las autoras-guionistas del ciclo, se mostró sorprendida una noche antes del evento de presentación de la serie porque, al parecer, no le había llegado a tiempo la invitación. Se animó a expresar a través de la red social del pajarito: “Me entero por Twitter que hoy se presenta Sandro, la serie. No sólo no estoy invitada (ni mi equipo integrado por Marisel Lloberas y Joaquín Bonet) sino que, aparentemente, en la gacetilla no figuran los autores. ¿Se habrá escrito sola? Sin autor no hay obra.” Feldman había presentado el desarrollo y los guiones a un concurso de fomento organizado por el Incaa, y lo ganó.
La productora tomó los primeros seis capítulos de la victoriosa del concurso pero decidió que los últimos siete fueran reescritos. Frente a su manifiesto enojo en las redes sociales, los medios se acercaron a Feldman, quien aseguró que todo esto había sido tratado amigablemente y que le parecía muy llamativo que los nombres del equipo no figuraran en las gacetillas. Expresó: “No solo es llamativo, es ilegal, porque mi contrato especifica que deben figurar nuestros nombres en todos lados”.
Frente a esto, desde Telefe partieron disculpas hacia la guionista, redirigiendo la responsabilidad de lo ocurrido a la productora del programa, que había organizado el evento de presentación de la tira de ficción.

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