Las conductas “equívocas” no implican adulterio

TESTIGOS. Hablaron de rumores y de infidelidades del marido.

La Cámara declaró el divorcio de las partes por injurias graves recíprocas y aclaró que el prejuicio que surge de suponer que dos personas que comparten un paseo, una amistad o
conversan mantienen una relación sexual, no puede constituirse en un elemento científico jurídico válido que sirva para juzgar una conducta.

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