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“El sistema tributario argentino tiene un claro sesgo antiinversión”

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La frase pertenece al especialista César R. Litvin, socio CEO del estudio Lisicki Litvin & Asociados, quien consideró que Argentina tiene una carga fiscal asfixiante, sumada a la complejidad y a la falta de seguridad jurídica -cambios permanentes en las reglas de juego-, que conspiran contra el objetivo de atraer inversiones

“La presión fiscal en Argentina se ubica en alrededor de 33% del Producto Bruto Interno (PBI), una de las más altas de América Latina y cercana al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)”, señaló César R. Litvin en entrevista exclusiva con Comercio y Justicia.  Litvin es profesor titular de la cátedra de Teoría y Técnica Impositiva I de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA) y de la carrera de Posgrado en Especialización Tributaria en Universidades Públicas y Privadas, así como presidente de la Comisión de Impuestos del Cpcecaba y autor del libro Impuesto a las Ganancias – Editorial La Ley, Año 2011 y coautor de otras 14 obras de especialidad tributaria. También es autor de trabajos en revistas especializadas y publicó más de 800 notas y opiniones en diarios como Ámbito Financiero, La Nación, Clarín, Buenos Aires Herald, Infobae, El Cronista, Apertura, Fortuna, Mercado y Prensa Económica. Además, es conferencista en temas tributarios en instituciones públicas y privadas, en el país y en el exterior.

Según el profesional, es necesario distinguir presión fiscal de carga fiscal: esta última mide el esfuerzo fiscal efectivo sobre los que pagan los impuestos. Con el alto nivel de informalidad que existe en el país, cercana al 40%, la carga efectiva sobre los cumplidores asciende a 50% del PIB. “También es posible incorporar al análisis la inflación, que para algunos es el peor impuesto que afecta a los más necesitados. Si la consideramos un verdadero impuesto por sus mismos efectos, Argentina se vuelve insuperable en la comparación de la carga fiscal respecto al comparativo mundial”, manifiesta Litvin.

¿Cuáles son los sectores más afectados por la presión tributaria? 

Por la estructura tributaria de nuestro país, los más afectados son los menos pudientes porque el gravamen que más recauda es el Impuesto al Valor Agregado (IVA), un tributo que grava el consumo, más el efecto del impuesto provincial a los Ingresos Brutos y las Tasas Municipales. Existe una superposición de los tres tributos, con traslación plena a los precios.

La incidencia de los impuestos que gravan los consumos, según el tipo de bienes o servicios, oscila entre 35 y 65% aproximadamente del precio final

¿Cuántos impuestos existen en Argentina?

Entre Nación, provincias y municipios, todos con potestades para crear tributos, son 148. De esos 148, sólo 10 recaudan 91%; el resto -es decir, 138 tributos- representan nueve por ciento de los ingresos fiscales.

¿Es posible evitar el aumento de impuestos, si se ataca la evasión?

No existe tolerancia en la sociedad a mayor carga fiscal, ni aumento de impuestos. Los argentinos están desbordados de obligaciones tributarias, que producen una gran asfixia en la actividad productiva.

Resulta imprescindible bajar los impuestos y compensar esa baja de recursos con una eliminación de gasto público no esencial, superfluo. En los últimos 20 años, el gasto público creció 20 puntos del Producto Bruto Interno (PBI); allí se requiere apuntar para bajar los impuestos.

Por otra parte, la evasión debe ser combatida, para recuperar de la informalidad recursos genuinos. Cabe destacar que –cuanto más alta es la presión fiscalmayor es el premio al evasor, con lo cual, disminuyendo los impuestos, disminuye el beneficio para éstos.

¿Cómo ha influido la presión fiscal en la emigración de capitales?

El sistema tributario argentino tiene un claro sesgo antiinversión.  En efecto, la asfixiante carga fiscal, sumada a la complejidad y a la falta de seguridad jurídica -cambios permanentes en las reglas de juego- son ejemplos contundentes de la falta de competitividad para atraer inversiones.

En los últimos tres años y medio se han creado o amentado más de 30 impuestos.

Existe un estudio del Banco Mundial que ubica a Argentina en el penúltimo lugar del ranking que mide el total de impuestos sobre las utilidades. El promedio mundial es 42,5% y en nuestro país es 106,3%. Ello significa que, si una empresa que gana $100, previamente el Estado se llevó a sus arcas $106,3, siendo el socio mayoritario (sólo en las ganancias).

Un ejemplo contundente de la emigración de emprendedores y personas de gran capacidad económica fue el aumento exorbitante del impuesto sobre los Bienes Personales y del denominado «impuesto a la riqueza», que generó una huida significativa con cambio de residencia, fundamentalmente a Uruguay, que los recibió con mucho «cariño impositivo»

¿Cuáles fueron los objetivos de los distintos gobiernos en materia fiscal?

Tomando los últimos 20 años, el común denominador del gobierno kirchnerista fue el constante aumento del gasto y, correlativamente, el aumento de los impuestos. 

El gobierno de Mauricio Macri empezó bajando la presión fiscal en forma leve, con una reforma tributaria en 2017 que reducía gradualmente la carga tributaria futura en cuatro por ciento del PIB. La crisis económica y la estrategia de déficit cero llevó a desandar en parte el plan de baja de impuestos.  

El gobierno de Fernández-Fernández eliminó todas las medidas que disponían la baja gradual de impuestos y nuevamente aumentó el «sacrificio fiscal» de la población productiva y trabajadora.

¿Cómo debería ser una reforma tributaria?

Luego de estabilizar la economía y lograr equilibrio fiscal, el gran desafío es apuntar a una reforma tributaria que priorice el crecimiento económico, incentive la inversión, impulse el empleo, simplifique la estructura tributaria y reduzca la cantidad de impuestos; que combata la informalidad y garantice la seguridad jurídica, la propiedad privada y la estabilidad fiscal.

En este sentido, el sistema tributario es una gran herramienta que puede potenciar la actividad económica, eliminando los impuestos más distorsivos que afectan la competitividad. 

En el podio de los peores impuestos se encuentran: Ingresos Brutos, impuesto a las exportaciones y el impuesto a los débitos y créditos.  


El estudio Lisicki Litvin & Asociados fue fundado en 1987 y cuenta con más de 35 años de experiencia ininterrumpida, 10 oficinas en Argentina y una en Paraguay. Más de 33 socios conducen la organización y lideran los equipos de trabajo.  A su vez, más de 430 profesionales integran un equipo altamente capacitado, lo que garantiza una excelente prestación de los servicios. El estudio cuenta con un equipo de profesionales interdisciplinario, conformado por contadores, auditores, abogados, actuarios, ingenieros y especialistas en tecnología. Cada uno de los proyectos está liderado por uno o más socios, manteniendo inalterable la política del trato personalizado. El estudio es un referente profesional en las áreas de impuestos, auditoría, consultoría, servicios legales, pymes, servicios actuariales, bancos y servicios financieros.
Desde hace años es líder entre los estudios de auditoría del país, posicionándose  primero en el ranking de auditoría, entre las firmas nacionales, y sexto  en el podio general, según las revistas de negocios Mercado y Prensa Económica.

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