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Las academias científicas piden “solidaridad y planificación global” ante un desafío crítico

“Esta pandemia significará una bisagra en el comportamiento de la sociedad y de cada tribu dentro de ella”, afirmó Juan Tirao, presidente de la Academia Nacional de Ciencias -con sede en Córdoba-. Junto a la Asociación Inter-Academias (IAP) del mundo, destacó la urgencia de la acción colectiva para mejorar y acelerar el uso de la investigación para el bien público mundial”

Carolina Klepp cklepp@comercioyjusticia.info

“Los hechos importan, los liderazgos importan, la colaboración es esencial”, afirma el comunicado urgente que lanzó la Asociación Inter-Academias (IAP) del mundo, de la cual la Academia Nacional de Ciencias -con sede en Córdoba- es parte.
Cerrar la brecha entre la ciencia, la política, la sociedad civil y la ciudadanía es fundamental para mitigar la transmisión del virus y, además, se requiere “una acción internacional rápida y sincronizada”.
Entre los principales puntos que destacan las 140 academias que nuclean a 30.000 científicos, profesionales de la salud e ingenieros líderes en más de 100 países, figuran: “Los países deben colaborar y asegurarse de que los líderes en salud pública y los gobiernos trabajen juntos para combatir el brote, centrándose en la planificación a escala global. En segundo lugar, los gobiernos deben utilizar la mejor evidencia científica para fortalecer la preparación para la salud pública y mitigar el impacto socioeconómico de la crisis Covid-19”.
En Córdoba, el presidente de la Academia Nacional de Ciencias, Juan Tirao, describió que tres entidades argentinas acompañan el llamado: la que él preside, la Nacional de Medicina y la de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales -estas dos últimas en Buenos Aires-. Hoy lunes, las 21 academias ubicadas en el continente americano tendrán una cumbre virtual sobre la situación actual del coronavirus.

– ¿Cómo está trabajando la academia para lograr mayor colaboración?
– La red comunicacional es bastante importante, la Asociación Inter-Academias (IAP) suma 30.000 científicos en el mundo. Cada academia reúne gente prestigiosa, que ha trabajado a lo largo de los años en sus distintas especialidades y que ha ido madurando sentido común junto a la realidad y rigor científico. Es un conjunto de personas que algo pueden aportar, algunos en lo específico, en lo que hace a la lucha y el conocimiento del coronavirus. Otros, que no estamos con lo específico -por ejemplo yo, que soy matemático- tenemos criterios para filtrar información que nos llega a través de todos los medios y todas las redes tanto del país como del mundo. Esto es algo que las academias pueden aportar, alguna opinión que puede tener cierta validez.
– La IAP abrió un sitio virtual específico para recopilar y compartir los avancescientíficos. ¿Cómo está participando Argentina?
– En el caso de Argentina hay un comité de expertos en infectología, epidemiología y otros males, que es gente muy competente y está asesorando. No obstante, creo que hay un pequeño lugar para que las academias hagamos una manifestación en algún sentido, alguna recomendación que se pueda sumar a toda la información que recibe el Gobierno nacional y los asesores que tiene el Presidente de la Nación.
Un tema preocupante también es la proliferación de noticias falsas (fake news) que tanto desorientan y generan miedo en la población. Hoy es fundamental filtrar la mala información de aquella con evidencia científica.
– En esto las academias podemos hacer un aporte, a través de nuestros miembros podemos consultar específicamente. Por ejemplo, eso que circuló semanas atrás de que era conveniente tomar bebidas calientes a más de 27°, eso fue una ridiculez porque el cuerpo humano tiene 37°, a los 27° no puede hacer ningún cambio. Y ésas son cosas de sentido común, y de pensar y reflexionar sobre una situación, no hace falta ser un especialista sino una persona reflexiva. Y ante problemas más complejos, sí direccionarlo a un especialista. Ante una publicación científica que aparece en algún país de África, en alguna revista de circulación internacional, sobre algún artículo, uno puede convocar a especialistas en el área y preguntar ¿qué le parece a usted, doctor?, fundamente esto. Eso podemos hacer.
– La capacidad reflexiva se vuelve fundamental.
– Si, le doy un ejemplo: La recomendación al ciudadano de que no se automedique ante el menor síntoma compatible con un coronavirus. Es decir, si alguien tiene fiebre, le duele la garganta o tiene decaimiento y sospecha que parece una gripe, no tome un antipirético, sino que rápidamente consulte al médico vía telefónica para que le hagan el test. No he visto que circule mucho esta recomendación.
La comunidad científica global está planteando un cambio de paradigma, ir hacia una “planificación global”.
– Ésa es una capacidad que tiene la academia a través de esta red interacadémica internacional como IAP, que a su vez tiene cuatro capítulos por continente: África, Asia, Europa y las Américas. En el caso de nosotros, integramos la Red Interamericana de Academias, somos 21, estamos en reuniones vía Zoom hablando sobre este tema.
– Le pregunto como matemático, ¿hay factibilidad de una planificación global?
– Esta pandemia va a significar una bisagra en el comportamiento de la sociedad y de cada tribu dentro de la sociedad. Esto ha acercado al mundo en lo que es la interacción y la complementación que es necesaria y rica. En ciencia estamos bastante más acostumbrados.
Por ejemplo, en lo específico como es en mi caso en cuanto a matemáticas, no se reconocen fronteras, ni de tiempo ni de espacio, es absolutamente global. Ahora, a nivel de sociedad y de comunicación, creo que va a haber un cambio radical en la práctica de intercomunicación gracias al avance de las comunicaciones.
Hoy se pone en evidencia el valor de los científicos, que en el caso de Argentina han estado poco reconocidos y mal pagos. ¿Qué reflexión tiene al respecto?
– En Argentina históricamente los científicos y también los profesores universitarios, la educación en general, hemos sufrido muchísimo, momentos más serios y otros más pasables. Nunca fuimos reconocidos como han sido reconocidos en otros países más desarrollados.
Aquí siempre fue un gasto, hemos tenido planteos del tipo ‘¿para qué sirve esa gente del Conicet?’ Hemos tenido que andar explicando, cosa que en otros países no ocurre, incluso en países vecinos. La situación de la ciencia en particular, en Argentina, siempre ha estado mucho menos reconocida económicamente que en Chile y en Brasil, en las últimas décadas eso ha sido muy notable. Esto a lo mejor sirve para que la dirigencia nacional, no sólo los gobiernos sino también la dirigencia gremial, política, comunicacional y los ciudadanos, tomen un poco más de conciencia. Ahora nos acordamos de los médicos, porque estamos desesperados, los aplaudimos, y eso pasa también con la ciencia, lamentablemente. El descubrimiento próximo de una vacuna o de un remedio, yo estoy muy confiado de que eso va a ocurrir y que en el término de un año -o cosa así-, seguramente, vamos a tener una solución a este virus por lo menos.
Eso no es solo del especialista en este problema, es de todo el contexto y universo científico y educativo del país que sostiene a esos investigadores. Uno necesita universidades fuertes, donde la ciencia sea algo de todos los días y no sea sólo un lugar de repetición y entrenamiento. Hay que distinguir la profundidad de las distintas acciones. La ciencia va más allá, no es entrenamiento, porque es algo que no se conoce. El científico va buscando lo nuevo, es el descubrimiento. Son distintas etapas, ninguna es más importante que la otra. Pero, en una universidad que se precie, tiene que haber todos estos aspectos y la ciencia tiene que ocupar un lugar importante porque es desde donde salen las cosas nuevas.
Para Ud., como matemático, con la pandemia ¿habrá un orden nuevo de reconocimiento a la ciencia?
– Pienso que sí. Espero que salgamos de esto pronto y que no salgamos económicamente tan maltratados, como parece que va a ocurrir, como para que no podamos tomar acciones concretas en un mediano plazo. Esta pandemia nos puede dejar por el suelo, desde el punto de vista del trabajo, de la desocupación, del hambre, etcétera. Por eso, en este momento es importantísimo que vayamos planificando la salida paulatina del aislamiento social, de la cuarentena. En esto tenemos que estar muy atentos, y salir medio pronto aunque no se haya superado la pandemia.
Lamentablemente, lo que pasó este viernes con el cobro de los jubilados en los bancos hemos mostrado la hilacha, es una vergüenza lo que ha ocurrido. No sé cómo los responsables de las medidas que se tomaron, Banco Central, Anses, los bancos, no sé quién, improvisaron una cosa que echa por la borda lo bueno que habíamos hecho los argentinos en cuanto a la cuarentena.
Eso no nos podemos permitir, eso es improvisación, es falta de reflexión. También aparece esto previo, que es no haber instruido a los jubilados, de menores recursos y menor educación, con una campaña para que aprendan a usar la tarjeta, eso no se hizo. Eso nos muestra el país débil que tenemos, lamentablemente.

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