La cuarentena le costará a Argentina unos US$27.500 millones, 6% del PBI

La existencia de una situación macro y microeconómica de extrema fragilidad al momento de la llegada de la pandemia al país condiciona la disponibilidad de recursos para emprender una reactivación económica que -se estima- comenzará en septiembre

Las medidas impuestas por el Gobierno nacional para controlar los efectos de la pandemia del coronavirus en Argentina le costarán al país unos 27.500 millones de dólares, de acuerdo con un cálculo realizado por Farías Consultores, que además proyectó que la reactivación económica comenzará en septiembre próximo.
Así, el informe al que Comercio y Justicia, que estuvo dirigido por el economista Ramiro Farías, comparó los principales países afectados y su importancia económica relativa, es decir, su participación en el Producto Interno Bruto (PIB) mundial.
Bajo esta perspectiva, se indicó que 10 de los países que integran el “Top 15” del ranking económico, y juntos concentran 61% del PIB global, tienen prácticamente 75% de los contagios reportados al 12 de abril pasado.
Así, Estados Unidos, que participa con 24% del PIB mundial, tiene el primer puesto en cantidad de infectados con 582.594 personas (30% del total). Le siguen, según su participación en el PIB mundial, China, con 4% de los contagios; Alemania con 7% de los contagiados; Reino Unido con 5%.
Al respecto, Farías aclaró que si a los países europeos se los considera como bloque, ocuparían el segundo lugar en cuanto a su participación en el PIB global (22%) aunque el primero en cuestión de infectados con 45% del total.
A partir de esas variables y buscando “eventos disruptivos en la historia económica, política y social de la humanidad de los últimos 100 años, con los que se puedan trazar paralelismos que ayuden a comprender la situación actual”, es que Farías comparó la actual situación con la Primer Guerra Mundial (años 1914-1918), la “Gran Depresión” de 1930, la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945) y la reciente “Crisis Financiera Internacional” de 2008-2009, “considerando que los principales protagonistas y afectados en dichos sucesos fueron en gran medida Estados Unidos y los países europeos, mientras que Argentina debió afrontar el daño colateral”, aclaró el informe.
Así, mientras EEUU sufrió una caída de su PBI de 29% durante la Gran Depresión, la UE registró una contracción de 10% y Argentina de 14%. En la Crisis Financiera de 2008-2009, EEUU mostró una retracción de 3%, Europa lo hizo 4% y Argentina 6%.
Con base en ello, Farías indica que “es posible prever que la magnitud de la crisis actual desatada por el Covid-19, estará directamente relacionada a la duración y gravedad que conlleve su desenlace. En este sentido, podría imaginarse una mixtura de escenarios similares a los de la crisis de 2008-2009, en cuanto a extensión (1 a 2 años) y posibilidad de acción coordinada en cuanto a políticas económicas (¿y sanitarias?) para lograr una reactivación; y a los efectos de la Primer Guerra Mundial en cuanto a impacto humanitario (muertes y enfermos, aunque, esperemos, en menor proporción) y el ‘apagón’ que genera sobre el aparato productivo”.
En ese sentido, y considerando que en China la cuarentena duró alrededor de 75 días, Farías “supuso a modo de ejemplo” para poder realizar la proyección, un período de 90 días de cuarentena para Estados Unidos, 60 días para la Unión Europea y 45 días para Argentina.
En función de ello, y de un uso de la capacidad instalada de 50% en cada caso, calculó que “la guerra” se desarrollará sobre todo en Estados Unidos, con un impacto económico que podría implicar 12% de su PBI, “razón que explica la reciente aprobación del mayor paquete de estímulo en la historia de dicho país, equivalente a 9% de su PBI”, según indicó.
En Argentina, en tanto, “pese a haber tomado medidas preventivas de manera anticipada, el impacto no sería menor, y podría llegar a representar 6% del PBI”, aseguró Farías.
“La desventaja que posee nuestro país es la existencia de una situación macro y microeconómica de extrema fragilidad al momento de la aparición de este ‘Cisne Negro’, aspecto que condiciona fuertemente la disponibilidad de recursos para emprender una reactivación económica”, agregó.
En el mismo sentido, explicó que el escenario al que arribó “está en sintonía con la proyección realizada por el Banco Mundial, que pronostica una caída de 6% del PBI en Argentina en 2020 y una posible recuperación en torno a 2,2% y 2,3% en los años 2021 y 2022”.
“Precisamente, la posibilidad de dicha recuperación es la que está en juego de aquí en adelante”, alertó y agregó: “Ello dependerá de la habilidad del Gobierno para capitalizar el bajo nivel de contagios que actualmente presenta Argentina y poder finalmente controlar el brote”.
“Nuevamente el mundo necesitará de la provisión de alimentos, insumos médicos y todo tipo de servicios ligados a la recuperación de la pandemia. Ser un país ‘libre de coronavirus’ puede significar un intangible de altísimo valor para los próximos años, que permitan canalizar inversiones, turismo y dinamizar la capacidad productiva del país”, concluyó no sin antes estimar que “con la llegada de la primavera comenzarán a registrarse los primeros signos de recuperación, de la mano del programa de estímulos aplicados por el gobierno”.