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Alejandro Russo: “Es posible conciliar la eficiencia social, cívica, medioambiental y económica”

El dirigente habló ante una audiencia de diversas latitudes del mundo. Entre otras, difundió las cifras de la Economía Social y Solidaria Argentina.

Al retratar el modelo de la Economía Social y Solidaria (ESS) en Argentina durante su disertación sobre Financiación Pública y Privada en la segunda sesión de los Foros Internacionales de la Economía Social, que se realizan de manera periódica en Mont Blanc, Francia, Alejandro Russo, presidente de la Confederación Argentina de Mutualidades (CAM) y miembro del directorio del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes), expresó que “es posible conciliar la eficiencia social, cívica, medioambiental y económica”.
El dirigente habló ante una audiencia de diversas latitudes del mundo y difundió las cifras de la Economía Social y Solidaria Argentina: 10 millones de mutualizados y 18 millones de cooperativizados en una población de 45 millones de habitantes; una de cada dos personas está adherida a una entidad; mutuales y cooperativas aportan en conjunto 300 mil puestos de trabajo y 10 puntos porcentuales del Producto Bruto Interno (PBI).
En tanto, al abordar los números que indican el grado de bancarización de la sociedad argentina, Russo destacó que más de 50 por ciento de la población adulta está fuera del sistema financiero y precisó que ése es el campo “donde el universo de entidades solidarias que se dedican al ahorro y crédito brinda cobertura”.
“Tenemos la gran responsabilidad de atender a los expulsados del sistema financiero y a los que consideran que nuestro modelo basado en la solidaridad es una herramienta válida para satisfacer las necesidades, contribuyendo al respeto por el otro”, aseveró.
El dirigente confederativo enumeró las virtudes de la actividad que realiza la ESS, a la que definió como “un claro ejemplo de democratización del crédito”. “Dada su importancia fue declarada por el gobierno actual actividad esencial, mediante un decreto al inicio de la pandemia”, recalcó.
Paralelamente, recordó que se trata de organizaciones “de cercanía y proximidad que conocen a sus asociados” y que “cuentan con normas de crédito más flexible y ágiles que el sistema financiero”.
“Crean un círculo de ahorro y financiamiento virtuoso. Captan el ahorro en la comunidad y en la misma comunidad se otorgan los préstamos, que financian la industria, el comercio y estimulan el consumo. Utilizan la solidaridad como herramienta y pone al hombre en el centro de la escena”, añadió.
Russo aclaró que es un sistema distinto, fuera de la competencia del Banco Central de la República Argentina (BCRA), pero con los controles propios del Estado.
Al graficar los vínculos entre el sector y el Estado, Russo explicó cómo constituyó el Inaes, con representatividad del sector el el directorio, y elogió el rol que cumple como ente que rige, promueve y fiscaliza la actividad mutual y cooperativa; particularmente, en lo que se refiere al ahorro y crédito solidario.
De la misma manera, ponderó las acciones que se llevan adelante desde el organismo para vincular la multiplicidad actividades que realiza el sector con las dependencias del Estado, en un esfuerzo por construir espacios para el diseño de políticas públicas.
En esa línea, destacó la instalación de una mesa de enlace con el BCRA, que aunque no rige la prestación de servicios económicos que brindan las entidades, emite normas que les competen.
En Argentina, según señaló el dirigente, “las políticas públicas se desarrollan en una construcción diaria tanto por parte de los Estados como de los distintos actores de las ESS”.
Russo destacó también la creación de un banco de proyectos y la promoción del vínculo entre el financiamiento mutual y la producción cooperativa bajo la modalidad de fondos productivos, en la que experiencias exitosas permitieron incluso la vinculación entre organizaciones de regiones distintas del país.
El modelo de la ESS en Argentina, que surgió hace 150 años para dar respuesta a las demandas de las comunidades, dio origen, según Russo, a “figuras extraordinarias”: entidades que realizan aportes al trabajo, la producción, la salud, cuidado de personas, turismo y otras actividades, con “clara visión de protección del medio ambiente y compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la agenda 2030”.
En la segunda sesión de los Foros Internacionales de la Economía Social participaron también Catherine Hock, presidenta de la Federación Internacional de Cooperativas y Mutuales de Seguros; Luc Lapointe, CEO y fundador de BC.lab, y Kerryn Krige, asesora Técnica de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Las exposiciones giraron en torno a las posibilidades de financiamiento con las que cuentan las organizaciones de la Economía Solidaria del mundo. El diálogo fue moderado por Jerome Saddier, presidente de la Cooperativa de Crédito y de ESS Francia.

“Tenemos la gran responsabilidad de atender a los expulsados del sistema financiero y a los que consideran que nuestro modelo basado en la solidaridad es una herramienta válida para satisfacer las necesidades, contribuyendo al respeto por el otro”.