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“El museo fotográfico fue parte del crecimiento turístico de Miramar”

La institución Dante Marchetti, de la Cooperativa Eléctrica y de Servicios Públicos de Miramar, invita a sus visitantes a realizar un recorrido por el pasado histórico de la localidad

El museo fotográfico Dante Marchetti, de la Cooperativa Eléctrica y de Servicios Públicos de Miramar, invita a sus visitantes a realizar un recorrido por el pasado histórico de la localidad, la única población asentada en la ribera del mar de Ansenuza, por medio de videos, fotografías y charlas.
Valor + dialogó con el presidente de la cooperativa, Daniel Vagni, y con la profesora Mariana Zapata, directora del museo.
-Valor +: ¿Cómo surge la idea de un museo fotográfico?
-Daniel Vagni: Un ex intendente de Miramar, Daniel Cerutti, hizo una recopilación importante de imágenes fotográficas en sus años al frente del municipio. A fines de la década de 90 le informan a la cooperativa que esa colección se iba a vender. Entonces, el consejo de administración decide adquirir esas 250 imágenes originales que integraban la muestra. Ya teniendo ese material en mano, comenzó a palparse la idea del museo.
-V+: ¿Había entusiasmo o escepticismo en los asociados respecto de la utilidad de la muestra?
-Mariana Zapata: La comunidad misma planteó el tema de la inversión. Por suerte, en ese momento el consejo de administración de la cooperativa le dio más valor a retener y conservar nuestra historia. Una vez que la muestra estuvo en pie, la controversia finalizó. El museo realmente funcionó porque en esa época era innovador en la región, las piezas que lo conformaban eran imágenes y además contaba lo que había sucedido en las dos inundaciones. Considero que se realizó un rescate histórico, es raro que la cultura genere un rédito económico. Lo que hizo la cooperativa fue rescatar un valor agregado, el acervo cultural, el patrimonio histórico que significa cada una de esas fotos.
-V+: ¿Fue creciendo en el tiempo la afluencia de visitantes al museo?
-D.V.: Si, se ha multiplicado. Es importante el número de estudiantes que lo visitan. El año 2019 fue un año récord en concurrencia. Tiene un fin educativo muy trascendente, no sólo por la información sino también por las reflexiones que les deja la historia de Miramar. El año pasado nos visitaron más de 15 mil estudiantes y no sólo vinieron al museo fotográfico. Nuestra muestra es parte del circuito turístico que incluye el viejo hotel Viena, un criadero de nutrias y el Museo Aníbal Montes de ciencias naturales. Allí hay una valiosa colección arqueológica y paleontológica de la región. Ambos museos interactúan y se complementan, el recorrido histórico que relata un museo concluye con la desaparición del aborigen sanavirón y en ese punto comienza el trayecto del museo fotográfico, con los primeros colonos que se instalaron en la zona aledaña a la laguna.
-V+: Actualmente Miramar ya recuperó su reconocimiento como polo turístico destacado en la provincia, ¿Cómo era contar la historia de Miramar cuando la tragedia de la inundación era reciente?
-M.Z.: Yo creo que el museo fue parte del crecimiento turístico de Miramar; cambiarle la visión al turista con la información que le facilitamos colaboró a promocionar el lugar. Lo que el turista en un comienzo vio como una casa inundada de mal aspecto, luego lo asimiló como parte de la historia del habitante de la localidad, que -a pesar de la adversidad, de todo lo que le pasó- aún está de pie. El turista, cuando llega, ve la torre y el hotel abandonado, las calles que se pierden en la laguna, y ahí empieza a preguntarse, qué pasó, cómo y por qué y si volverá a pasar. Todas esas preguntas las respondemos en el museo.
-V+: Como habitante de Miramar, ¿cuál es tu análisis de la catástrofe que sufrió?
-M.Z.: Pienso que tuvimos mala suerte como localidad. A diferencia del resto de la región, nacimos turística, lo que busca naturalmente la gente en una localidad turística que tiene agua, es la mejor vista, sea río, mar o una laguna. Construimos el pueblo a 10, 15 o 20 metros de la costa sin saber que ese era el cauce seco de la Mar Chiquita, lo que hizo la laguna en 100 años de poblamiento fue simplemente volver a su cauce. Se dice que las aguas tienen memoria, nosotros tuvimos la mala fortuna de conocer la laguna con 2.000 km2 y llegó a tener 10.000 km2. Ese afán de recuperar su cauce se llevó 60 por ciento del pueblo.
-V+: ¿Qué aspectos de la localidad llaman más la atención del turista?
-M.Z.: “Miramar es un lugar muy especial, lo podés tomar desde un punto de vista histórico, relacionado con la historia mundial, sobre todo con la Segunda Guerra Mundial; lo podés tomar desde el punto de vista psicológico, con la resiliencia, la capacidad de los habitantes de caer y levantarse, volver a caer y volver a levantarse, y desde el punto de vista biológico. Aquí tenemos un ecosistema único, tenemos muchos cosas para ver y hacer, mucho para cuidar y preservar.

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