Software as a Service, «un puente demasiado lejos»

¿Recuerdan la película con el mismo nombre sobre la base del libro de Cornelius Ryan y dirigida magistralmente por Richard Attenborough en 1977? Allí se cuenta la fallida Operación Market Garden, donde los aliados fracasan en un intento de quebrar la resistencia alemana. Los motivos de este fracaso son muchos pero el principal fue haber subestimado la fortaleza del ejército alemán en setiembre de 1944.

Software as a Service, cloud computing, o como se lo quiera definir a este nuevo fenómeno entre nosotros será en un futuro cercano, cuando la resistencia impuesta por los desarrollos y desarrolladores tradicionales -que basan su negocio sobre la venta de licencias- ceda frente a las enormes diferencias de costos y palanca financiera y porque la tecnología soportada en internet lo está permitiendo.

En los ciclos que la industria ha tenido a través de los años, SaaS no es un concepto desconocido. Teóricos planteaban que en el futuro la información y la capacidad de procesamiento iban a estar accesibles como lo está hoy el suministro eléctrico, a la distancia de un enchufe y de un SLA (service level agreement).

Pero desde que Internet se ha vuelto más rápido y ubicuo, el fenómeno ha crecido exponencialmente de la mano de “new-comers” como SalesForce o de ”old-guys” como Quickbook, que están haciendo furor en el segmento de pequeñaas y medianas empresas y, por qué no decirlo, en grandes y muy grandes también.

Nuevas Medidas de Aislamiento/Noviembre

¿Como hace un CIO para justificar una inversión millonaria para implementar un CRM comprando hardware y software cuando tiene en la punta de sus dedos una solución que solo lo obliga al pago una licencia por usuario en SALESFORCE?

En estos momentos de crisis económica el CIO deberá considerar el esfuerzo financiero de inmovilizar capital en compras de H&S o de pagar un abono mensual para usar una herramienta estándar configurable y “conectable” al sistema de información de mi empresa.

Hoy no sólo empresas chicas usan SALESFORCE, también las usan Toshiba, AT&T, Kaiser, por citar grandes nombres, y la motivación es siempre la misma: ¿para qué inmovilizar fondos en la compra y/o desarrollo de software que no es parte de mi core-business, cuando puedo usarlo a cambio de un costo mensual (proporcionado por usuario, cantidad de uso, etc.)?

La motivación de Quickbook es muy distinta; líder en el desarrollo y comercializacion de software de contabilidad (una suerte de ERP para pequeñas y medianas empresas) con más de 20 millones de copias vendidas, decide hacerse la competencia a sí mismo brindando la misma solución como SaaS, pero permitiendo que usuarios en distintas locaciones puedan acceder a Quickbook requiriendo sólo de un browser y facilitándole la vida a los clientes (bye bye a los respaldos periódicos nunca realizados, a las actualizaciones siempre esquivas e inoportunas, etc.).

La brecha
Todavía SaaS no se ha impuesto en el mercado latinoamericano, a mi parecer por tres razones: la primera porque culturalmente es difícil para los latinos aceptar estándares (la primera regla de SaaS es “sólo puedo ajustar la aplicación mediante los configuradores y nada más” y la segunda, “pero no permite alteraciones a nada que no sea configurable”) porque somos desconfiados al pensar que la información sensible para mi empresa está fuera de mi data-center; y la tercera es porque el servicio de internet no es todo lo robusto (broadband y network intelligence) requerido para este tipo de soluciones.

Pero al igual que la operación Market Garden

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