Centro de Intel pierde oportunidades de desarrollos por espacio físico acotado (primera parte)

Intel, la fabricante mundial de chips, instaló en Córdoba un centro de desarrollo de software en el 2006 con el compromiso de emplear más de 400 trabajadores en un plazo de cinco años.
En su momento firmó con el Gobierno de Córdoba un convenio por el que el Estado se comprometía a otorgar beneficios fiscales y a construir el edificio corporativo para el funcionamiento de la empresa.
Actualmente, la compañía opera con 120 profesionales en un piso que alquila en el ex Garden Shopping, entre las calles Corrientes e Ituzaingó.
Este lugar, lejos de ser confortable, no dispone de gran espacio para seguir creciendo. Así, son muchas las oportunidades de proyectos impulsadas por la corporación Intel que este centro “pierde”, como así también, las posibilidades de ocupar mayor cantidad de mano de obra.

“Son oportunidades perdidas porque Intel no es una software factory, no es que tengamos un proyecto y busquemos a alguien de bajo costo para implementalo. Generamos el conocimiento: es una inversión a largo plazo y hay que pensar si tengo lugar de acá a diez años”, indicó a Comercio y Justicia Luis Blando, gerente general del Centro de desarrollo cordobés.
Aunque no se puede medir económicamente el impacto de estas pérdidas, reconocen que se trata de proyectos de cierta magnitud y calidad que podrían haberse implementado en la comunidad de Córdoba, con el correlato de una mayor celeridad en la contratación de personal. Esos desarrollos debieron ser direccionados a las sedes de Intel en China e Israel.
Con todo, la preocupación de los directivos de la firma no es menor. Esperan que antes de fin de año, la Legislatura provincial pueda aprobar el convenio -que tuvo algunas modificaciones de orden técnico respecto al inicial- para avanzar en la construcción del prometido edificio propio en un predio ubicado en la Ciudad Universitaria, cerca de Famaf.
Si la autorización se ordena este año, luego de los pasos públicos correspondientes de licitación, adjudicación e inicio de obra y “siendo optimistas”, los ejecutivos apuestan habilitar la nueva planta recién en agosto del 2010.
“Estamos liderando una oportunidad de servicios y no poder crecer ni ajustarnos a la estrategia es algo que duele mucho y por eso ves esta frustración”, comentó Blando.

No al Parque

Blando confirmó que no están interesados en la propuesta del Parque Empresarial Aeropuerto, la urbanización que erige Electroingeniería junto a otras empresas, donde más de 30 pymes tecnológicas ya firmaron su compromiso de instalación, y al mismo tiempo, Motorola evalúa asentarse.
“Nuestro plan sigue siendo radicarnos en la zona de las universidades porque estamos en constante comunicación con los centros de educación, con profesores y con estudiantes. Es más, muchos profesores de cátedra trabajan en este centro”, remarcó Blando para referirse a la sinergia existente en el ámbito académico, donde desarrollan programas de capacitación y becas.
Lejos de esta limitación, Don Harbert, el director de la División con asiento en Estados Unidos, admitió a este diario que a pesar de la crisis global, “este centro representa un área de crecimiento para Intel a nivel mundial” y agregó que seguirá “evolucionando” aunque no con las cifras esperadas.
En ese sentido, aseguró que la planta de personal se mantendrá estable el año pr&oa

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