Propiedad Intelectual e innovación: la lucha por la vacuna

Por Sergio Castelli * y María Constanza Leiva **

La pandemia puso en primer plano la medicina y las nuevas tecnologías, por la necesidad de innovación, para que de algún modo surgiera un antídoto para combatir los males del covid-19 y, paulatinamente, volver a la normalidad.

Surgió una necesidad acuciante de intensificar la cooperación mundial y se plantearon interrogantes en la encrucijada entre políticas de salud pública y fines comerciales.

La propiedad intelectual (PI) cobró relevancia porque su régimen global ofrece un marco de incentivos que fomenta la innovación.

Las patentes tomaron protagonismo en 2020 -cuando, en plena lucha por la innovación en salud- distintas farmacéuticas y laboratorios se pusieron en campaña para obtener una vacuna.

La divulgación de información sobre aquéllas es vital para el desarrollo de la innovación. En ese marco, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), en su página web, cuenta con una base de datos sobre aquellas que tienen relación con el coronavirus.

Desde los momentos iniciales de la crisis sanitaria muchos agentes públicos y privados pusieron en marcha acciones para colaborar en el desarrollo de tratamientos, vacunas y medios de diagnóstico, intentando garantizar un acceso equitativo a las tecnologías.

Por citar uno, la Organización Mundial de la Salud (OMS) creó un Plan Estratégico de Preparación y Respuesta que incluye medidas para coordinar los esfuerzos internacionales en materia de PI y desarrollo, subrayando la importancia de generar un enfoque colaborativo y remarcando que el material contenido en el virus, las muestras clínicas y los datos asociados deberían compartirse rápidamente para atender necesidades inmediatas de salud pública.

Una vez obtenida la innovación, con la llegada de las diferentes vacunas, el intento de colaboración se vio un tanto apagado. Sucede que las patentes de las distintas vacunas abrieron un mundo de oportunidades económicas para sus creadores.

Pregones

En ese contexto comenzaron los pregones por la liberación de las patentes, con la finalidad de facilitar la demanda mundial. Hasta el Papa la pidió, argumentando que se trata de un patrimonio universal de la humanidad.

Pese a que el esfuerzo por la liberación es grande y masivo, la tarea no es sencilla.

La dificultad comprende intereses económicos y problemas prácticos para los países que no cuentan con recursos. La elaboración y conservación de productos como las vacunas conllevan la coordinación de un sinnúmero de elementos que no todos están en condiciones de cumplimentar: no sólo es necesario contar con las autorizaciones legales y la fórmula, sino también con los medios, como establecimientos y componentes, entre otros.

La PI es la principal barrera pero no resulta el único impedimento para la liberación.

(*) Agente de la propiedad industrial

(**) Abogada

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