La inflación, su impacto sobre el ahorro del abogado y una posible solución en las criptomonedas

Por Gregorio José González Allende (*)

Como abogados litigantes conocemos la variabilidad de nuestros ingresos. La falta de una remuneración continua e idéntica de forma mensual nos coloca en situaciones de falta de previsibilidad, lo que conlleva a una inseguridad financiera. Sabemos que los ingresos pueden ser positivos, algunos meses, y negativos, en otros. 

Asimismo ocurre en ciertas ocasiones un ingreso que supera lo habitual, y la prudencia nos llevará a buscar asegurar esos fondos para momentos menos afortunados. 

En este artículo comentaré una solución diferente para los momentos en que existen ingresos extraordinarios, más aún cuando la desvalorización del dinero producto de la creciente inflación nos debería impulsar a buscar formas creativas de resguardo -o, aun,  de incremento- de nuestros fondos. Sobre todo cuando las dudas macroeconómicas aumentarán pasada la elección legislativa de noviembre. 

Aquí se desarrollará una forma no nueva pero sí poco conocida, que aún genera dudas que se intentarán aclarar, para así acercar herramientas concretas con las cuales solventar la economía del abogado litigante.

Opciones tradicionales de ahorro y su inseguridad después de noviembre

Se puede corroborar fácilmente el panorama de ahorro y crecimiento de capital en los medios tradicionales. Lo que se encuentra no es muy alentador, más aún analizando lo que ocurrirá a futuro.

Por un lado, los plazos fijos tradicionales o los actualizados por UVA se encuentran obsoletos por la inflación (más allá de la publicidad). Ofrecen un tasa de interés anual (o TNA) que promedia 37% y dudosamente cubra la inflación. Es decir, colocar el peso argentino en un plazo fijo es prácticamente mantener el valor de la moneda con una pérdida que se definirá con base en el factible incremento de la inflación. 

Por otro lado, los fondos comunes de inversión otorgan diferentes opciones de ahorro, pero en la inestabilidad general son un riesgo grande para el ahorrista, ya que -a diferencia del plazo fijo, que siempre otorgará un rendimiento- nos colocan en la posibilidad de que haya pérdida y -por lo tanto- que nuestra cuotaparte pierda valor y al intentar el retiro de la inversión nos encontremos con un saldo negativo.

Las otras opciones como mercado de capitales o “ladrillos” requieren inversiones grandes, y que tienen un grave problema: la incertidumbre. Se debe tener un conocimiento muy grande para invertir en la bolsa de valores, y los bienes inmuebles, por su parte, se hallan en un momento de descenso de su valor -sumado a una Ley de Alquileres que sólo ha destruido el mercado-.

En este panorama, propongo para el abogado una opción ya conocida, que aparece en los medios pero que aún genera dudas. 

La opción “criptomoneda”

Haciendo una breve historia, podemos afirmar que este tipo de activos surge en el año 2008, en plena crisis económica. Con el tiempo, su crecimiento ha sido exponencial y ha revolucionado la forma en que se puede acceder al resguardo del capital y a su crecimiento. 

Es conocido el “salto” de valor que tuvo la principal moneda virtual conocida como Bitcoin. Se indica que: “Va en aumento la adopción de Bitcoin para adquirir bienes, servicios e incluso otras monedas. Desde su aparición el valor de Bitcoin ha sido sumamente volátil y, al mismo tiempo, sumamente creciente. Caídas de 80% de su valor en 2018 y de 50% en 2021 se han acompañado de una apreciación general (a septiembre de 2021) de aproximadamente 20.000% de su valor tan solo cinco años atrás”. El valor en octubre de un Bitcoin es de más de US$60 mil. Nunca nadie se imaginó antes que iba a alcanzar estas cifras, y todo indica que seguirá subiendo.

Ahora bien, todo el mercado de criptomonedas se encuentra en desarrollo y crecimiento. Es, para muchos, aún desconocido. 

El funcionamiento y la seguridad del sistema en general se fundan en la tecnología denominada “blockchain”, que de forma sencilla describo como una cadena de contratos, que se alojan en un número ilimitado de servidores (privados en su mayoría), y que representan cada criptomoneda. Al estar repetido cada contrato en tantos servidores diferentes se hace imposible hackearlo o adulterar su valor (sería imposible hackear todos los servidores al mismo tiempo). De allí proviene la seguridad del sistema. De esa forma, cada vez que adquirimos cualquiera de estas monedas (Bitcoin, Ethereum, Binance Coin, Solana y varios miles más) somos titulares de un contrato único que se aloja en millones de servidores distintos, los que asegura su existencia. 

Como toda moneda, su valor de cambio depende del mercado. De la mayor o menor demanda que exista sobre ella. Puede aumentar o disminuir. 

Lo siguiente que es relevante conocer es que estos activos se guardan en wallets (billetera en inglés) que tienen una seguridad única: cada wallet es un programa único e irreemplazable y tiene un número de identificación único. La forma de acceso es un código de palabras (de perderlo nunca más podremos acceder a ella, por eso es tan importante no difundirlo o extraviarlo). Algunos ejemplos de estas billeteras virtuales son TrustWallet y Metamask. El servicio de almacenaje no tiene costo, pero toda transacción -por supuesto- es cobrada en la forma de un fee (comisión).

Crear una wallet es algo sencillo y puede accederse a herramientas en español. Es un servicio descentralizado y, por lo tanto, no se encuentra vinculado a ningún banco o Estado. Goza de legalidad y las reglas de su funcionamiento son accesibles (no es común que siquiera los abogados leamos las bases y condiciones, pero en este caso es aconsejable).

Luego, lo que necesitamos es información, el otro gran elemento de valor en la criptomoneda. Poseer conocimiento sobre el mercado: las diferentes monedas o tokens, la suba/caída de los precios y la aparición de nuevas formas de valores virtuales. Todo se vuelve esencial, ya que eso nos permitirá hacer nuestra inversión de forma segura. 

Es posible acceder a información con agentes bursátiles de nuestra ciudad o por Internet. De todos modos, recomiendo analizar con cuidado la información y corroborar que se haya ingresado a sitios seguros y confiables, ya que existen numerosos estafadores (el ciberdelito ha aumentado en su forma tradicional y en el ambiente de la criptomoneda, de igual manera). 

Una vez elegida y adquirida nuestra “crypto”, existen plataformas que nos permiten colocarlas en pools -se deposita la moneda y ella va generando interés- o simplemente conservarla hasta que aumente su valor. Toda esta operatoria puede ser realizada desde el celular, y por lo tanto, puede ser controlada en todo momento. 

Recurrir a la criptomoneda como forma de ahorro e inversión es un medio creativo para asegurar nuestros ingresos extras como abogados y, al mismo tiempo, es adaptarse a un futuro cambiante y desafiante, en el que los ciudadanos buscamos ámbitos en los que el fruto de nuestro esfuerzo esté resguardado. 

Se afirmó al respecto: “Las graves recesiones que se han producido, no sólo local sino regional y hasta mundialmente, han llevado a cuestionar si esta forma de entender el dinero es la que permite mayor seguridad en la gente. En otras palabras, la confianza en la compleja, vasta y globalizada sociedad contemporánea no es tanta, principalmente en situaciones de baja en la economía, y precisamente una de estas últimas recesiones -la denominada crisis subprime. llevó directamente, a mi entender, a la aparición de la tecnología blockchain como medio de pago de persona a persona y sin intermediarios, lo que es más conocido como criptomoneda”.

A continuación analizaré algunos elementos de doctrina y jurisprudencia nacional e internacional sobre las criptomonedas. 

Aspectos legales, doctrinarios y jurisprudenciales 

Desgraciadamente en Argentina -y en el mundo- no existe una legislación completa respecto a la criptomoneda. Podemos destacar lo indicado por la Res. 300/2014 art. 2º de la Unidad de Información Financiera (UIF). En el marco de regulación sobre la prevención del lavado de activos y financiación del terrorismo, dispone que se entiende por «monedas virtuales» la representación digital de valor que puede ser objeto de comercio digital y cuya función es la de constituir medio de intercambio, y/o una unidad de cuenta, y/o una reserva de valor, pero que no tienen curso legal, ni se emite, ni se encuentran garantizadas por ningún país o jurisdicción. Esto permite corroborar: “En la norma nacional argentina mencionada no se establece entonces una definición de dinero electrónico, sino que simplemente se lo diferencia de monedas virtuales por su origen, es decir, si están emitidas por países o jurisdicciones reconocidas

Por lo tanto, aclarando la doctrina, podemos afirmar que, a la fecha, no existen regulaciones específicas en Argentina con relación a las criptomonedas. Tanto el Banco Central de la República Argentina (BCRA) como la Comisión Nacional de Valores (CNV) han creado ciertas mesas de trabajo para analizar el tema, pero “no han surgido regulaciones concretas”. Guido Demarco agrega: “A fines de 2017, la CNV expuso en un comunicado que las ofertas públicas iniciales de monedas virtuales (initial coin offerings), dependiendo de las características de la oferta y del criptoactivo ofrecido, podrían ser consideradas ofertas públicas de valores requiriendo, por ende, autorización previa de la CNV. La CNV hizo saber al público inversor que tomará una decisión llegado el caso. Por otra parte, la Unidad de Información Financiera (UIF) exige a sus sujetos obligados que presten especial atención al riesgo que implican las operaciones efectuadas con monedas virtuales y establezcan un seguimiento reforzado respecto de estas operaciones, evaluando que se ajusten al perfil del cliente que las realiza. Además, exige que este tipo de operaciones sea reportado, pero no amplió el listado de sujetos obligados.

Las criptomonedas son un instrumento tan complejo que nadie quiere arriesgar emitiendo regulaciones que puedan llegar a ser contraproducentes o ineficaces. En definitiva, esta postura es lógica, ya que históricamente el derecho corre de atrás a las innovaciones. Cualquier regulación emitida en relación con las criptomonedas deberá en primer lugar dilucidar su naturaleza jurídica. ¿Son monedas? ¿Son títulos valores? Esa primera aproximación determinará la entidad regulatoria en cuestión”.

Más allá de que a prima facie parece una situación desventajosa, la falta de una legislación y de intervención del Estado -en un país como Argentina- resulta beneficioso para la operatoria, quedando cada sujeto responsable de tomar los recaudos para la seguridad de sus transacciones. 

Es prudente preguntarse cuál es la naturaleza jurídica para el derecho argentino, y ha respondido la doctrina: “Una obligación contraída para entregar criptomonedas no es una obligación de dar sumas de dinero porque la criptomoneda no es una moneda de curso legal, o sea no es dinero, en Argentina y, por ende, escapa al marco que fija el art. 765, Código Civil y Comercial. Aunque algunos autores señalan la gran similitud que guardan los criptoactivos con el dinero, aceptan que de ser moneda no sería de curso legal. O no lo sería, al menos por ahora, en la mayor parte de los países. No obstante, a nuestro entender, sí resulta de alta relevancia aplicar en la especie el art. 764, Cód. Civ. y Com., dado que esta norma, justamente, aplica a los bienes que no son cosas y ordena aplicar los arts. 745 a 763, Cód. Civ. y Com., en lo pertinente. El punto crucial será establecer los límites de ese reenvío normativo que deja a la norma citada como una regulación ‘abierta’ que requiere de una alta dosis de interpretación para su delimitación concreta”.

No encontramos aún en Argentina antecedentes jurisprudenciales que traten específicamente sobre criptomonedas.

Como se explicó hasta ahora, la posibilidad de ingresar a una modalidad nueva de ahorro e inversión es, sin duda, una oportunidad para el abogado. El exceso regulatorio que rige en Argentina lleva a que la inversión para la protección de los ingresos excedentes sea algo complejo, costoso y arriesgado. No pretendo afirmar que la criptomoneda sea una operación sin riesgo. Pero creo que con la debida información, prudencia y búsqueda de la seguridad en la actividad -conociendo con qué empresas trabajamos, sus antecedentes y su proyección- es posible para el abogado resguardar los ahorros y así evitar la penosa situación actual, en la cual parece que no hay posibilidad de protección de los activos obtenidos con el esfuerzo de nuestra profesión.

(*) Abogado.

1 https://www.ambito.com/economia/inversiones/plazo-fijo-tradicional-o-uva-que-conviene-la-baja-inflacion-n5251702

2 https://www.clarin.com/servicios/fondos-comunes-inversion-rinden-plazo-fijo_0_Y2tR-QdQh.html 

3 https://elintransigente.com/2021/08/la-ley-de-alquileres-fue-un-desastre-dura-critica-de-los-economistas-al-gobierno-nacional/

4 https://es.wikipedia.org/wiki/Bitcoin

5  Se puede definir como “un activo digital que está construido para funcionar como un medio de intercambio, basado en la tecnología de la criptografía, para asegurar el flujo transaccional, así como para controlar la creación de unidades adicionales de la divisa” CHOHAN, Usman W., Cryptocurrencies: A Brief Thematic Review. University of New South Wales, Discussion Paper, 4 de Agosto de 2017, https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3024330, obtenido el 19/10/2021.

6 https://trustwallet.com/es/

7 https://metamask.io/

8 González Rossi, Alejandro “ALGUNOS ASPECTOS SOBRE LAS STABLE COINS Y SU UTILIZACIÓN EN ARGENTINA” Publicado en: LA LEY 15/09/2021 , 1.

9 González Rossi, Alejandro “ALGUNOS ASPECTOS SOBRE LAS STABLE COINS Y SU UTILIZACIÓN EN ARGENTINA” Publicado en: LA LEY 15/09/2021 , 1

10 Demarco, Guido, “CRIPTOMONEDAS Y CIBERSEGURIDAD. REFLEXIONES SOBRE LA SITUACIÓN REGULATORIA EN EL PAÍS, CON MOTIVO DE UNA RECIENTE DECISIÓN DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE NUEVA ZELANDA” publicado en LA LEY 15/05/2020 , 7 – cita online AR/DOC/1237/2020

11 De las Morenas, Gabriel “CRIPTOMONEDAS COMO DESAFÍO AL DERECHO PATRIMONIAL. ASPECTOS OBLIGACIONALES, PROCESALES Y CONCURSALES” publicado en LA LEY 15/09/2021 , 1, Cita: TR LALEY AR/DOC/2621/2021

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