“Estimamos un escenario ‘moderadamente pesimista’ para 2022”

El ministro de Finanzas de Córdoba, Osvaldo Giordano, admitió que las pautas macro que incluye el proyecto de Presupuesto Nacional no parecen realistas. Dijo que el plan de obras dependerá de un ahorro corriente sólido, en línea con el de este año. Descartó presión fiscal extra y admitió temores por los giros para la Caja de Jubilaciones.

Por Alfredo Flury – aflury@comercioyjusticia.info

El ministro de Finanzas de la Provincia de Córdoba, Osvaldo Giordano, admitió que para 2022 avizora un escenario “moderadamente pesimista” respecto a las proyecciones macroeconómicas reflejadas en el proyecto de Presupuesto que el Gobierno nacional giró al Congreso.

La iniciativa enviada por el ministro Martín Guzmán prevé un crecimiento de 4% respecto a este año, una inflación de 33% y un dólar mayorista a 131 pesos, como principales variables.

Por Ley de Responsabilidad Fiscal, Córdoba deberá diseñar su Presupuesto 2022 -tiene que presentarlo antes del 15 de noviembre-, apoyado en esos supuestos.

Con todo, Giordano reconoció que, en función de cómo evoluciona el panorama, el escenario más probable será similar al que se verificó este año.

El funcionario dialogó con Comercio y Justicia sobre el derrotero de las cuentas públicas de Córdoba y, en ese marco, sobre cómo analiza los plazos corto y mediano de la situación del país, en la que Córdoba tiene poco margen de maniobra.

Datos 2021
Respecto al panorama del año en curso, Giordano consideró que, en función de los números hasta ahora, las cuentas públicas siguen exhibiendo fortaleza estructural, esto es, los gastos corrientes crecen por debajo de los ingresos corrientes.

Esa situación permite que se sostenga el ahorro corriente del que tanto ha hecho alarde el gobernador Juan Schiaretti. Ese diferencial ha permitido, de hecho, emprender con recursos propios buena parte de la obra pública en marcha.

Efectivamente, los datos informados por Finanzas hasta agosto pasado dejaron al descubierto esa evolución. Hasta el octavo mes del año, los ingresos corrientes totalizaban $402,7 mil millones, 62% más que en el mismo periodo de 2020. Los gastos corrientes, en tanto, eran de $315,1 mil millones, 42% sobre el mismo periodo del año pasado.

Así, el resultado corriente llegó a $87 mil millones, casi 270% más que en la comparación interanual.

En tanto, los ingresos totales de la Provincia alcanzaban $409,7 mil millones, 64,2 por ciento superiores a 2020, mientras que los gastos totales crecían a un ritmo de 46,5 por ciento ($343,7 mil millones).

De esta forma, los recursos aumentaban en términos reales y las erogaciones subían por debajo de la inflación.

Respecto a la obra pública, la Inversión Real Directa (IRD) llegó a $21.714 millones de pesos, 130,9% más que en 2020.

Situación controlada
En esa línea, Giordano aseguró que la situación de las cuentas públicas, al menos hasta la fecha, “está controlada”. “Los gastos crecen debajo de los ingresos y con el ahorro corriente se financia buena parte de la obra pública”, señaló.

De cualquier manera, Giordano recordó que los ingresos se encuentran aún por debajo de los obtenidos en 2017 e incluso en parte de 2018, esto es previo a la crisis económica, siempre en términos reales.

El funcionario alertó sobre que en una coyuntura en la cual el país y Córdoba se encuentran excluidos del acceso al crédito externo, salvo el de organismos multilaterales o bien ciertos fondos de inversión, la obra pública debe ejecutarse con recursos propios o bien de la Nación. “De ahí la importancia de sostener el ahorro corriente”, insistió.

Giordano ponderó la suba de la recaudación, aunque reconoció que en buena medida estuvo anclada al alza de la inflación y en parte al crecimiento económico.

Respecto al gasto, admitió que en parte disminuyó por la dinámica de las erogaciones salariales y también por los cambios implementados por ley y vinculados a la liquidación de los haberes previsionales que paga la Caja de Jubilaciones, tras el ajuste aplicado en mayo del año pasado.

Salvo cambios drásticos en la situación macro hasta fin de año, el ministro no prevé que el panorama trazado vaya a sufrir variaciones sustanciales hasta entonces.

Proyección 2022
Con relación al panorama para el año próximo, Giordano admitió que la palabra “incertidumbre” resume las posibles proyecciones para 2022. “Es difícil hacer algún pronóstico con esta situación”, dijo.

En ese sentido, reconoció que los supuestos macroeconómicos incluidos en el proyecto de pauta de gastos e ingresos para 2022 no se terminan por cumplir.

“Los desafíos parecen difíciles de llevar adelante. Lo más probable es que el año próximo termine siendo muy parecido a éste”.

Osvaldo Giordano

El funcionario trazó otras alternativas, entre ellas una más optimista pero también otras más pesimistas. Si bien se excusó de opinar, deslizó que es más proclive a que se produzca un escenario peor que el actual.

Presión fiscal
Con respecto a la política tributaria para 2022, si bien evitó adelantar precisiones toda vez que estarán reflejadas en el proyecto de Presupuesto, admitió que los impuestos patrimoniales -básicamente el Inmobiliario- tendrán una “actualización”, aunque no especificó si será conforme la inflación que rondará el 50%.

En cuanto a Ingresos Brutos, adelantó que no habrá cambios sustanciales respecto a las alícuotas. En todo caso, sí dijo que se avanzará en una mayor simplificación de la obligación, por ejemplo vinculada a compendio de alícuotas. Pero también se continuará con la merma de los pagos a cuenta a través de los regímenes de retención o percepción.

“Es clave compatibilizar esquemas en todas las provincias, unificar regímenes. Córdoba está hoy con retenciones que adelantan 1,2 mes de recaudación. La idea es llegar a un mes. Pero hay provincias que con esos esquemas adelantan hasta un año de ingresos”, resumió el funcionario.

En definitiva, la Provincia no hará cambios sustanciales en ese tributo, al menos en alícuotas  En todo caso, las modificaciones apuntarán en las líneas ya mencionadas que, según Giordano, terminan redundando en una mejora en la recaudación.

¿Y la Caja?
Finalmente, con relación a la Caja de Jubilaciones, el ministro de Finanzas aseguró que los cambios legales aplicados por la Provincia en mayo pasado apuntan a reducir de manera progresiva el déficit del organismo.

Con todo, dijo que más allá de esa situación, Córdoba necesita que la Nación continúe girando los fondos acordados para cubrir el quebranto del organismo.

Este año, Anses girará casi 20 mil millones de pesos. Por ahora, los envíos se vienen cumpliendo en tiempo y forma, más allá de las diferencias políticas evidentes entre el Gobierno de Córdoba y la Nación, traducidas en la concurrencia a las legislativas con listas separadas y con discursos claramente enfrentados entre ambas administraciones.

El déficit de la Caja de Jubilaciones, hasta agosto, ascendía a 15.055 millones de pesos, un 3,5% menos que en 2020 en términos nominales. Esto demuestra que la reforma previsional aplicada el año pasado empieza a notarse en evitar que se espiralice ese gasto. Por otra parte, evidencia que los gastos previsionales se están licuando con la inflación.

“En el Presupuesto 2022 están los fondos para las cajas no transferidas, incluso ajustados con el aumento del gasto previsional”, resaltó el funcionario. Sin embargo, el ministro reconoció que la Nación podría eventualmente retrasar el giro de los recursos.

La forma de hacerlo no tiene muchos secretos. Actualmente, Anses liquida la doceava parte del déficit de 2019. Si demorara en auditar el “rojo” del año siguiente, la cuota mensual que giraría en 2022 sería la misma que envió este año. Sin embargo, con semejante inflación y con el consiguiente aumento salarial, traducido en incremento de los haberes previsionales, los fondos que desembolsaría la Nación serían muy inferiores al verdadero déficit de la Caja.

Y si bien el déficit podría recalcularse luego y actualizarse conforme los reales valores, el desfase temporal en su remisión sería letal. Es que esos fondos que se envían no se actualizan por interés alguno, por lo cual se licúan en el tiempo.

Esa posibilidad es una alternativa que el Gobierno de Córdoba tiene bien presente, y más allá de que aparezca posible, se prefiere no barajar esa alternativa como chance concreta de cara al futuro inmediato.

De hecho, si el retraso en el giro de los fondos llegara a consumarse, el gobernador Juan Schiaretti debería contar con un “plan B” para cubrir el rojo que quedaría expuesto.

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